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Lago San Roque: un estudio de la UNC advierte que alcanzó el máximo nivel de deterioro del agua

Una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba reconstruyó la evolución ambiental del lago San Roque a partir del análisis de sedimentos acumulados en el fondo del embalse. Los resultados muestran que el deterioro comenzó hace casi 80 años y se aceleró desde la década de 1980.

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Foto: El lago San Roque presenta un avanzado proceso de eutrofización y proliferación de algas, según un estudio de investigadores de la UNC.

El estudio determinó que, desde los años 2000, el embalse se encuentra en un estado de hipereutrofización, considerado el nivel más alto de deterioro dentro de la escala de calidad para sistemas acuáticos.

Cómo comenzó el deterioro del lago

El trabajo fue realizado por un equipo interdisciplinario vinculado al Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (Cicterra, Conicet-UNC), junto con especialistas de distintas áreas.

Los investigadores analizaron los sedimentos acumulados en el fondo del lago para reconstruir períodos sobre los cuales no existen registros instrumentales ni estudios sistemáticos de calidad del agua.

De acuerdo con los resultados, las primeras alteraciones importantes se remontan a la década de 1950. En ese período comenzaron a registrarse las primeras floraciones de cianobacterias, luego de la construcción de un segundo paredón que permitió aumentar el nivel del lago y estabilizar sus aguas.

La situación se profundizó posteriormente con el crecimiento de las urbanizaciones en la zona. El proceso comenzó a acelerarse durante la década de 1980 y alcanzó una mayor intensidad desde los años 2000.

Qué encontraron los investigadores

El estudio comenzó en 2018 y se basó, entre otros indicadores, en el análisis de pigmentos fósiles presentes en los sedimentos.

Estos elementos permiten conocer cómo fueron cambiando las comunidades de algas a lo largo del tiempo y reconstruir la evolución de la eutrofización del embalse.

La eutrofización se produce cuando ingresan nutrientes al agua y aumentan las condiciones favorables para el crecimiento de determinados organismos.

Según explicó la investigadora Luciana Mengo, los principales aportes de estos nutrientes llegan a través de los ríos afluentes y las zonas ubicadas alrededor del lago.

Entre los principales nutrientes señalados aparecen el fósforo y el nitrógeno, cuyo ingreso está relacionado principalmente con la descarga de efluentes domésticos de comunidades que no cuentan con un tratamiento adecuado.

El problema de las cianobacterias

El exceso de nutrientes puede favorecer la aparición de floraciones de algas, especialmente cianobacterias, organismos que pueden resultar potencialmente tóxicos para las personas tanto por el consumo del agua como por su utilización recreativa.

Los investigadores determinaron que el proceso de eutrofización se aceleró a mediados de los años 80 y que desde la década de 2000 el lago alcanzó un estado de hipereutrofización.

La situación también fue registrada mediante el monitoreo continuo de calidad del agua que realiza el Instituto Nacional del Agua (INA).

Las cianobacterias necesitan determinadas condiciones para desarrollarse: una elevada concentración de nutrientes, aguas estables y temperaturas altas.

Su proliferación puede reducir la cantidad de oxígeno disponible en el agua, generar mortandad de peces y malos olores, además de incrementar la dificultad y el costo del proceso de potabilización.

El impacto de las urbanizaciones

La investigación también analizó el crecimiento de las urbanizaciones en la cuenca del lago.

Entre 1984 y 2019, esta variable aumentó un 200%, mientras que en la zona de costas del embalse el crecimiento durante el mismo período fue del 166%.

Según los investigadores, este proceso de expansión urbana está relacionado con el aumento de la presión sobre el sistema y con el ingreso de nutrientes que favorecen la proliferación de cianobacterias.

¿El lago San Roque puede recuperarse?

A pesar del nivel de deterioro alcanzado, los investigadores consideran que es posible trabajar en una recuperación del embalse.

Sin embargo, advierten que las medidas deberán mantenerse durante un período prolongado y que los resultados no serán inmediatos.

Esto se debe a que los sedimentos acumulados en el fondo del lago continúan liberando nutrientes que favorecen el desarrollo de algas.

Por ese motivo, reducir la cantidad de nutrientes que llegan al embalse permitiría desacelerar el proceso de eutrofización, aunque será fundamental sostener las políticas ambientales a lo largo del tiempo.

De acuerdo con la investigación, si las medidas no tienen continuidad, podría acortarse la vida útil del sistema.

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