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Madre a los 62 años: el caso de Mabel reabre el debate sobre el límite de edad para tener un hijo
Mabel se convirtió a los 62 años en la madre de mayor edad registrada en Argentina. Su embarazo fue logrado mediante fecundación in vitro y óvulo donado, y volvió a poner en discusión los límites médicos, legales y éticos de la maternidad a edades avanzadas.
Un nacimiento que reabrió una discusión
En el Hospital San Felipe de San Nicolás de los Arroyos, Mabel, de 62 años, se convirtió en madre por primera vez. Su hijo, David, nació por cesárea con un peso de 2,750 kilos y, según contó la mujer, se encontraba en buen estado de salud.
“Es mi primer hijo, fue mediante fecundación in vitro”, relató después del nacimiento, destacando que el embarazo había transcurrido con normalidad.
Pero detrás de la noticia aparece una pregunta que genera debate entre especialistas: ¿hasta qué edad puede una mujer llevar adelante un embarazo y cuáles son los riesgos?
La menopausia ya no representa necesariamente el final
La menopausia marca el final de la reserva natural de óvulos. Sin embargo, los tratamientos de reproducción asistida permiten superar esa barrera mediante la utilización de óvulos donados.
De esta manera, la edad reproductiva natural y la posibilidad de gestar dejan de coincidir necesariamente.
Esto no significa que un embarazo a edades avanzadas esté exento de riesgos. Entre las complicaciones que pueden presentarse con mayor frecuencia aparecen diabetes gestacional, preeclampsia, parto prematuro y la necesidad de una cesárea.
Por eso, los especialistas destacan la importancia de realizar evaluaciones médicas exhaustivas antes de iniciar un tratamiento.
Qué dice la evidencia científica
Una revisión publicada en 2017 en la International Journal of Women’s Health analizó 28 trabajos científicos relacionados con embarazos después de la menopausia.
El trabajo concluyó que, mediante técnicas de reproducción asistida y utilizando óvulos donados, una mujer de edad materna avanzada que se encuentre en buenas condiciones de salud puede llevar adelante un embarazo, aunque requiere controles médicos específicos.
La evaluación previa resulta especialmente importante para determinar si la mujer está en condiciones de afrontar un embarazo y sus posibles complicaciones.
Otros casos de maternidad a edades avanzadas
El caso de Mabel tiene antecedentes en distintos países.
Entre ellos se encuentra Lina Álvarez, una médica española que fue madre a los 62 años mediante fecundación in vitro con un óvulo donado.
También está el caso de Annegret Raunigk, una profesora alemana que tuvo cuatrillizos a los 65 años luego de un tratamiento realizado en Ucrania.
En India, Erramatti Mangayamma fue madre de mellizas a los 74 años en 2019, en uno de los casos de maternidad a mayor edad registrados.
Estos antecedentes alimentaron durante años la discusión acerca de los límites de la reproducción asistida.
Los principales riesgos médicos
Los embarazos después de los 50 años requieren controles particularmente rigurosos debido al aumento de determinados riesgos.
Entre los principales se encuentran:
- Diabetes gestacional.
- Preeclampsia.
- Parto prematuro.
- Mayor posibilidad de cesárea.
Los especialistas recomiendan realizar estudios preconcepcionales, controles cardiovasculares y evaluaciones por profesionales especializados en medicina materno-fetal antes de avanzar con un tratamiento.
¿Existe un límite legal en Argentina?
En Argentina no existe un límite de edad establecido por ley para acceder a tratamientos de fertilidad.
La situación es diferente en algunos otros países. Francia e Italia establecieron restricciones para determinados tratamientos, mientras que Reino Unido eliminó sus límites de edad para la fertilización in vitro en 2005.
En Estados Unidos, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) recomienda no ofrecer tratamientos con óvulos donados a mujeres mayores de 55 años, aunque se trata de una recomendación profesional y no de una prohibición legal.
El debate también alcanza al bienestar del hijo
Más allá de la cuestión médica, la maternidad a edades avanzadas plantea interrogantes relacionados con el futuro del niño.
Uno de los principales argumentos apunta a la posibilidad de que los padres tengan dificultades para acompañar al hijo durante todas las etapas de su crecimiento debido a su edad.
En el otro extremo aparecen quienes defienden el derecho a acceder a tratamientos de fertilidad y a formar una familia, siempre que existan condiciones médicas adecuadas.
La discusión, por lo tanto, no tiene únicamente una dimensión biológica: también involucra aspectos sociales, éticos y jurídicos.
La diferencia con la paternidad tardía
El debate también expone una diferencia en la manera en que la sociedad observa la maternidad y la paternidad a edades avanzadas.
Los hombres que tienen hijos después de los 60 o incluso cerca de los 80 años suelen generar menos cuestionamientos públicos sobre los riesgos asociados a la edad o sobre la posibilidad de acompañar al hijo durante su crecimiento.
El caso de Mabel vuelve a poner esa diferencia sobre la mesa y plantea una pregunta que excede a la medicina: ¿el límite debería discutirse únicamente cuando se trata de una mujer?
La ciencia permite hoy posibilidades que décadas atrás eran impensadas. El desafío consiste en determinar hasta dónde deben llegar esas herramientas y bajo qué condiciones, en un debate donde la salud de la madre, el bienestar del niño y el derecho a formar una familia aparecen como elementos centrales.
Con información de TN