Economía
La cosecha de soja será la peor en los últimos 23 años por la larga sequía
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el clima seco y la falta de precipitaciones siguieron agravando la pérdida de producción y se recolectarán 25 millones de toneladas.
La Argentina se enfrenta, por efecto de la sequía, al peor rendimiento mínimo de soja del que se tienen registros, según reveló en un informe la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Además, quedó a las puertas de la cosecha de la oleaginosa más baja desde 2000.
La semana pasada, la entidad había calculado en 29 millones de toneladas su previsión de recolección y ahora la bajó a 25 millones de toneladas. Dicha estimacio?n representa una cai?da del 44,4% con respecto a la produccio?n promedio de las u?ltimas cinco campan?as y ubica el rendimiento medio nacional esperado por debajo del registrado durante el ciclo 2008/09, que fue de 19,2 quintales por hectárea. En efecto, para esta campaña la Bolsa de Cereales porteña está aguardando 18,5 quintales por hectárea.
Junto a estas proyecciones, la organización remarcó que el impacto de la sequía implica una caída interanual del 35% de la producción nacional de trigo, cebada, maíz, sorgo y girasol, además de soja. Se estimó un volumen global de 84 millones de toneladas contra 134 millones de toneladas de la ultima campaña.
Con este escenario productivo, teniendo en cuenta que el sector representa el 65% del ingreso de dólares al país, con la nueva estimación las exportaciones caerían en US$20.811 millones y la recaudación fiscal bajaría en US$7376 millones.
“La ausencia de precipitaciones sobre los nu?cleos sojeros del centro del a?rea agri?cola, heladas tempranas durante mediados del mes de febrero y temperaturas medias por encima a los promedios durante etapas críticas para la definicio?n de los rendimientos reducen a 25 millones de toneladas nuestra estimacio?n de produccio?n de soja”, explicó la organización en su reporte.
“Dicha estimacion representa una caida de 4 millones de toneladas con respecto a nuestra previa publicacion y una merma interanual de 42,2 % (produccion campaña 2021/22: 43,3 millones de toneladas) ubicando el rendimiento medio nacional esperado por debajo al registrado durante la campan?a 2008/09 (rendimiento medio campan?a 2008/09: 19,2 quintales por hectárea)”, agregó.
De acuerdo a los registros de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, y considerando el número hoy estimado por la Bolsa de Cereales porteña, la campaña 2022/2023 se perfila como la peor desde 2000/01. En ese momento, con 10.927.330 hectáreas sembradas se cosecharon 27.266.252 de toneladas.
Impacto
La entidad informó que sobre los nu?cleos de soja del sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires hay más de 1,5 millones de hectáreas de soja de primera que se encuentran proximas a finalizar su ciclo productivo con rendimientos esperados por debajo al mi?nimo de la serie histo?rica (2000/2001).
“En soja los rendimientos esperados sobre los núcleos productivos del centro del área agrícola continuaron disminuyendo a lo largo de las últimas semanas como consecuencia de las altas temperaturas registradas. Los principales daños que se reportaron fueron aborto de vainas, reducción de las etapas de llenado y menor número de nudos o de vainas diferenciados por planta. Estos son aspectos que impactan de forma directa en los rendimientos”, indicó Andrés Paterniti, analista de la Bolsa de Cereales porteña.
En términos generales, detalló, las regiones más afectadas por las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones a lo largo de casi la totalidad de lo que es el ciclo del cultivo, con excepción de las lluvias registradas durante la segunda quincena, se concentran sobre la provincia de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y la provincia de Entre Ríos. Asimismo, el centro-norte de Córdoba también informó sobre mermas importantes en lo que es el rendimiento esperado.
Por zonas, la provincia de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y Entre Ríos concentran el 41% de la superficie sembrada de soja de segunda, que se implantó después del trigo. “Adicionalmente y desgraciadamente, estos planteos productivos no solo que iniciaron su ciclo productivo en perfiles cuyas reservas hídricas ya estaban agotadas por el consumo del cultivo antecesor de fina [trigo], sino que también estuvieron expuestos a condiciones desfavorables para su establecimiento y su posterior crecimiento”, dijeron desde la entidad.
Por otro lado, alertó que hay localidades en los núcleos de soja del centro del área agrícola, como Pergamino, Arrecifes Rojas, Rosario y Bragado que tienen una pérdida de área cosechable de hasta un 80% en soja de segunda. Asimismo, advirtió que Entre Ríos es una de las zonas más afectadas por la pérdida de área cosechable. En este contexto, los lotes aún en pie dependen de lluvias en el corto plazo para evitar pe?rdidas adicionales.
El caso del maíz
La entidad también redujo la proyección de cosecha de maíz en 1,5 millones de toneladas, ubicándola en 36 millones de toneladas. Este volumen representa en nu?meros absolutos 16 millones de toneladas menos que las recolectadas la campan?a anterior, cuando se alcanzaron los 52 millones de toneladas.
“Durante los u?ltimos siete di?as, la ola de calor continuó afectando el potencial de rendimiento de los cuadros tardi?os del cereal. Sumado a la baja en la expectativa de rinde de estos lotes, la cosecha de planteos tempranos reporta rindes que se ubican como los ma?s bajos desde el ciclo 2000/01?, explicó.
Según indicó, en gran parte del área agrícola nacional los productores mencionaron una mala polinización en parte de los lotes tardíos y de segunda que pusieron un techo a los rindes potenciales de estos planteos.
El panorama es más alentador hacia el norte del pai?s y en el sur de Buenos Aires y La Pampa, en donde las reservas hi?dricas mantienen los potenciales de rinde de los planteos sembrados durante noviembre y diciembre.
Fuente: La Nación
Economía
Dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero antes del día 20: crece el endeudamiento familiar
Un relevamiento nacional advierte que la mayoría de los hogares no logra llegar a fin de mes con sus ingresos y recurre al crédito para cubrir gastos básicos.
La situación económica golpea especialmente a la clase media: más de la mitad de los hogares de ese sector agota sus ingresos antes de terminar el mes y casi la mitad contrajo deudas en los últimos seis meses.
Cada vez cuesta más llegar a fin de mes
Según el Monitor de Opinión Pública (MOP) de septiembre, elaborado por la consultora Zentrix, dos de cada tres argentinos se quedan sin dinero a más tardar el día 20 de cada mes. Además, casi cuatro de cada diez agotan sus ingresos durante la primera quincena.
El relevamiento señala que solamente el 34% logra llegar a fin de mes con sus recursos, mientras que apenas el 9,8% tiene capacidad de ahorro.
En ese contexto, el 56,2% de los encuestados se endeudó durante los últimos seis meses. Entre quienes recurrieron al crédito, el 55,1% destinó el dinero a gastos básicos, el 21,3% a tarifas y servicios y el 11,8% a la compra de bienes durables.
Los resultados muestran que, para muchas familias, los préstamos dejaron de ser una herramienta para compras extraordinarias y pasaron a utilizarse para cubrir necesidades cotidianas.
La clase media también recurre al crédito para pagar servicios
El deterioro del poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos profundizan las dificultades de los hogares de ingresos medios.
De acuerdo con Zentrix, el 51,4% de los hogares de clase media agota sus ingresos antes de terminar el mes, mientras que el 47,1% contrajo deudas en el último semestre.
Uno de los datos destacados es que el 29% de los hogares de clase media que tomó deuda lo hizo para pagar tarifas y servicios. La proporción fue del 18,2% en la clase baja y del 4,7% en la clase alta.
Además, el 45,6% de los hogares de clase media que se endeudaron utilizó esos recursos para cubrir necesidades esenciales, como alimentación y salud.
La consultora advirtió que esta dinámica puede generar un círculo difícil de romper: las deudas contraídas para completar un mes deben pagarse con los ingresos del siguiente, reduciendo el dinero disponible y aumentando el riesgo de solicitar nuevos préstamos.

Los salarios pierden frente a la inflación
La percepción sobre los ingresos también refleja el deterioro económico. En septiembre, el 81,8% de los consultados consideró que sus salarios no lograban superar la inflación.
Según el informe, esa evaluación negativa se mantiene por encima del 81% desde marzo y alcanzó un máximo del 87,4% en julio.
Las dificultades son aún más pronunciadas entre los sectores de menores ingresos. En la clase baja, el 59,6% de los hogares no consigue sostener sus gastos más allá del día 15 y el 83,3% agota sus recursos antes del día 20.
En ese segmento, solamente el 0,9% logra ahorrar y el 68,1% contrajo deudas recientemente. Entre quienes se endeudaron, el 65,5% destinó el dinero a necesidades básicas.
En cambio, entre los hogares de clase alta, el 20% se queda sin ingresos antes de finalizar el mes y el 61,9% consigue ahorrar. En ese sector, el 63,4% de quienes tomaron deuda utilizó el financiamiento para adquirir bienes durables.
Los menores de 40 años, entre los más afectados
El relevamiento también identificó dificultades importantes entre los argentinos menores de 40 años.
En ese grupo, el 72% agota sus ingresos antes del día 20, apenas el 3% consigue ahorrar y el 60,9% solicitó financiamiento durante los últimos seis meses.
La escasa capacidad para reservar dinero aumenta la exposición ante gastos imprevistos y limita las posibilidades de afrontar nuevas obligaciones financieras.
Qué opinan sobre la intervención del Estado
Frente al crecimiento del endeudamiento y las dificultades para pagar, el 67% de los encuestados consideró necesaria alguna participación del Estado.
Entre quienes respaldaron una intervención, el 61,3% se inclinó por regular las condiciones y el otorgamiento de préstamos. Otro 23,6% prefirió mecanismos de refinanciación mediante el Banco Central, mientras que el 7,5% apoyó la condonación legal de las deudas.
Según Zentrix, los resultados reflejan una mayor inclinación hacia reglas que permitan acceder a financiamiento en condiciones sostenibles, antes que hacia un perdón generalizado de las obligaciones.
Una economía que también se mide por cuánto dura el sueldo
El informe encontró que el 61,5% de los encuestados evaluó negativamente la situación económica del país, mientras que el 39,3% calificó como mala su propia situación financiera.
La mirada crítica sobre la economía nacional alcanzó al 70,7% de los sectores de menores ingresos, al 56,5% de la clase media y al 42,9% de los hogares de mayores ingresos. Entre los menores de 40 años, llegó al 69,1%.
La conclusión del relevamiento apunta a una dificultad que va más allá del monto de los salarios: cada vez importa más cuántos días alcanza el dinero para cubrir los gastos del hogar.
Cuando el crédito se utiliza para pagar alimentos, servicios y otras necesidades habituales, puede aliviar el presupuesto en el corto plazo, pero las cuotas trasladan parte de esa presión al mes siguiente y pueden profundizar el endeudamiento familiar.
Con información de Contexto Tucumán
Economía
La inflación mayorista pegó un salto en septiembre: el petróleo y el gas empujaron los precios al 3,2%
Los precios mayoristas volvieron a acelerarse en septiembre y encendieron una señal de alerta sobre los costos de producción en Argentina. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el índice aumentó 3,2% en un mes, impulsado principalmente por la suba del petróleo y el gas.
El incremento fue 1,1 puntos porcentuales superior al de agosto, cuando el indicador había marcado un 2,1%. De esta manera, los precios mayoristas acumularon un aumento del 22,8% entre enero y septiembre y del 29,2% interanual.
El petróleo y el gas explicaron la mayor parte de la suba
Uno de los factores centrales fue el fuerte aumento del petróleo crudo, que registró una variación mensual del 15% y una suba interanual del 67,7%, según los datos difundidos.
Dentro de los productos nacionales, el rubro petróleo crudo y gas tuvo la mayor incidencia en el índice general, con 1,43 puntos porcentuales. Detrás se ubicaron:
- Productos agropecuarios: 0,30 puntos porcentuales.
- Productos refinados del petróleo: 0,28 puntos.
- Alimentos y bebidas: 0,20 puntos.
- Sustancias y productos químicos: 0,16 puntos.
La evolución del mercado energético estuvo vinculada con la incertidumbre y las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que presionaron sobre los precios internacionales del petróleo.
Los productos nacionales aumentaron más que los importados
El informe del INDEC también mostró una diferencia marcada entre los bienes nacionales y los importados.
Durante septiembre, los productos nacionales subieron un 3,4%, mientras que los importados aumentaron un 0,4%.
La diferencia refleja el peso que tuvieron los movimientos de precios internos, especialmente los relacionados con la energía, sobre el resultado general del índice mayorista.
La inflación mayorista volvió a acelerar después de varios meses
La evolución mensual había mostrado una desaceleración entre abril y julio. En abril, el índice había subido un 5,2%; en mayo, un 2,5%; en junio, un 1,1%; y en julio, un 0,8%.
La tendencia cambió en agosto, con un aumento del 2,1%, y se profundizó en septiembre, cuando llegó al 3,2%.
Otros indicadores mayoristas también registraron incrementos: el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) avanzó un 3,4%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) subió un 3,8%.
En este último indicador, los productos primarios aumentaron un 7,9% y los manufacturados y la energía eléctrica, un 2,1%.
¿Puede repercutir en los precios que pagan los consumidores?
La aceleración mayorista refleja mayores costos en distintos sectores de la producción. Sin embargo, estos aumentos no se trasladan de manera automática ni inmediata a los precios de las góndolas.
El impacto sobre los consumidores dependerá de la evolución de los costos, las estrategias comerciales y las condiciones del mercado durante los próximos meses.
Con información de Cadena 3
Economía
La inflación de septiembre fue del 1,9% y una familia necesitó más de $1,6 millones para no ser pobre
El INDEC informó que los precios aumentaron un 1,9% durante septiembre y que la inflación acumulada en 2026 llegó al 23,6%. En los últimos 12 meses, la suba fue del 33,4%. Además, la Canasta Básica Total superó los $1,6 millones para una familia tipo.
La inflación de septiembre fue del 1,9%, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El índice mostró una aceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto de agosto, cuando había sido del 1,7%.
Con este resultado, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un incremento del 23,6% en los primeros nueve meses de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,4%.
Vivienda y servicios, entre los rubros que más aumentaron
La división que registró la mayor suba mensual fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.
También se ubicaron por encima del promedio general Educación, con un 3%; Comunicación, con un 2,5%; Salud, con un 2,4%; y Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 2%.
En cambio, Restaurantes y hoteles tuvo un aumento del 1,1%, mientras que Prendas de vestir y calzado registró una variación del 1,4%. Ambos rubros estuvieron entre los de menores incrementos del mes.
Los precios estacionales subieron un 2,9%
Al observar las categorías del IPC, los precios estacionales encabezaron las subas, con un incremento del 2,9%, impulsado principalmente por verduras, tubérculos y legumbres.
Los precios regulados aumentaron un 2,3%, con incidencia de los ajustes en gas, electricidad y cuotas de medicina prepaga.
Por su parte, la inflación núcleo —que excluye los componentes estacionales y regulados— fue del 1,7%.
La diferencia también se reflejó entre bienes y servicios: los bienes aumentaron un 1,7%, mientras que los servicios subieron un 2,4%.
Cómo se comportó la inflación por regiones
En la comparación regional, el Gran Buenos Aires y la región Pampeana registraron las mayores variaciones, ambas del 2%.
El Noroeste y Cuyo tuvieron una suba del 1,9%, igual al promedio nacional. En tanto, el Noreste registró un 1,7% y la Patagonia presentó el menor incremento, con un 1,4%.
Cuánto necesitó una familia para no ser pobre
El INDEC también informó los valores de las canastas básicas correspondientes a septiembre. Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.632.505 para no quedar por debajo de la línea de pobreza.
En tanto, para no caer en la indigencia, ese mismo grupo familiar necesitó $738.690 durante el mes.
Para una persona adulta, los valores fueron de $528.319 para la Canasta Básica Total, utilizada para determinar la línea de pobreza, y $239.058 para la Canasta Básica Alimentaria, que establece la línea de indigencia.
En comparación con agosto, ambas canastas registraron un incremento del 1,7% en el cálculo individual.
En lo que va de 2026, la Canasta Básica Total acumuló una suba del 24,7%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 25,3%.
Con información de Contexto Tucumán
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