Economía
Morosidad en Argentina: crecen los créditos impagos y explican qué pueden hacer los deudores
La morosidad de las familias se mantiene elevada pese a una leve mejora en junio. Especialistas advierten que las tasas, los impuestos y la desaceleración de la inflación dificultan el cumplimiento de las cuotas y plantean alternativas para aliviar la carga mensual.
La morosidad crediticia de las familias argentinas continúa en niveles elevados, aunque el último registro del Banco Central mostró una leve disminución después de 19 meses consecutivos de aumentos.
Los datos de la Central de Deudores correspondientes a junio ubicaron la irregularidad del crédito al sector privado no financiero en 7,6%, frente al 7,7% registrado en mayo.
Entre las familias, la mora alcanzó el 12,7%, mientras que en las empresas se ubicó en el 3,5%.
La situación es todavía más marcada en el financiamiento otorgado por fintech y prestamistas no bancarios, donde la irregularidad llega al 33%. Sin embargo, el 91% del financiamiento continúa concentrado en la banca tradicional.
Tasas e impuestos: el costo que dificulta pagar las cuotas
El analista financiero y especialista en riesgo crediticio Saúl Musicante explicó que el costo de los préstamos puede resultar difícil de afrontar cuando los ingresos evolucionan cerca del ritmo de la inflación.
A ese escenario se suma la carga tributaria. Según el especialista, IVA, Ingresos Brutos y gravámenes municipales pueden representar entre el 30% y el 40% del costo de un préstamo.
Para trabajadores asalariados y monotributistas, esos impuestos representan un costo definitivo y terminan incrementando el peso de una tasa que ya puede ser elevada.
Por qué la desaceleración de la inflación cambió el escenario
Durante los períodos de inflación elevada, algunas familias asumían créditos o realizaban compras en cuotas con la expectativa de que la suba de precios redujera progresivamente el peso real de las obligaciones.
Con la desaceleración de la inflación, esa estrategia dejó de producir el mismo efecto y las cuotas pueden representar una carga mayor sobre los ingresos.
Musicante consideró que una alternativa para quienes tienen dificultades consiste en reducir las tasas y extender los plazos.
“Los bancos podrían hacer una mezcla de baja de tasas y alargamiento de plazos”, señaló.
Como contrapartida, las entidades podrían solicitar mayores garantías, como un garante o respaldo patrimonial.
Refinanciar para reducir la carga mensual
El especialista mencionó como referencia una línea del Banco Nación, con plazos de hasta 10 años y condiciones ajustadas por UVA más 12 puntos para quienes cobran sus haberes en la entidad y más 14 puntos para el resto.
La extensión del plazo permitiría reducir el monto de las cuotas mensuales y facilitar el reordenamiento de deudas asumidas bajo condiciones más costosas.
Sin embargo, quienes ya se encuentran en situación irregular enfrentan una dificultad adicional: esa condición puede impedirles acceder a un nuevo préstamo para cancelar o refinanciar la deuda anterior.
La morosidad es mayor fuera del sistema bancario
Musicante explicó que el índice de morosidad surge de comparar los préstamos irregulares con el total de créditos otorgados.
Por eso, el indicador puede aumentar tanto por un crecimiento de los incumplimientos como por una reducción en la cantidad de nuevos préstamos.
En el caso de fintech, comercios de electrodomésticos y empresas financiadas mediante fideicomisos, el especialista consideró que en algunos casos pudo haber fallado la evaluación del riesgo crediticio.
Aun así, las tasas elevadas cobradas por estas compañías les permitieron absorber parte de las pérdidas y, hasta el momento, no se registraron eventos crediticios relevantes entre esos actores.
Caputo habló de refinanciaciones
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró esta semana que algunos bancos comenzaron a refinanciar deudas morosas a tres años, con tasas de entre el 20% y el 25%.
Según explicó, una mayoría de los clientes alcanzados por esos acuerdos retomó los pagos.
La mejora, sin embargo, no se reflejaría inmediatamente en las estadísticas, ya que el paso de una categoría de morosidad a una situación regular puede demorar entre seis y 12 meses.
Caputo también descartó utilizar fondos públicos para compensar a los bancos por préstamos incobrables.
¿La morosidad pone en riesgo al sistema financiero?
Pese al aumento de los incumplimientos, Musicante consideró que la situación no representa por ahora una amenaza para la estabilidad del sistema financiero.
El especialista explicó que los bancos cuentan con un elevado nivel de previsiones, es decir, fondos reservados para afrontar posibles incumplimientos.
Según su análisis, buena parte de las pérdidas ya habría sido reconocida en los balances de las entidades, por lo que la morosidad no debería comprometer la salud financiera del sistema.
Con información de Cadena 3