Economía
El súper te puede salir mucho más caro por estos 10 hábitos: cuáles son y cómo evitarlos
Ir sin lista, comprar con hambre, entrar varias veces por semana o no mirar lo que ya hay en casa son algunas de las costumbres que pueden hacer crecer la cuenta del supermercado sin que nos demos cuenta.
Con los precios de los alimentos presionando cada vez más sobre los presupuestos familiares, pequeñas decisiones al momento de hacer las compras pueden terminar representando una diferencia importante en el gasto mensual.
Expertos consultados por el medio que publicó este informe identificaron diez hábitos frecuentes que pueden llevar a gastar de más y propusieron alternativas sencillas para corregirlos.
1. Ir al supermercado sin un plan
Entrar al supermercado sin saber qué se necesita es uno de los principales errores.
Planificar las comidas de la semana y preparar una lista permite aprovechar ingredientes en común, evitar compras innecesarias y reducir el desperdicio de alimentos.
También ayuda revisar qué hay disponible en la heladera, el freezer y la despensa antes de salir.
2. Comprar con hambre, cansancio o estrés
El estado de ánimo también puede influir en las decisiones de compra.
Según la psicóloga clínica Lily Kaufmann, cuando una persona está cansada o estresada tiene más dificultades para planificar y controlar los impulsos.
Por eso, ir al supermercado en esas condiciones puede favorecer compras innecesarias o decisiones de las que después uno se arrepiente.
3. Llenar el carrito con compras impulsivas
Una lista puede quedar rápidamente en segundo plano cuando aparecen productos que no estaban previstos.
Una estrategia posible es pedirle a otra persona que haga las compras o utilizar modalidades de compra que permitan cargar solamente los productos incluidos en la lista.
La clave está en reducir las oportunidades de sumar cosas que no estaban contempladas.
4. Elegir siempre productos preparados
Las frutas y verduras cortadas, las comidas preparadas, las salsas y otros productos listos para consumir ofrecen comodidad, pero generalmente implican pagar más por esa preparación.
Cuando el objetivo principal es ahorrar, comprar los alimentos enteros y dedicar un tiempo a prepararlos en casa puede reducir el gasto.
Claro que la comodidad también puede ser útil si evita terminar pidiendo comida a domicilio.
5. Ir al supermercado todos los días
Cada visita representa una nueva oportunidad para comprar algo que no estaba previsto.
Por eso, concentrar las compras en una planificación semanal puede ayudar a reducir los gastos adicionales y también ahorrar tiempo.
6. No revisar la despensa
Comprar harina, arroz, pasta, semillas o algún otro producto para después descubrir que ya había uno guardado es un gasto completamente evitable.
Antes de preparar la lista, revisar la despensa y los lugares donde se almacenan alimentos puede evitar compras duplicadas.
7. No mirar las ofertas antes de planificar
Las promociones también pueden servir para organizar mejor las comidas.
La recomendación es revisar las ofertas disponibles antes de cerrar la lista y analizar cuáles realmente pueden ser aprovechadas.
Si se trata de productos que pueden conservarse o congelarse, comprar una mayor cantidad durante una promoción puede resultar conveniente.
8. Comprar proteínas en cantidades pequeñas
Dependiendo del tamaño de la familia y de la capacidad de almacenamiento, comprar determinados cortes de carne, pescado o aves en cantidades mayores puede resultar más económico.
Por ejemplo, una pieza grande de salmón o un pollo entero pueden utilizarse para preparar diferentes comidas durante la semana.
9. No aprovechar los programas de beneficios
Muchos supermercados cuentan con tarjetas de fidelización, aplicaciones, cupones digitales o promociones personalizadas.
Antes de pagar, conviene revisar si hay descuentos disponibles o beneficios que puedan aplicarse a la compra.
Algunos programas incluso ofrecen recompensas vinculadas con la carga de combustible.
10. Descartar las sobras
Tirar comida también significa tirar dinero.
La planificación permite aprovechar las preparaciones que quedaron de días anteriores y evitar comprar nuevamente alimentos que todavía están disponibles en casa.
Una buena pregunta antes de hacer las compras es: ¿cuánto de lo que compré la semana pasada realmente consumí?
La conclusión de los especialistas es sencilla: planificar, revisar lo que ya tenemos, aprovechar promociones y reducir las compras impulsivas son pequeños cambios que pueden ayudar a controlar el gasto en el supermercado.
Con información de Yahoo Noticias / USA Today