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El Paraná podría llegar a los 5 metros en Rosario: cuándo se espera la crecida y qué zonas están en riesgo

El río Paraná continúa en ascenso y las proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) anticipan que podría alcanzar el nivel de alerta en Rosario hacia el 28 de octubre. La crecida estaría impulsada por las abundantes lluvias registradas en el noreste argentino y en distintos sectores de la cuenca.

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Foto: El río Paraná podría alcanzar el nivel de alerta en Rosario a fines de octubre

El pronóstico mantiene en alerta el seguimiento de las zonas bajas, los sectores rurales y las islas, donde el avance del agua podría generar complicaciones incluso antes de alcanzar los niveles establecidos para las áreas urbanas.

¿Cuánto podría subir el río Paraná?

Según las estimaciones difundidas por el INA, el nivel de alerta en Rosario está fijado en 5 metros. Los especialistas trabajan con proyecciones que podrían llevar al río hasta esa altura hacia fines de octubre, aunque los cálculos continúan en revisión.

El subgerente de Alerta Hidrológico del organismo, Juan Borús, explicó que las previsiones se actualizan a medida que se incorporan nuevos datos de lluvias, caudales y alturas registradas en distintos puntos del río.

Antes de llegar a Rosario, la onda de crecida avanzaría por otros tramos del Paraná. Para Corrientes, se esperaba que el río se aproximara a su nivel de alerta, establecido en 6,50 metros, durante el fin de semana mencionado en las proyecciones.

Las lluvias que impulsan la crecida

Uno de los principales factores es el importante aporte de agua generado por las precipitaciones en la cuenca alta del Paraná y en el río Iguazú.

De acuerdo con las cifras citadas por Borús, las lluvias incorporaron aproximadamente 17 millones de litros por segundo a la cuenca alta del Paraná y otros 14 millones de litros por segundo al Iguazú. Este último aporte equivale, según el especialista, a unas siete veces el caudal habitual de las Cataratas para octubre.

También influyen los aportes de la represa de Yacyretá y del río Paraguay. La combinación de estos volúmenes alimentaría una onda de crecida que avanzaría progresivamente hacia el sur.

Qué zonas podrían verse afectadas

Los especialistas advierten que las áreas rurales y las islas pueden sufrir consecuencias antes de que el río alcance los niveles de alerta urbana.

Entre los sectores más expuestos se encuentran las zonas bajas utilizadas para la actividad ganadera, donde el avance del agua puede obligar a trasladar animales y generar dificultades para los productores.

También preocupa la situación de quienes viven o desarrollan actividades en terrenos costeros vulnerables, ocupados durante los años de bajante del Paraná.

Por eso, el seguimiento de las alturas del río resulta clave para anticipar posibles evacuaciones, traslados de hacienda y otras medidas preventivas.

También vigilan la calidad del agua potable

Otro aspecto que requiere atención es la captación de agua para potabilización. Las lluvias intensas y la saturación de los suelos pueden favorecer el arrastre de sustancias contaminantes hacia los cursos de agua.

Ante ese escenario, los especialistas remarcan la importancia de reforzar los controles para garantizar que el agua destinada al consumo reciba el tratamiento adecuado.

El pronóstico todavía puede cambiar

La evolución de las precipitaciones y los nuevos registros hidrológicos serán determinantes para establecer la magnitud final de la crecida y sus posibles efectos en cada localidad.

La llegada del Paraná a los 5 metros en Rosario es una proyección, no un nivel ya alcanzado ni una confirmación de inundaciones. El seguimiento de las próximas actualizaciones permitirá conocer con mayor precisión cómo evolucionará la situación.

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