Economía
El mercado acaba de ponerle precio al dólar para los próximos meses: a cuánto creen que llegará
La autoridad monetaria publicó el nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado. Nueva proyección sobre tipo de cambio e inflación.
El Banco Central publicó el nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), en base a una encuesta a 43 economistas, en la que se refleja una tendencia a la baja para los próximos meses para las expectativas de precio de dólar e inflación.
Sobre el costo de vida, el REM anticipa que el índice de precios al consumidor (IPC) de octubre fue de 3% y que para el corriente mes descenderá hasta el 2,9%.
En tanto, por el lado del tipo de cambio oficial, para fin de diciembre indica que se ubicará en $1.021; y para los próximos 12 meses considera que la mediana sería de $1.245.
Es decir, niveles muy similares a los previstos por el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, semanas atrás en la presentación del Presupuesto 2025, donde estipuló un dólar mayorista de $1.207 para fin de ese año.
Esta situación ocurre en medio de una calma cambiaria, porque los dólares libres se ubican por debajo de los $1.200, y además la inflación se mantiene con una tendencia a la baja a un nivel del 3% mensual y las tasas de interés de referencia retroceden.
Es decir, el Gobierno sostiene una situación económica que para el mercado financiero luce controlada y calma, al menos para el corto plazo. Y ello se refleja en las estimaciones para las principales variables.
Qué pasará con el precio del dólar
En este marco, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que acaba de salir publicado por el Banco Central, fue confeccionado entre el 27 y 31 de octubre, en base a pronósticos de 43 participantes, entre quienes se cuentan 29 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 14 entidades financieras de Argentina.
En este marco, la mediana de las proyecciones de tipo de cambio nominal se ubicó en $1.001 por dólar para el promedio de noviembre de 2024, lo que implicaría una suba mensual promedio de 2% de la paridad cambiaria, acorde al ajuste realizado en los últimos meses.
En tanto, para diciembre, el conjunto de participantes del REM pronostica un tipo de cambio nominal de $1.021, por lo que la variación interanual implícita para todo el 2024 se ubica en torno al 59%.
Y las proyecciones para los próximos 12 meses consideran un precio de mediana de $1.245, unos 34 pesos menos respecto a las estimaciones efectuadas en el relevamiento del mes anterior.
Estas estimaciones son inferiores a los valores que se estuvieron registrando en las operaciones realizadas en el mercado de futuros y opciones del Matba-Rofex, donde el precio negociado para el tipo de cambio mayorista para octubre del año que viene, que es el último mes contemplado en las transacciones a largo plazo, es de $1.311.
Por otro lado, el relevamiento de octubre, el conjunto de analistas del REM proyectó para 2024 un nivel del Producto Interno Bruto (PBI) real «3,6% inferior al promedio del año pasado».
«De acuerdo con las estimaciones recibidas, el nivel de actividad comenzó a recuperarse en el tercer trimestre del año, con una suba de 2% respecto al trimestre anterior», detalla el BCRA.
Para 2025, el conjunto de participantes del REM estimó un crecimiento promedio de 3,6% interanual.
Qué inflación esperan economistas
Por el lado de la inflación, también se estima un sendero a la baja para los próximos meses, salvo para diciembre que, por su estacionalidad, presentaría un leve salto.
Los economistas del REM estimaron una inflación mensual de 3% para octubre, cifra que representa un descenso de 0,4 punto porcentual respecto del informe previo.
Para noviembre proyectaron un incremento de precios mensual de 2,9% y para diciembre ascendería a 3,2%. Luego, volvería a descender levemente de forma mensual.
Para todo el año 2024 se aguarda que el índice de precios al consumidor (IPC) ascienda 120%, dato que representa una baja de 3,6 puntos porcentuales frente al informe previo.
«Quienes mejor pronosticaron esa variable en el pasado (Top 10) esperaban una inflación de 3% para octubre, 2,9% para noviembre y de 120,2% interanual para 2024. Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM ubicó sus previsiones para octubre en 2,9% y para noviembre en 2,8%», acota el Banco Central.
Fuente: iProfesional
Economía
Más del 50% de los hogares argentinos está en la clase baja: cuánto gana cada sector
Más de la mitad de los hogares argentinos pertenece a los segmentos de clase baja, mientras que el 78% de las familias tiene ingresos por debajo del promedio nacional de $2.800.000 netos.
La clase baja reúne a más de la mitad de los hogares
Según un informe de la Consultora W, la estructura social argentina muestra que más del 50% de los hogares se encuentra dentro de los sectores considerados de clase baja, tanto pobres como no pobres.
Dentro de ese universo, el 21% corresponde a hogares pobres, con un ingreso promedio cercano a $1 millón por hogar, mientras que otro 31% forma parte de la clase baja no pobre.
En conjunto, ambos sectores representan más de la mitad de la sociedad y superan a los estratos medios y altos combinados.
El ingreso promedio es de $2,8 millones
El informe señala que el ingreso promedio de las familias argentinas alcanza los $2.800.000 netos. Sin embargo, el 78% de los hogares obtiene ingresos inferiores a ese valor.
La clasificación contempla cinco segmentos: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza.
Cuánto necesita una familia para pertenecer a cada sector
La clase alta representa al 5% de la población y requiere un ingreso familiar de al menos $9 millones mensuales.
La clase media alta, que concentra al 17% de la población, comienza en los $4,5 millones y puede alcanzar ingresos de hasta $6,5 millones mensuales.
Por debajo se encuentra la clase media baja, que reúne al 26% de los ciudadanos y tiene un ingreso inicial de $2,5 millones por mes.
En tanto, la clase baja no pobre representa el 31% de los hogares y establece un piso de $1,5 millones mensuales por hogar.
Finalmente, el 21% de los hogares se encuentra en situación de pobreza.
Así queda distribuida la estructura social
- 5%: clase alta.
- 17%: clase media alta.
- 26%: clase media baja.
- 31%: clase baja no pobre.
- 21%: hogares pobres.
Fuente: NA
Economía
Consultoras anticipan una inflación más baja para los próximos meses y la City ajusta sus inversiones
Las principales consultoras privadas estiman que la inflación de agosto se ubicó entre 1,5% y 1,9%, una desaceleración respecto del mes anterior. La mejora en alimentos y bebidas también aportó al menor ritmo de aumento de los precios.
La inflación volvió a mostrar una señal positiva durante agosto. Según las mediciones de distintas consultoras privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría registrado una suba mensual de entre 1,5% y 1,9%, por debajo del 2,1% estimado para julio.
De confirmarse estos valores, agosto habría marcado uno de los registros mensuales más bajos desde mediados de 2025.
Las estimaciones relevadas fueron:
- EcoGo: 1,5%
- Orlando J. Ferreres: 1,6%
- C&T Asesores: 1,6%
- Analytica: 1,7%
- Ecolatina: 1,9%
Uno de los factores que habría contribuido a esta desaceleración fue el comportamiento de alimentos y bebidas, un rubro especialmente sensible para los hogares.
EcoGo calculó una variación del 1,1% en esta categoría, prácticamente la mitad del 2% registrado durante el mes anterior. Por su parte, Ferreres estimó una suba del 1%.
La evolución de este segmento resulta especialmente relevante debido a su impacto sobre el costo de vida y sobre indicadores como el índice de pobreza elaborado por el Indec.
Qué esperan para los próximos meses
Los economistas privados consultados anticipan que el ritmo de aumento de los precios podría mantenerse en niveles similares durante septiembre y octubre.
Sin embargo, la evolución de la inflación también dependerá de factores externos. Tomás Sisto Bourel, de Fortress Capital, señaló que una eventual resolución del conflicto en Medio Oriente y una posterior baja del precio del petróleo podrían profundizar el proceso de desinflación local.
Este escenario también está llevando a los inversores a modificar sus estrategias.
La City reacomoda sus carteras
La perspectiva de una inflación más moderada llevó a algunos analistas a reducir el atractivo de los bonos CER y buscar otras alternativas dentro del mercado argentino.
Para los perfiles conservadores y moderados, Sisto Bourel plantea una mayor exposición a activos dolarizados. Entre los argumentos aparece el nivel relativamente bajo del tipo de cambio en términos históricos y la reducción de las tasas de interés en pesos de corto plazo, que limita el atractivo de las estrategias de carry trade.
Además, la cercanía de 2027 podría incorporar un componente electoral que influya sobre las expectativas relacionadas con el dólar.
Para inversores más agresivos, el especialista considera que septiembre podría ser una oportunidad para comenzar a sumar instrumentos. En particular, encuentra valor en la curva TAMAR con vencimiento en 2028, donde menciona títulos como el TMF28 y el TMG28.
Según su análisis, una dinámica cambiaria más tranquila durante septiembre y la ausencia de nuevas subas de tasas para sostener el tipo de cambio podrían favorecer una compresión de spreads y una mejora en los precios de estos instrumentos.
Bonos en pesos y alternativas en dólares
Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, pone el foco en la evolución de la inflación núcleo, que excluye los precios estacionales y regulados.
Debido a su desaceleración, recomienda considerar posiciones en tasas largas en pesos. Dentro de este segmento observa oportunidades en los Boncap con vencimiento en 2027, particularmente los que vencen en abril y mayo, identificados como T30A7 y T31Y7, con rendimientos cercanos al 30% anual.
¿Conviene dolarizarse?
La posibilidad de una suba del dólar durante el proceso electoral también forma parte del análisis de los especialistas.
El asesor financiero Gastón Lentini considera que el Gobierno cuenta con herramientas para administrar la evolución del tipo de cambio. También señala que durante 2027 podría producirse un importante ingreso de dólares provenientes de las exportaciones de petróleo y gas, lo que generaría una mayor oferta de divisas en el mercado local.
En este escenario, algunos economistas contemplan la posibilidad de que el tipo de cambio se mantenga relativamente estable.
Por otra parte, los bonos soberanos en dólares pasaron a ofrecer rendimientos cercanos al 10% anual, mientras el riesgo país se ubicó por encima de los 500 puntos.
Para Lentini, estos valores podrían representar un punto de entrada para quienes buscan evitar quedar expuestos directamente a la evolución de la inflación.
María Belén San Martino, economista de Balanz, también se inclina por los títulos soberanos en dólares. Entre ellos destaca el Global 2041, al que considera con potencial de recuperación luego de las últimas bajas.
La especialista estima que una eventual compresión de spreads podría favorecer a estos activos, especialmente si se produce una mejora de la actividad económica durante la segunda mitad de 2026.
Además, no descarta que Argentina pueda volver a acceder al mercado internacional de deuda, un escenario que también podría beneficiar a los instrumentos de renta fija en dólares.
Con información de iProfesional
Economía
El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en más de dos décadas: qué eligen los argentinos
El consumo de carne vacuna volvió a retroceder y alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), en julio el consumo por habitante fue de 46,3 kilos anuales, casi 5 kilos menos que un año atrás.
El cambio también se refleja en las carnicerías, donde los comerciantes advierten que las familias compran menos cantidad, buscan cortes más económicos y recurren cada vez más al pollo, el cerdo, la carne picada y el huevo.
El consumo de carne alcanzó un mínimo histórico
El último informe de Ciccra ubicó en 46,3 kilos anuales por habitante el consumo de carne vacuna en julio, tomando como referencia el promedio móvil de los últimos doce meses.
La cifra representa una caída de 4,8 kilos por persona respecto del mismo período del año anterior, equivalente a un retroceso interanual del 9,4%.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con años anteriores: se trata del nivel más bajo de consumo registrado en más de dos décadas.
La situación se explica por distintos factores. Además del cambio en los hábitos de los consumidores asociado a la pérdida de poder adquisitivo, influyen la menor disponibilidad de hacienda para faena, las características del ciclo ganadero y una mayor participación de las exportaciones.
Menos carne en el mercado interno
Entre enero y julio, el mercado interno recibió alrededor de 1,2 millones de toneladas de carne vacuna equivalente res con hueso, un 12% menos que durante el mismo período del año anterior.
En paralelo, la faena bovina acumuló una caída cercana al 9,8%, mientras que las exportaciones registraron un crecimiento interanual del 8,8%.
En las carnicerías también se nota el cambio
La transformación del consumo se observa con claridad en los comercios dedicados a la venta de carne.
En carnicerías y autoservicios de Posadas, los comerciantes consultados señalaron que los clientes continúan comprando carne, pero en menores cantidades y priorizando el precio.
Amalia Benítez, de Estación de Carnes, explicó que desde su experiencia comercial observa una modificación sostenida en los hábitos de compra. Aclaró que se trata de la realidad de su propio comercio y que no puede extrapolarla al conjunto de Posadas, Misiones o el país.
Según relató, la caída del consumo comenzó hace aproximadamente dos años y se profundizó desde el año pasado. Por el momento, afirmó que no observa señales de una recuperación sostenida.
Uno de los cambios más visibles aparece en la frecuencia y cantidad de las compras: las familias concurren más veces al comercio, pero llevan menos productos en cada oportunidad para distribuir mejor el presupuesto.
Benítez definió este comportamiento como una “compra racional”, en la que el consumidor analiza qué necesita y decide dónde destinar el dinero disponible.
Cerdo, pollo y otros alimentos ganan espacio
El cambio también se refleja en los platos tradicionales. Preparaciones como el asado, el bife o las milanesas de carne vacuna dejaron de ser una presencia automática en algunas familias y comenzaron a espaciarse o ser reemplazadas por alternativas más económicas.
Entre las opciones aparecen guisos, pastas, estofados y preparaciones con cerdo o pollo.
Benítez señaló especialmente el crecimiento del consumo de cerdo y también mencionó al búfalo como una alternativa que viene ganando espacio por sus características y precio.
Según explicó, cortes como la costilla de cerdo y la paleta o pernil comenzaron a utilizarse con mayor frecuencia, incluso para ocasiones especiales.
Los cortes más caros pierden demanda
Agustín Verón, del autoservicio Los Amigos, también observó cambios importantes entre sus clientes. El comercio trabaja principalmente con un público de cercanía y cuenta con una presencia importante de estudiantes.
De acuerdo con su experiencia, las carnes de mayor valor son las que más perdieron salida, mientras que aumentó la búsqueda de opciones económicas.
Como ejemplo, recordó que anteriormente una media res podía venderse prácticamente durante una jornada, mientras que actualmente puede permanecer tres o cuatro días hasta completar su venta.
“La gente consume más milanesa de cerdo, consume más milanesa de pollo, consume otros cortes porque no le alcanza”, explicó Verón.
La carne picada aparece entre las alternativas más accesibles, junto con cortes como la aguja y las costillas de menor precio. En cambio, la pulpa y los cortes de mayor calidad tienen una demanda más limitada.
La situación también se observa entre estudiantes, algunos de los cuales llegan a los comercios con presupuestos muy acotados y compran pequeñas cantidades para resolver una comida.
Comprar menos para que alcance el presupuesto
Los comerciantes coinciden en que la carne vacuna no desapareció de la mesa, pero sí cambió la manera en que se consume.
Una compra puede consistir en carne picada en lugar de un corte de pulpa, una costilla económica en lugar de un asado de mayor valor o directamente una comida elaborada con cerdo o pollo.
El huevo también aparece como una alternativa para sostener el consumo de proteínas con un menor gasto.
Los precios mencionados en los comercios
Según los valores proporcionados por Estación de Carnes, el kilo de asado vacuno se comercializa a $13.999 para un corte congelado y $18.300 en otra presentación.
En tanto, la paleta y el pernil de cerdo se ofrecen a $5.100 el kilo, con promociones desde $4.590 por kilo llevando dos kilos.
En el caso del búfalo, la pulpa tiene un valor informado de $14.000 el kilo, mientras que cortes con hueso como aguja y paleta se ubican en torno a $9.900 el kilo.
El escenario muestra cómo la pérdida de poder adquisitivo está modificando los hábitos de compra y llevando a muchas familias a priorizar cantidad, precio y rendimiento al momento de elegir qué llevar a la mesa.
Con información de El Territorio
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