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Es el único argentino detenido en una cárcel de Bukele: cómo lo tratan, la emotiva visita de su padre y cuándo podrían liberarlo

Las imágenes que llegan de las cárceles de El Salvador, cuyo presidente es Nayib Bukele, son de alto impacto, estremecedoras. Son imágenes que dan miedo. O terror, directamente. Imágenes que transmiten algo así como el summum de la mano dura, el que las hace las paga en un grado exponencial, por qué no, lo más parecido al infierno.

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Foto: Alejo Arias tiene 26 años.

Presos con la cabeza rapada sentados en filas multitudinarias, presos con tatuajes en el pecho llevados a los saltos de un pabellón a otro, presos amontonados en celdas en las que los guardias no dejan de controlarlos ni cuando usan los inodoros…

Las imágenes que llegan de las cárceles de El Salvador, cuyo presidente es Nayib Bukele, son de alto impacto, estremecedoras. Son imágenes que dan miedo. O terror, directamente. Imágenes que transmiten algo así como el summum de la mano dura, el que las hace las paga en un grado exponencial, por qué no, lo más parecido al infierno.

¿Y si un día cae preso un hijo tuyo en una celda de esas características? ¿Qué hacés para soportar la angustia? ¿Cómo sobrellevás tanto desconsuelo? Y si encima estás convencido de que es inocente…

Mauricio Arias, 48 años, de Rivadavia, Mendoza, que trabaja en una pinturería, tiene a su hijo Alejo, de 26, en un penal de ese país. Y dice: “El 14 de julio de este año va a cumplir dos años detenido. No hay un día que no se nos caiga una lágrima por nuestro hijo”.

Mauricio habla con claridad y no pierde la entereza, pero se nota que está haciendo un esfuerzo grande para no quebrarse. En este calvario lo acompaña su mujer, Sandra González, que ocupa sus horas en un consultorio médico, y su hija, Agostina, de 20 años, que estudiaba psicología hasta que la tristeza por la detención de su hermano fue mucho más fuerte y la carrera quedó trunca, o en todo caso en un impasse, para otro momento menos áspero.

Aplicado, Alejo Arias cursó el secundario en el colegio Santa María de Oro, de orientación técnica. Después, empezó a estudiar Radiología en la Universidad de Congreso, en el centro de Mendoza. Y, como su padre, trabajaba en una pinturería.

Con el tiempo vislumbró la idea de instalarse de seis meses a un año en El Salvador, juntar algo de dinero y volver a su provincia y seguir costeándose los gastos de sus estudios, ya que le falta un año para recibirse.

El 6 de marzo de 2023 viajó en micro a Santiago de Chile, y de ahí se tomó un avión al país de Centroamérica. El pasaje se lo pagó la organización que le había dado el empleo y se lo iban descontando de su sueldo: por trabajar de 8 a 18, con un solo franco los domingos, le pagaban unos 600 dólares. «En aquel momento ese dinero tenía más valor de lo que tiene ahora», explica Mauricio, su papá.

También, para justificar su estadía a la hora de entrar a El Salvador, Alejo había vendido su auto, un Fiat 128. Según su familia, el joven no sabía que lo había contratado un grupo de microfinancieras ilegales que, según algunas investigaciones posteriores, habría enviado 20 millones de dólares a Colombia. En moto, el rol del mendocino era el de cobrador. El trabajo lo consiguió a través del novio colombiano de una prima que vive en San Luis, que a su vez tiene un parentesco con el dueño de la organización.

Alejo, con sus padres y hermana.Alejo, con sus padres y hermana.

Alquilado por la «empresa», Alejo vivía en un condominio cerrado con pileta. En los primeros tiempos estaba feliz, disfrutaba del lugar, de la comida y, sobre todo, del clima: en El Salvador es difícil que la temperatura se ubique por debajo de los 20 grados. Pero empezó a sentirse intranquilo cuando, yendo a hacer las cobranzas, la Policía lo frenó dos veces. «Le miraban los tatuajes para ver si era de alguna mara», sigue su papá, en referencia a las pandillas criminales que operan desde hace tiempo en esa zona del mapa.

Finalmente, el 14 de julio de 2023, junto con 45 colombianos y tres salvadoreños, Alejo fue detenido. Le sacaron el pasaporte, el celular y el reloj, entre otras pertenencias. En una audiencia colectiva, lo acusaron de tres delitos: asociación ilícita, lavado de dinero y disturbios públicos, y le dictaron prisión preventiva por seis meses.

El mendocino quedó incomunicado. Primero estuvo dos semanas en El Penalito, algo así como una comisaría, un galpón donde los reos esperan ser trasladados a alguna de las cárceles del país. Luego lo llevaron al Centro Penal de Jucuapa, en el distrito Usulután, cerca de la costa, a 200 kilómetros de la capital de El Salvador, un centro de detención de mediana seguridad, “en el que no hay maras pero sí hacinamiento”, según describe Mauricio Arias, padre de Alejo.

«Vimos su cara en un video, lo llevaban con la cabeza baja, flaquito, deprimido», avanza Mauricio. Con el mismo uniforme que el resto de los presos, Alejo vestía una remera blanca y un short del mismo color.

Lo detuvieron el 14 de julio de 2023.

En aquel momento, Bukele se refirió a la detención de Arias y compañía en su cuenta de X: “Los colombianos son nuestros hermanos, pero como en toda sociedad, siempre existe un pequeño porcentaje que quiere aprovecharse de los demás. Algunos de ellos han venido a delinquir a nuestro país. Esas personas deberán enfrentar la justicia salvadoreña, reclame quien reclame”.

Alejo no tenía antecedentes penales. Seis meses después de su llegada a El Salvador, el 6 de septiembre de 2023, se le vencía su permiso de estadía en ese país. Sin noticias de él, su familia empezó a desesperarse.

Sus abogados, con Miguel Ángel Pierri a la cabeza, que tomó el caso «ad honorem», y apoyado por Walter Mata en El Salvador, pidieron que interviniera la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la condición humanitaria de Alejo empezó a ser monitoreada por la cancillería argentina.

En abril de 2024 hubo, si se puede calificar así, buenas noticias: Arias fue trasladado a un centro de detención más abierto, el Penal Occidental de Santa Ana, a 62 kilómetros de la capital, donde el personal del consulado argentino puede acceder con menos protocolos.

Allí, los presos cultivan sus propios alimentos en granjas y tienen diferentes oficios, como el de construir en madera los puestos donde se ubican los guardavidas en la playa.

Alejo, que en Mendoza también trabajó de personal trainer, está al frente de un grupo de entrenamiento integrado por unos 20 presos. «Le hace bien, lo mantiene activo y le despeja la cabeza», cuenta Mauricio.

Lo que también lo ayuda es la visita que recibe cada 45 días de un enviado del consulado argentino, que le lleva un kit con alimentos, artículos de aseo y cartas vía mail de su familia.

En ese intercambio epistolar, Alejo, el único argentino preso en El Salvador, cuenta que está entregado a Dios, que extraña los asados de su papá, que estudia inglés y que mantiene una relación cordial con el personal de seguridad y el resto de los detenidos, que son, entre otros, militares, abogados, jueces y extranjeros.

También, Alejo dice que no ve la hora de reencontrarse con su perro Moro, un pitbull muy cariñoso.

El reencuentro

En septiembre de 2024, gracias a una colecta en Mendoza, a Ricardo Manzur, el intendente de Rivadavia, y a Luis Petri, el ministro de Defensa, que vive a unos 20 kilómetros de Rivadavia y consiguió una «autorización excepcional», Mauricio Arias pudo viajar a El Salvador y reencontrarse con su hijo Alejo.

“Llegué el martes 24 de septiembre y pude ver a mi hijo el 2 de octubre”, relata Mauricio, que se instaló en la casa de huéspedes Lorena Contreras. El lugar se lo consiguió el capellán colombiano Jaime Gutiérrez. Estuvo un mes. “Me dieron mucha contención”, suelta.

El encuentro con Alejo fue, tal como lo describe su padre, muy emocionante. “No parábamos de llorar», sintetiza. «Alejo me decía: ’Perdón, pa, por lo que te estoy haciendo pasar’. Y yo le respondía: ’No tenés que pedirme perdón porque vos no sabías que te había contratado una organización ilegal’”.

Eran cerca de las diez de la mañana. En un patio del penal, la visita de Mauricio duró 40 minutos. Si bien Alejo no estaba esposado, un guardia se mantuvo cerca de ellos en todo momento.

«Hubo otra frase que me emocionó mucho», sigue su papá. «Alejo me dijo: ’Pa, esta visita me da fuerzas para aguantar lo que sea’”.

-¿Te pudiste sacar alguna foto con él?

-No, porque me pidieron que dejara el teléfono celular en la entrada.

Hasta poco antes de que Mauricio llegara a la cárcel, Alejo no sabía que su padre lo iba a visitar. El cónsul no quería generarle falsas ilusiones. «El apoyo que nos dio la embajada argentina en El Salvador, encabezada por Sergio Laciuk, ha sido enorme. En los primeros seis meses de detención de Alejo, cuando el presidente argentino seguía siendo Alberto Fernández, no recibíamos ninguna respuesta… Pero todo cambió con el gobierno actual, que a su vez tiene muy buena relación con el gobierno salvadoreño».

Mauricio encontró a Alejo bien de ánimo y entero físicamente. “Pesa unos 70 kilos, ya recuperó los siete kilos que había perdido en los primeros seis meses de detención”.

Al mendocino no lo raparon y sigue vestido todo de blanco: remera, pantalón y un calzado tipo “Crocs”. “En el cuello de la remera se hizo bordar la palabra ’Argentina’”, agrega su papá.

Alejo comparte la celda con unos 20 presos. Duerme en una colchoneta, se levanta a las seis de la mañana y come tres veces al día: desayuno, almuerzo y cena. La dieta es a base de frijoles, arroz, algo de pollo… También asiste a las reuniones evangélicas que hay en el penal. «Su estadía en prisión la ha tomado como un retiro espiritual”, sigue Mauricio.

Sin contacto con el mundo exterior, Alejo no tiene ningún dispositivo electrónico: radio, televisor… Nada. Sólo dispone de una Biblia y una foto de toda su familia. Le sirve para sobrellevar los momentos más complicados. El 18 de noviembre de 2024 cumplió 26 años. Fue su segundo cumpleaños tras las rejas.

¿Cómo sigue la causa judicial? ¿Qué tiene que pasar para que Alejo recupere la libertad? Está previsto que a fines de marzo el argentino vuelva a declarar ante la Justicia salvadoreña. Se calcula que después de esa audiencia habrá que esperar de 30 a 60 días para que el Tribunal dicte una sentencia.

“Primero, Alejo fue acusado de formar parte de una banda criminal con roles de autor y organizador de delitos, pero con el correr del tiempo se comprobó que él no tenía nada que ver. Por eso se espera que sea juzgado bajo una calificación legal distinta y menos grave que la que le dieron al principio de este proceso”, explica Miguel Ángel Pierri, su abogado.

La estrategia de la defensa sería pautar con la fiscalía un juicio abreviado por una pena menor de las que se le imputan, excarcelable, que permita que Arias pueda volver al país.

“No hay dudas de que Alejo es inocente”, asegura su padre.

-Pero lo pueden condenar.

-Si lo condenan, que sea con la pena más baja posible. Si le dan dos años de prisión, por ejemplo, Alejo podría ser extraditado y quedaría libre porque le computarían el tiempo que ya lleva detenido.

En la Argentina, los tres delitos que pesan sobre Arias son excarcelables. Según el artículo 210 del Código Penal, por asociación ilícita corresponden penas de tres a diez años de prisión; según el artículo 303, a su vez, las condenas por lavado de dinero son de seis meses a tres años de prisión; y por disturbios públicos, tal como lo plantea el artículo 211, las penas son de dos a seis años tras las rejas.

«Si esto le hubiera pasado en la Argentina, Alejo estaría esperando el juicio en libertad», suma Mauricio, su papá. «O en todo caso le darían una prisión domiciliaria. En algún momento también se dijo que, en lugar de ir a la cárcel, Alejo podía presentarse cada tanto en el consulado de El Salvador en la Argentina. Por ahora esa idea no prosperó».

¿Alejo no sospechó en ningún momento que estaba haciendo un trabajo ilegal? ¿Era consciente de eso pero como estaba en una situación favorable pensaba que no le iba a pasar nada? ¿Cómo pudo haber caído en semejante trampa?

“Alejo empezó a ver que pasaban cosas raras cuando ya se estaba por volver a la Argentina, cuando lo empezó a parar la Policía…”, dice Mauricio, que por ahora no tiene pensado volver a visitarlo en el penal de Santa Ana.

“Lo que nos queda es rezar tres veces por día: a las 6, a las 12 y a las 21. En El Salvador, Alejo reza a la misma hora que nosotros (hay tres horas de diferencia) y ésa es nuestra manera de estar comunicados. Necesitamos que se cumpla el milagro de que Alejo vuelva a casa”.

En Mendoza, el que también espera a Arias es su perro Moro. “A veces le digo: ’El Ale ya va a llegar…’”, cierra Mauricio, el padre de Alejo. “Entonces Morito, que percibe todo, se para firme y empieza a mover la cabecita…”.

Requisa de detenidos en el Centro de Confinamiento de Terroristas.

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Gilda: hoy se cumplen 30 años de su muerte y su música sigue más viva que nunca

Este lunes 7 de septiembre se cumplen 30 años de la muerte de Gilda, una de las artistas más queridas de la música tropical argentina.

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Foto: Gilda, la cantante argentina de música tropical, a 30 años de su muerte.

Tenía 34 años y apenas cuatro años de carrera cuando murió en un accidente de tránsito en Entre Ríos, pero su figura continuó creciendo hasta convertirse en un verdadero ícono popular.

El 7 de septiembre de 1996, el micro en el que viajaba rumbo a Chajarí, donde debía presentarse esa noche, chocó contra un camión en el kilómetro 129 de la Ruta Nacional 12. En el accidente también murieron su hija Mariel, de 10 años; su madre, Tita; tres músicos de su banda y el chofer del ómnibus.

Tres décadas después, sus canciones siguen sonando, fueron grabadas por artistas de distintos géneros y hasta llegaron a las tribunas del fútbol.

De Miriam Bianchi a Gilda

Antes de los escenarios, Miriam Alejandra Bianchi llevaba una vida muy diferente. Nació el 11 de octubre de 1961, creció en Villa Devoto y comenzó sus estudios para ser maestra jardinera. También cursó el profesorado de Educación Física.

Tras la muerte de su padre en 1977, tuvo que abandonar sus estudios para hacerse cargo de su familia. Años después, ya adulta, casada y madre de dos hijos, decidió probar suerte en la música luego de responder a un aviso clasificado que buscaba vocalistas.

Así comenzó una carrera que, aunque duró apenas cuatro años, dejó una huella enorme.

Su nombre artístico fue elegido como homenaje al personaje interpretado por Rita Hayworth en la película Gilda. Desde entonces, Miriam Bianchi comenzó a construir una identidad propia dentro de la música tropical.

Entre 1992 y 1996 publicó seis álbumes de estudio, entre ellos De corazón a corazón, La única, Pasito a pasito con… Gilda, Corazón valiente y Si hay alguien en tu vida.

De esas producciones surgieron canciones que todavía forman parte de la cultura popular argentina, como No me arrepiento de este amor, Fuiste, Paisaje, Corazón valiente y No es mi despedida.

Una artista que rompió con los moldes de la época

Gilda también construyó una imagen diferente dentro de la escena tropical de los años 90.

Mientras muchas artistas del género estaban asociadas a una estética más sensual, ella se mostró con una imagen menos sexualizada y desarrolló canciones sobre el amor y el desengaño desde una mirada femenina, con la que muchas de sus seguidoras se sintieron identificadas.

Para el momento de su muerte, ya era una figura reconocida dentro de la movida tropical y comenzaba a trascender los límites del género.

Lo que nadie podía imaginar era todo lo que sucedería después.

La música de Gilda tuvo una segunda vida

Apenas seis meses después de su muerte se lanzó Entre el cielo y la tierra, su primer disco póstumo. El álbum tuvo un enorme éxito comercial y llegó a superar en ventas a otros discos destacados de 1997.

Después aparecieron recopilaciones, grandes éxitos, remixes y nuevas ediciones. Desde 1996 se publicaron alrededor de 30 discos y compilados vinculados con su obra.

Pero la verdadera dimensión de su legado se comprobó cuando otros artistas comenzaron a interpretar sus canciones.

No me arrepiento de este amor fue llevada al rock por Attaque 77, mientras que Vicentico realizó su propia versión de Paisaje. Los Enanitos Verdes grabaron Tu cárcel y Pablo Krantz llevó Corazón valiente al francés.

También hubo versiones de Los Charros, Leo García, Natalia Oreiro, Sharon la Hechicera y otros artistas.

De las canciones de cancha al Mundial

La música de Gilda también terminó en un lugar inesperado: las tribunas de fútbol.

La melodía de No me arrepiento de este amor fue adaptada por hinchadas de River, Racing, Rosario Central y Quilmes para sus propios cantos.

En 2026, además, el músico Palmito utilizó esa melodía para crear La cuarta estrella, una canción dedicada a la Selección argentina que sonó durante el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

El tema incluso fue cantado por los jugadores en el vestuario después del triunfo ante Egipto, en un video que rápidamente se volvió viral.

Gilda también llegó al cine y a los libros

En 2016, cuando se cumplieron 20 años de su muerte, su historia llegó a la pantalla grande con Gilda, no me arrepiento de este amor, dirigida por Lorena Muñoz y protagonizada por Natalia Oreiro.

La película recorrió distintos momentos de la vida de Miriam Bianchi, desde su infancia y su historia familiar hasta su llegada a la música y el accidente que terminó con su vida. La producción fue un éxito.

Dos años después se anunció la serie Yo soy Gilda: amar es un milagro, protagonizada por Brenda Asnicar. El proyecto avanzó y hasta se presentó a la actriz caracterizada como la cantante, pero finalmente nunca llegó a estrenarse.

Su historia también fue llevada a los libros. En 2012, el periodista Alejandro Margulis publicó Gilda, la abanderada de la bailanta, una biografía sobre la artista.

En 2016, además, Gilda fue incluida en la colección infantil Antiprincesas, que presentó su historia desde una mirada relacionada con la autonomía, los sueños y la posibilidad de cambiar de rumbo.

30 años después, Gilda sigue presente

Gilda no llegó a conocer todo lo que ocurriría con sus canciones después de aquel accidente. No vio la película sobre su vida, las numerosas versiones de sus temas ni los homenajes que se multiplicaron con los años.

Sin embargo, 30 años después de su muerte, su voz continúa presente.

Aquella maestra jardinera que un día decidió responder a un aviso para cantar terminó convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles de la música popular argentina. Y su historia, lejos de apagarse, continúa siendo cantada por nuevas generaciones.

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Adopción en Argentina: cada vez hay menos familias que se anotan y miles de chicos siguen esperando

El sistema de adopción argentino atraviesa una situación marcada por una fuerte diferencia entre la cantidad de niños y adolescentes que necesitan una familia y el número de adultos disponibles para adoptarlos.

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Foto: Imagen ilustrativa sobre la situación de la adopción y los niños que esperan una familia.

Además, la mayoría de los postulantes busca bebés o niños pequeños, mientras que la mayor parte de los chicos declarados en situación de adoptabilidad tiene más de 6 años.

Cada vez hay menos postulantes

Los últimos datos oficiales muestran una marcada disminución en la cantidad de personas inscriptas para adoptar.

En 2026 hay 1.107 aspirantes disponibles para que un juez los consulte, menos de la mitad de los aproximadamente 2.516 registrados en 2022.

La diferencia es todavía mayor respecto de 2017, cuando había 5.306 postulantes.

A esta reducción se suma otro problema: las edades que buscan los adultos no coinciden con las de muchos de los niños que esperan una familia.

Más del 80% de los postulantes se ofrece para adoptar niños de hasta 5 años, mientras que la mayoría de los chicos declarados en situación de adoptabilidad tiene más de 6 años.

La disponibilidad cae aún más cuando se trata de niños mayores de 10 años, grupos de hermanos, chicos con discapacidad o con problemas de salud. Menos del 2% de los aspirantes acepta adoptar niños mayores de 10 años.

Los especialistas advierten que detrás de estas diferencias todavía existen prejuicios relacionados con la edad y con las historias de vida de los chicos.

Aumentó la llegada de bebés a hogares convivenciales

Durante años estuvo instalada la idea de que prácticamente no había bebés en situación de adoptabilidad. Sin embargo, esa realidad comenzó a modificarse.

Especialistas y responsables de hogares convivenciales señalan que aumentó la llegada de bebés que atravesaron situaciones relacionadas con consumo problemático de sustancias, violencia o falta de cuidados parentales.

Giselle Continanzia, fundadora de un hogar convivencial, explicó que la cantidad de pedidos de vacantes aumentó considerablemente.

“En el 2020 recibíamos pedidos de vacantes cada tres meses. Actualmente son a veces seis pedidos semanalmente. Los chicos que ingresan al hogar son niños que nacen, en el 90% de los casos, de mamás que consumen sustancias psicoactivas”, contó.

Sin embargo, este incremento de bebés disponibles no resuelve la principal dificultad del sistema: encontrar familias para los niños más grandes.

Continanzia sostiene que existe una parte de mito y otra de realidad respecto de la preferencia por los bebés, pero advierte que hay chicos que pueden permanecer durante años en hogares sin que ninguna familia se interese por ellos.

Una espera que puede extenderse durante años

Antes de que un niño sea declarado en situación de adoptabilidad, el sistema establece que deben agotarse las posibilidades de que permanezca junto a su familia de origen.

Cuando esas alternativas no funcionan, comienza la búsqueda de una nueva familia.

El problema es que este proceso puede prolongarse durante años. Algunos niños atraviesan buena parte de su infancia en hogares convivenciales y, además, pueden pasar por sucesivos intentos de revinculación con familiares.

Victoria Morales Gorleri, presidenta del Consejo de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, advirtió sobre las consecuencias de estas demoras.

“Cuando un niño entra a los dos años y llega a los ocho y todavía no se resuelve la situación, lo estamos condenando quizás a egresar a los 18 años del hogar sin tener una familia”, señaló.

Brianna: una historia que cambió las expectativas

La experiencia de Mario y Yamila muestra cómo las expectativas de una familia pueden modificarse durante el proceso de adopción.

Después de varios años intentando tener un hijo, decidieron inscribirse para adoptar. Inicialmente buscaban niños de entre 0 y 6 años.

En 2024 comenzaron el proceso y, después de obtener el apto, recibieron una propuesta para vincularse con un niño de seis años. Sin embargo, la vinculación finalmente no continuó porque los profesionales consideraron que la pareja no podía ofrecerle las condiciones que el niño necesitaba.

Tiempo después recibieron una nueva convocatoria. Esta vez se trataba de dos bebés y decidieron elegir a una nena.

Así conocieron a Brianna, que tenía siete meses y medio.

“Nosotros estábamos más preparados para un nene de 5 o 6 años”, contaron. Sin embargo, la bebé terminó convirtiéndose en parte de su familia.

El caso también refleja el cambio registrado en la disponibilidad de bebés: después de comenzar la vinculación con Brianna, la pareja recibió llamados desde otros lugares por otros bebés.

El desafío de encontrar una familia para cada chico

Desde organizaciones vinculadas con la adopción remarcan que el aumento de bebés disponibles no significa que se haya solucionado el principal problema del sistema.

Laura Salvador, fundadora de la asociación Ser Familia por Adopción, señaló que cuando se busca una familia para un adolescente, en muchas ocasiones existen apenas unos pocos legajos disponibles en todo el país.

Durante la última década se impulsaron las denominadas “adopciones prioritarias”, destinadas especialmente a niños de segunda infancia, preadolescentes y adolescentes.

Sin embargo, los especialistas consideran que ese enfoque perdió fuerza frente al renovado interés por adoptar bebés.

La jueza de familia Claudia Portillo resumió la situación con una frase: “Hay un fuerte desfasaje entre la cantidad de niños en espera y las familias disponibles. Hay muchos más chicos que postulantes”.

No se trata solamente de la edad

A las diferencias entre las preferencias de los postulantes y las características de los niños se suman otros obstáculos.

Factores económicos, geográficos y laborales pueden dificultar las vinculaciones. También resulta fundamental la preparación de quienes desean adoptar.

Muchos niños llegan al sistema después de atravesar historias de vulneración de derechos y necesitan familias que puedan acompañar sus procesos.

El desafío, según coinciden los especialistas, consiste en acelerar las definiciones sin descuidar el trabajo con las familias de origen, para evitar que los chicos permanezcan durante años esperando una resolución.

En definitiva, plantean que la adopción no debería centrarse únicamente en las preferencias de los adultos, sino también en garantizar el derecho de cada niño y adolescente a crecer en una familia.

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El “Nostradamus chino” anticipó cinco escenarios para 2027: guerra, crisis económica y disturbios en Estados Unidos

El analista político Jiang Xueqin, conocido en redes sociales como el “Nostradamus chino”, planteó cinco posibles escenarios para 2027 que incluyen una escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el regreso del servicio militar obligatorio y una fuerte crisis económica.

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Foto: Jiang Xueqin, el analista político conocido en redes sociales como el “Nostradamus chino”.

Sus proyecciones también contemplan un mayor despliegue de organismos de seguridad y una ola de protestas y enfrentamientos dentro de Estados Unidos.

¿Quién es Jiang Xueqin?

Jiang es un educador y comentarista político chino-canadiense que ganó notoriedad por sus análisis sobre conflictos internacionales y posibles movimientos de gobiernos y dirigentes.

Sus seguidores le atribuyen haber anticipado la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024 y una participación directa de Estados Unidos e Israel en un enfrentamiento con Irán durante el segundo mandato del republicano.

Sin embargo, el propio Jiang sostiene que sus análisis no tienen relación con capacidades sobrenaturales. Según explicó, estudia los objetivos de los dirigentes, analiza sus decisiones como si fueran jugadores de póker y las compara con acontecimientos históricos similares.

Durante una entrevista con el conductor de pódcast Jack Neel, afirmó que ya están presentes algunos de los elementos que podrían derivar en una crisis interna y económica.

“Todos los ingredientes para una guerra civil ya deberían estar presentes: descontento nacional, disturbios, protestas e insurgencias. La economía mundial debería haber colapsado para 2027”.

1. Una invasión terrestre de Estados Unidos a Irán

La primera de sus predicciones apunta a una escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán que podría terminar con una invasión terrestre estadounidense.

Jiang considera que Washington podría quedar involucrado durante un período prolongado en Medio Oriente, incluso durante una década o más.

“Creo que esta guerra entre Estados Unidos e Irán no hará más que escalar. No puede haber una salida. Se verá una invasión terrestre de Irán y Estados Unidos quedará atrapado allí. Cuatro años sería una estimación optimista; posiblemente sean diez o veinte años”, sostuvo.

Según su planteo, una profundización de ese conflicto sería el punto de partida para otros acontecimientos que forman parte de sus pronósticos.

2. El posible regreso del servicio militar obligatorio

El segundo escenario contempla la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a implementar el servicio militar obligatorio.

Jiang sostiene que una eventual invasión a gran escala generaría una creciente necesidad de soldados y podría llevar al gobierno a convocar a jóvenes a partir de los 18 años.

De acuerdo con su análisis, durante 2027 podría estar preparado el marco legal y administrativo para un eventual reclutamiento nacional.

No obstante, se trata de una hipótesis del analista y no de una medida anunciada oficialmente por el gobierno estadounidense.

3. Más poder para ICE y presencia de la Guardia Nacional

La tercera predicción está relacionada con un posible fortalecimiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) y con un mayor despliegue de la Guardia Nacional en las principales ciudades.

“Para 2027 debería estar lista la estructura necesaria para un reclutamiento nacional. ICE será mucho más poderoso de lo que la gente imagina. Quieren desplegar a la Guardia Nacional en todas las grandes ciudades de Estados Unidos porque se están preparando para un colapso económico”, manifestó.

Jiang también interpreta que Trump se considera llamado a “salvar a Estados Unidos”. A partir de esa lectura personal, sostiene que el presidente podría buscar conservar el poder y encontrar alguna alternativa para continuar en la Casa Blanca después de 2028, pese a los límites constitucionales vigentes.

4. Un colapso económico con impacto mundial

La cuarta advertencia plantea un fuerte deterioro de la economía estadounidense, con consecuencias que podrían extenderse a otros países.

Como posible detonante, Jiang señala un cierre prolongado o reiterado del estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica para el transporte internacional de petróleo y gas.

Según su escenario, una interrupción de ese comercio provocaría un aumento considerable de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes. El impacto podría trasladarse posteriormente a los alimentos, el transporte y otros productos esenciales.

“Si Estados Unidos pierde esta guerra, significará el colapso de la economía estadounidense”, afirmó.

En su análisis, la combinación de energía más cara, problemas logísticos, inflación y desabastecimiento podría terminar generando inestabilidad en diferentes países.

5. Protestas y enfrentamientos dentro de Estados Unidos

La quinta predicción apunta a una eventual ola de protestas, disturbios e insurgencias locales dentro de Estados Unidos.

Aunque Jiang utiliza el concepto de “guerra civil”, no describe necesariamente un enfrentamiento convencional entre dos grandes ejércitos.

Su escenario contempla manifestaciones masivas, disturbios, enfrentamientos de baja intensidad y grupos locales en conflicto con fuerzas federales.

En ese contexto, considera que el incremento de la presencia de ICE y la Guardia Nacional en las grandes ciudades podría convertirse en uno de los principales puntos de tensión.

También proyectó un escenario hacia 2030

Las advertencias de Jiang no terminan en 2027. El analista sostuvo que, hacia 2030, podría profundizarse tanto en Estados Unidos como en Europa una disputa entre sectores que identifica como “globalistas” y “nacionalistas”.

Sus declaraciones fueron realizadas en abril de 2026, durante una entrevista con Jack Neel, donde explicó el método que utiliza para elaborar sus escenarios políticos y geopolíticos.

Predicciones, no hechos confirmados

Más allá de lo llamativo de sus pronósticos, las afirmaciones de Jiang Xueqin deben ser consideradas proyecciones personales y no profecías ni hechos confirmados.

Su método consiste en analizar tendencias políticas, militares y económicas y, a partir de ellas, construir posibles cadenas de acontecimientos.

El propio analista explica que utiliza hechos históricos como referencia para identificar patrones y advertencias, pero no como una prueba de que el futuro necesariamente vaya a desarrollarse de esa manera.

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