Social
La historia de la joven que buscó la respuesta de Messi y la encontró en el lugar menos pensado
A veces no necesitás muchas respuestas, sino una que sea segura. Ese es el concepto detrás del claim “El valor de dar respuesta”, con el que SANCOR SEGUROS reafirma su compromiso con sus clientes. Esta idea fuerza se reflejó en una acción digital desarrollada por la firma y protagonizada por Alexia Ferro, creadora de contenido, periodista y fanática de Lionel Messi.

Desde Miami (Estados Unidos), Alexia emprendió una misión cargada de emoción y perseverancia: conseguir una respuesta del mejor jugador del mundo. En una serie de cinco episodios dinámicos pensados para redes sociales, la vimos recorrer el estadio del Inter Miami, seguir cada partido de local y hasta acercarse a los lugares más icónicos de la ciudad donde Messi podría aparecer, incluyendo las inmediaciones de su casa.
Con el apoyo de SANCOR SEGUROS, su búsqueda se transformó en una historia atrapante. Finalmente, la espera tuvo su recompensa: un encuentro inesperado en la calle, donde el astro, desde la ventanilla de su auto, le brindó la tan ansiada respuesta, en un final del cual se hicieron eco algunos de los medios más importantes del país.
Este relato no solo refleja la pasión y la perseverancia de Alexia, sino que también refuerza el mensaje central de SANCOR SEGUROS: estar presentes cuando más se necesita una respuesta.
Para ver el desenlace de esta historia y revivir cada episodio, podés seguir a SANCOR SEGUROS en Instagram: www.instagram.com/sancorsegurosar
Fuente: Grupo Sancor Seguros
Social
Es el único argentino detenido en una cárcel de Bukele: cómo lo tratan, la emotiva visita de su padre y cuándo podrían liberarlo
Las imágenes que llegan de las cárceles de El Salvador, cuyo presidente es Nayib Bukele, son de alto impacto, estremecedoras. Son imágenes que dan miedo. O terror, directamente. Imágenes que transmiten algo así como el summum de la mano dura, el que las hace las paga en un grado exponencial, por qué no, lo más parecido al infierno.

Presos con la cabeza rapada sentados en filas multitudinarias, presos con tatuajes en el pecho llevados a los saltos de un pabellón a otro, presos amontonados en celdas en las que los guardias no dejan de controlarlos ni cuando usan los inodoros…
Las imágenes que llegan de las cárceles de El Salvador, cuyo presidente es Nayib Bukele, son de alto impacto, estremecedoras. Son imágenes que dan miedo. O terror, directamente. Imágenes que transmiten algo así como el summum de la mano dura, el que las hace las paga en un grado exponencial, por qué no, lo más parecido al infierno.
¿Y si un día cae preso un hijo tuyo en una celda de esas características? ¿Qué hacés para soportar la angustia? ¿Cómo sobrellevás tanto desconsuelo? Y si encima estás convencido de que es inocente…
Mauricio Arias, 48 años, de Rivadavia, Mendoza, que trabaja en una pinturería, tiene a su hijo Alejo, de 26, en un penal de ese país. Y dice: “El 14 de julio de este año va a cumplir dos años detenido. No hay un día que no se nos caiga una lágrima por nuestro hijo”.
Mauricio habla con claridad y no pierde la entereza, pero se nota que está haciendo un esfuerzo grande para no quebrarse. En este calvario lo acompaña su mujer, Sandra González, que ocupa sus horas en un consultorio médico, y su hija, Agostina, de 20 años, que estudiaba psicología hasta que la tristeza por la detención de su hermano fue mucho más fuerte y la carrera quedó trunca, o en todo caso en un impasse, para otro momento menos áspero.
Aplicado, Alejo Arias cursó el secundario en el colegio Santa María de Oro, de orientación técnica. Después, empezó a estudiar Radiología en la Universidad de Congreso, en el centro de Mendoza. Y, como su padre, trabajaba en una pinturería.
Con el tiempo vislumbró la idea de instalarse de seis meses a un año en El Salvador, juntar algo de dinero y volver a su provincia y seguir costeándose los gastos de sus estudios, ya que le falta un año para recibirse.
El 6 de marzo de 2023 viajó en micro a Santiago de Chile, y de ahí se tomó un avión al país de Centroamérica. El pasaje se lo pagó la organización que le había dado el empleo y se lo iban descontando de su sueldo: por trabajar de 8 a 18, con un solo franco los domingos, le pagaban unos 600 dólares. «En aquel momento ese dinero tenía más valor de lo que tiene ahora», explica Mauricio, su papá.
También, para justificar su estadía a la hora de entrar a El Salvador, Alejo había vendido su auto, un Fiat 128. Según su familia, el joven no sabía que lo había contratado un grupo de microfinancieras ilegales que, según algunas investigaciones posteriores, habría enviado 20 millones de dólares a Colombia. En moto, el rol del mendocino era el de cobrador. El trabajo lo consiguió a través del novio colombiano de una prima que vive en San Luis, que a su vez tiene un parentesco con el dueño de la organización.

Alquilado por la «empresa», Alejo vivía en un condominio cerrado con pileta. En los primeros tiempos estaba feliz, disfrutaba del lugar, de la comida y, sobre todo, del clima: en El Salvador es difícil que la temperatura se ubique por debajo de los 20 grados. Pero empezó a sentirse intranquilo cuando, yendo a hacer las cobranzas, la Policía lo frenó dos veces. «Le miraban los tatuajes para ver si era de alguna mara», sigue su papá, en referencia a las pandillas criminales que operan desde hace tiempo en esa zona del mapa.
Finalmente, el 14 de julio de 2023, junto con 45 colombianos y tres salvadoreños, Alejo fue detenido. Le sacaron el pasaporte, el celular y el reloj, entre otras pertenencias. En una audiencia colectiva, lo acusaron de tres delitos: asociación ilícita, lavado de dinero y disturbios públicos, y le dictaron prisión preventiva por seis meses.
El mendocino quedó incomunicado. Primero estuvo dos semanas en El Penalito, algo así como una comisaría, un galpón donde los reos esperan ser trasladados a alguna de las cárceles del país. Luego lo llevaron al Centro Penal de Jucuapa, en el distrito Usulután, cerca de la costa, a 200 kilómetros de la capital de El Salvador, un centro de detención de mediana seguridad, “en el que no hay maras pero sí hacinamiento”, según describe Mauricio Arias, padre de Alejo.
«Vimos su cara en un video, lo llevaban con la cabeza baja, flaquito, deprimido», avanza Mauricio. Con el mismo uniforme que el resto de los presos, Alejo vestía una remera blanca y un short del mismo color.

En aquel momento, Bukele se refirió a la detención de Arias y compañía en su cuenta de X: “Los colombianos son nuestros hermanos, pero como en toda sociedad, siempre existe un pequeño porcentaje que quiere aprovecharse de los demás. Algunos de ellos han venido a delinquir a nuestro país. Esas personas deberán enfrentar la justicia salvadoreña, reclame quien reclame”.
Alejo no tenía antecedentes penales. Seis meses después de su llegada a El Salvador, el 6 de septiembre de 2023, se le vencía su permiso de estadía en ese país. Sin noticias de él, su familia empezó a desesperarse.
Sus abogados, con Miguel Ángel Pierri a la cabeza, que tomó el caso «ad honorem», y apoyado por Walter Mata en El Salvador, pidieron que interviniera la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la condición humanitaria de Alejo empezó a ser monitoreada por la cancillería argentina.
En abril de 2024 hubo, si se puede calificar así, buenas noticias: Arias fue trasladado a un centro de detención más abierto, el Penal Occidental de Santa Ana, a 62 kilómetros de la capital, donde el personal del consulado argentino puede acceder con menos protocolos.
Allí, los presos cultivan sus propios alimentos en granjas y tienen diferentes oficios, como el de construir en madera los puestos donde se ubican los guardavidas en la playa.
Alejo, que en Mendoza también trabajó de personal trainer, está al frente de un grupo de entrenamiento integrado por unos 20 presos. «Le hace bien, lo mantiene activo y le despeja la cabeza», cuenta Mauricio.
Lo que también lo ayuda es la visita que recibe cada 45 días de un enviado del consulado argentino, que le lleva un kit con alimentos, artículos de aseo y cartas vía mail de su familia.
En ese intercambio epistolar, Alejo, el único argentino preso en El Salvador, cuenta que está entregado a Dios, que extraña los asados de su papá, que estudia inglés y que mantiene una relación cordial con el personal de seguridad y el resto de los detenidos, que son, entre otros, militares, abogados, jueces y extranjeros.
También, Alejo dice que no ve la hora de reencontrarse con su perro Moro, un pitbull muy cariñoso.
El reencuentro
En septiembre de 2024, gracias a una colecta en Mendoza, a Ricardo Manzur, el intendente de Rivadavia, y a Luis Petri, el ministro de Defensa, que vive a unos 20 kilómetros de Rivadavia y consiguió una «autorización excepcional», Mauricio Arias pudo viajar a El Salvador y reencontrarse con su hijo Alejo.
“Llegué el martes 24 de septiembre y pude ver a mi hijo el 2 de octubre”, relata Mauricio, que se instaló en la casa de huéspedes Lorena Contreras. El lugar se lo consiguió el capellán colombiano Jaime Gutiérrez. Estuvo un mes. “Me dieron mucha contención”, suelta.
El encuentro con Alejo fue, tal como lo describe su padre, muy emocionante. “No parábamos de llorar», sintetiza. «Alejo me decía: ’Perdón, pa, por lo que te estoy haciendo pasar’. Y yo le respondía: ’No tenés que pedirme perdón porque vos no sabías que te había contratado una organización ilegal’”.
Eran cerca de las diez de la mañana. En un patio del penal, la visita de Mauricio duró 40 minutos. Si bien Alejo no estaba esposado, un guardia se mantuvo cerca de ellos en todo momento.
«Hubo otra frase que me emocionó mucho», sigue su papá. «Alejo me dijo: ’Pa, esta visita me da fuerzas para aguantar lo que sea’”.
-¿Te pudiste sacar alguna foto con él?
-No, porque me pidieron que dejara el teléfono celular en la entrada.
Hasta poco antes de que Mauricio llegara a la cárcel, Alejo no sabía que su padre lo iba a visitar. El cónsul no quería generarle falsas ilusiones. «El apoyo que nos dio la embajada argentina en El Salvador, encabezada por Sergio Laciuk, ha sido enorme. En los primeros seis meses de detención de Alejo, cuando el presidente argentino seguía siendo Alberto Fernández, no recibíamos ninguna respuesta… Pero todo cambió con el gobierno actual, que a su vez tiene muy buena relación con el gobierno salvadoreño».
Mauricio encontró a Alejo bien de ánimo y entero físicamente. “Pesa unos 70 kilos, ya recuperó los siete kilos que había perdido en los primeros seis meses de detención”.
Al mendocino no lo raparon y sigue vestido todo de blanco: remera, pantalón y un calzado tipo “Crocs”. “En el cuello de la remera se hizo bordar la palabra ’Argentina’”, agrega su papá.
Alejo comparte la celda con unos 20 presos. Duerme en una colchoneta, se levanta a las seis de la mañana y come tres veces al día: desayuno, almuerzo y cena. La dieta es a base de frijoles, arroz, algo de pollo… También asiste a las reuniones evangélicas que hay en el penal. «Su estadía en prisión la ha tomado como un retiro espiritual”, sigue Mauricio.
Sin contacto con el mundo exterior, Alejo no tiene ningún dispositivo electrónico: radio, televisor… Nada. Sólo dispone de una Biblia y una foto de toda su familia. Le sirve para sobrellevar los momentos más complicados. El 18 de noviembre de 2024 cumplió 26 años. Fue su segundo cumpleaños tras las rejas.
¿Cómo sigue la causa judicial? ¿Qué tiene que pasar para que Alejo recupere la libertad? Está previsto que a fines de marzo el argentino vuelva a declarar ante la Justicia salvadoreña. Se calcula que después de esa audiencia habrá que esperar de 30 a 60 días para que el Tribunal dicte una sentencia.
“Primero, Alejo fue acusado de formar parte de una banda criminal con roles de autor y organizador de delitos, pero con el correr del tiempo se comprobó que él no tenía nada que ver. Por eso se espera que sea juzgado bajo una calificación legal distinta y menos grave que la que le dieron al principio de este proceso”, explica Miguel Ángel Pierri, su abogado.
La estrategia de la defensa sería pautar con la fiscalía un juicio abreviado por una pena menor de las que se le imputan, excarcelable, que permita que Arias pueda volver al país.
“No hay dudas de que Alejo es inocente”, asegura su padre.
-Pero lo pueden condenar.
-Si lo condenan, que sea con la pena más baja posible. Si le dan dos años de prisión, por ejemplo, Alejo podría ser extraditado y quedaría libre porque le computarían el tiempo que ya lleva detenido.
En la Argentina, los tres delitos que pesan sobre Arias son excarcelables. Según el artículo 210 del Código Penal, por asociación ilícita corresponden penas de tres a diez años de prisión; según el artículo 303, a su vez, las condenas por lavado de dinero son de seis meses a tres años de prisión; y por disturbios públicos, tal como lo plantea el artículo 211, las penas son de dos a seis años tras las rejas.
«Si esto le hubiera pasado en la Argentina, Alejo estaría esperando el juicio en libertad», suma Mauricio, su papá. «O en todo caso le darían una prisión domiciliaria. En algún momento también se dijo que, en lugar de ir a la cárcel, Alejo podía presentarse cada tanto en el consulado de El Salvador en la Argentina. Por ahora esa idea no prosperó».
¿Alejo no sospechó en ningún momento que estaba haciendo un trabajo ilegal? ¿Era consciente de eso pero como estaba en una situación favorable pensaba que no le iba a pasar nada? ¿Cómo pudo haber caído en semejante trampa?
“Alejo empezó a ver que pasaban cosas raras cuando ya se estaba por volver a la Argentina, cuando lo empezó a parar la Policía…”, dice Mauricio, que por ahora no tiene pensado volver a visitarlo en el penal de Santa Ana.
“Lo que nos queda es rezar tres veces por día: a las 6, a las 12 y a las 21. En El Salvador, Alejo reza a la misma hora que nosotros (hay tres horas de diferencia) y ésa es nuestra manera de estar comunicados. Necesitamos que se cumpla el milagro de que Alejo vuelva a casa”.
En Mendoza, el que también espera a Arias es su perro Moro. “A veces le digo: ’El Ale ya va a llegar…’”, cierra Mauricio, el padre de Alejo. “Entonces Morito, que percibe todo, se para firme y empieza a mover la cabecita…”.

Fuente: Contexto Tucumán
Social
En Letonia no hay muchos hombres: las mujeres no quieren quedar solteras y buscan maridos
Según datos del Banco Mundial, en 2023 las mujeres representaban el 53,68% de la población, mientras que los hombres apenas llegaban al 46,32%.

En Letonia, la población femenina supera con creces a la masculina y temen que el curioso dato se transforme en un problema serio.
Según datos del Banco Mundial, en 2023 las mujeres representaban el 53,68% de la población, mientras que los hombres apenas llegaban al 46,32%.
Esta desigualdad de género, una de las más marcadas a nivel mundial, generó una creciente preocupación entre las mujeres del país, que ven cada vez más difícil encontrar pareja estable.

Crisis demográfica: por qué en Letonia hay una menor población masculina que femenina
Según estadísticas oficiales, en Letonia por cada 100 mujeres hay solo 84 hombres, lo que dificulta que muchas encuentren pareja.
Uno de los factores clave de esta diferencia es la esperanza de vida.
En 2022, las mujeres tenían una expectativa de vida de 79,9 años, mientras que los hombres solo llegaban a los 70,1 años.
La brecha de 9,8 años se debe, en gran parte, a altas tasas de accidentes de tránsito, alcoholismo y accidentes laborales que afectan a los hombres en edades jóvenes.
Letonia enfrenta escasez de población masculina: «Las chicas inteligentes están solas»
Otro aspecto que refuerza la diferencia de género es el acceso a la educación superior.
Durante el año académico 2022-2023, el 60% de los estudiantes universitarios eran mujeres, mientras que solo el 40% eran hombres.

Esta mayor presencia femenina en la educación generó un fenómeno particular: las mujeres más educadas y exitosas tienen más dificultades para encontrar pareja.
Dace, una joven letona entrevistada por la BBC, explicó que “las chicas más listas están solas. Las chicas realmente guapas están solas… si son inteligentes”.
Sus declaraciones reflejan una realidad donde muchas mujeres con formación universitaria sienten que no encuentran hombres con aspiraciones y nivel educativo similares.
Esta situación llevó a que muchas mujeres letonas emigren o busquen pareja en otros países. Según Dace, varias de sus amigas tuvieron que salir del país para encontrar novios en el extranjero, debido a la falta de opciones dentro del país.
Historia y consecuencias: el impacto de la Segunda Guerra Mundial
Las raíces de esta desigualdad de género no son solo actuales. Durante la Segunda Guerra Mundial, Letonia sufrió una fuerte pérdida de población masculina debido a los conflictos bélicos, el exilio forzado y las deportaciones. Este golpe demográfico dejó un déficit de hombres que nunca llegó a equilibrarse completamente.
Con el paso de los años, la migración femenina en busca de mejores oportunidades laborales también influyó en la población. Muchas mujeres decidieron mudarse a otros países europeos con mercados laborales más atractivos, lo que dejó a Letonia con una proporción aún menor de hombres jóvenes.
Fuente: BAE Negocios
Social
La semana próxima estará cortada por un feriado nacional
El Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas es feriado en Argentina. Es inamovible.

El Gobierno Nacional confirmó que el feriado del miércoles 2 de abril de 2025, en el que se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, no se moverá.
Al tratarse de un feriado inamovible, la jornada de descanso se mantendrá en miércoles, cortando la semana.
Los feriados inamovibles están contemplados en la Ley 27.399, que regula los feriados nacionales y los fines de semana largos en Argentina.
Esta normativa establece que ciertas fechas conmemorativas deben respetarse en el día exacto en el que se celebran y no pueden ser modificadas sin un cambio legislativo.
Según la normativa vigente, solo los feriados trasladables pueden moverse para incentivar el turismo y generar descansos prolongados.
En cambio, las fechas inamovibles, como el 2 de abril, el 1° de mayo (Día del Trabajador) o el 25 de diciembre (Navidad), se mantienen fijas en el calendario año tras año.
Por qué será feriado el miércoles 2 de abril
El feriado del 2 de abril tiene un fuerte significado histórico para el país, ya que recuerda a los excombatientes y caídos en la Guerra de Malvinas.
Durante esta jornada, se realizan actos oficiales y homenajes en distintas provincias, conmemorando a quienes participaron en el conflicto de 1982.
De esta manera, el calendario de feriados nacionales de 2025 mantiene su estructura sin cambios, y el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas seguirá siendo una jornada de reflexión y memoria que se respetará en su fecha original.
Fuente: La 100
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