Regional
Urge terminar en Rafaela con entraderas violentas
Una vez más un episodio de esas características mantuvo en vilo a las víctimas y a una serie de personas cercanas quienes fueron testigos casi directos de dos violentos sujetos que al escapar, dispararon contra aquellos que llegaban intentado socorrer a las víctimas. En este caso ocurrió en el barrio Brigadier López pero esos episodios se reiteran con llamativa continuidad en distintos puntos de la ciudad.
El Gobierno Grovincial, a través del Ministerio de Seguridad, deberá proveer las herramientas necesarias para que la desigual lucha que mantienen las autoridades policiales de la Unidad Regional V con la delincuencia tenga sentido. Desde hace bastante tiempo venimos sosteniendo que estas cuestiones no se arreglan echando jefes de policía. De nada sirvió el clamor popular pidiendo la cabeza de Fabián Forni. El entonces titular de la Departamental Castellanos se fue a Reconquista y aquí las cosas siguieron igual o peor que antes.
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También desde hace mucho sostenemos que la ciudad necesita un «shock de seguridad» que permita vislumbrar que en realidad, aquella frase que utilizaba en su discurso de bienvenida a los nuevos jefes policiales el ministro Marcelo Saín, cuando decía: «necesitamos que la policía le gane la calle a los delincuentes». La frase está muy buena pero para que ello comience a ocurrir de una buena vez habrá que darle a la policía los elementos mínimos e indispensable que se necesita. Aquí no alcanza la llegada de veinte agentes de la Policía de Acción Táctica con dos motos -aunque se agradezca su presencia-; ni con la presencia de diez, quince o veinte efectivos de la Comunitaria. Aquí se necesita mucho más que eso para que la lucha sea un poco más pareja.
Mayor violencia
Está claro que la delincuencia rafaelina -porque son de acá, no vienen de ninguna lado, son nuestros- ha comenzado a cruzar algunas líneas que hasta hace algún tiempo parecía que no iba a cruzar. Ahora ya no importa si para llevarse una cartera o una mochila hay que arrastrar o revolcar por el piso a su propietario/a; ni si cuando se entra a un comercio se apunta hacia los presentes y se dispara. Aunque hasta aquí esos disparos no se produzcan. O escapar en moto y tirar contra aquellos que intentan ir a darle una mano a vecinos que cayeron en desgracia. Como pasó el viernes a la noche en el barrio Brigadier López.
La crónica
La información dio cuenta de que alrededor de las 20:50 personal policial del Destacamento N° 7 del barrio 17 de Octubre, fue comisionado por el servicio de emergencia 911 a un domicilio de calle Los Azahares al 100 ya que había ocurrido un hecho delictivo. En el lugar entrevistaron al propietario de la vivienda, un hombre de 57 años de edad, quien relató que momentos antes, en circunstancias de encontrarse en su domicilio junto a su familia, escuchó los gritos de su hija que se encontraba en la vereda de su casa disponiéndose a salir con unos amigos, y seguidamente, escuchó los gritos de otro de sus hijos, por lo que bajó desde la planta alta. Momentos después se encontró con un sujeto que tenía a su hijo amenazándolo con un arma mientras lo empujaba hacia el interior de la casa. Una vez dentro el individuo tiró al piso a su hijo, se le acercó al denunciante y golpeó en la cabeza con el arma de fuego provocándole un corte en el cuero cabelludo, mientras los amenazaba y les pedía que le entregaran todo. El delincuente comenzó a guardar dentro de una mochila una notebook; billetera perteneciente a su hijo con documentación personal y dinero en efectivo; un manojo de llaves; dos controles remotos de la casa; la billetera de su esposa que también contenía documentación personal y dinero en efectivo; y un teléfono celular.
Tras ello el ladrón se retiró del lugar junto a otro que lo esperaba afuera a bordo de una moto. Poco después sus vecinos le manifestaron que los violentos delincuentes al irse efectuaron un disparo con el arma a otro vecino de su domicilio sin llegar a lastimarlo.
Terminó bien pero…
A estas cosas deben los responsables profundizar las acciones para cortarlas de raíz. Y reiteramos, eso no se logra echando jefes de policías. Eso se logra, en principio, con más fuerzas del orden en la ciudad. No sirve ésto de que no mandamos policías a las unidades regionales, sino que las concentramos todas en las PAT o en la Comunitaria y luego los enviamos donde sea necesario. Los efectivos tienen que estar aquí, en los controles que a diario se realizan con buenos resultados. Pero por ahora eso solo sirve para incautar motocicletas y para identificar personas. La realidad de Rafaela es otra y -más que nunca- las autoridades lo saben perfectamente.
Fuente: Diario Castellanos