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Escándalo en Villa María: detuvieron a la jefa Antinarcotráfico sospechada de producir y vender drogas
La oficial dirigía las investigaciones y, a su vez, colaboraba con al menos dos hombres que tenían un laboratorio de producción de estupefacientes. Uno era su pareja, también policía.
La jefa de la brigada en Villa María de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) quedó detenida, al igual que su pareja -también policía-, por ser parte supuestamente de una organización dedicada a la producción y comercialización de droga.
La aprehensión se produjo luego de una tarea investigativa llevada adelante por la Fiscalía de Lucha contra el Narcotráfico de Villa María, conducida por Walter Gesino.
La oficial está sospechada de tener una participación menor en la supuesta organización delictiva, aunque su cargo como jefa de investigaciones antidroga la coloca en una situación delicada.
De acuerdo a lo que pudo saberse, la detención de Jésica Peña se habría producido a mediados de mayo, unos días después que cayera su pareja, Luciano Andrada, también integrante de la FPA, pero con asiento en la ciudad de Bell Ville.
Todo se desencadenó el último fin de semana de abril, tras el llamado al número 101 de la Policía de Córdoba por parte de vecinos de un departamento de calle Tucumán al 1800, en barrio Lamadrid de Villa María.
Sorprendidos, habitantes de ese sector vieron cómo dos hombres cargaban en un vehículo las que parecían ser plantas de marihuana. Poco después, la Policía ingresó al inmueble y comprobó la existencia de un laboratorio en el que procesaba droga para su comercialización, indicaron fuentes judiciales.
Desde allí en adelante se fue tirando de un hilo no muy largo, que llevó primero a detener a Andrada y luego, por entrecruzamiento de varios datos, a la oficial Peña.
El operativo.
Peña y Andrada no están casados legalmente, pero sí tienen hijos en común como producto de su relación de pareja.
Este primer operativo fue el domingo 25 de abril en un departamento que, según constaba en el contrato de alquiler, era rentado por Luciano Andrada. Al día siguiente se allanó otro inmueble en barrio Parque Norte y se secuestraron más elementos.
Con un primer detenido, la causa avanzó hacia la aprehensión, una semana después, del policía de la FPA. Siguiendo con la investigación, unos siete días más tarde, también caería su pareja, la jefa de los investigadores.
De acuerdo a lo que trascendió hasta hora, la mujer tendría una participación de menor responsabilidad en la organización, pero con una tarea clave desde el puesto que ocupaba. Por su rango, tenía acceso a todas las comunicaciones que ingresaban por denuncias de tráfico de drogas y contaba con información sobre el avance de casos.
De esa manera, podía alertar a los otros dos hombres si existía algún peligro para su empresa delictiva. Es probable, según se sospecha, que el apresuramiento para retirar las plantas de marihuana a plena luz del día de ese departamento, surgiera a partir de un dato que pudo filtrar la mujer hacia su pareja y su cómplice. La Justicia ya estaba tras sus pasos y “sabía que la situación quemaba”, graficó una fuente.
En la causa habría testimonios, informes de empresas de servicios públicos, contratos por refacciones y otros elementos que la ligarían con esta organización. Su complicidad estaría casi probada, aseguraron.
Lo que se tiene hasta ahora es que los primeros detenidos eran parte de una organización dedicada a la producción para comercializar a gran escala, de acuerdo a la cantidad de estupefacientes secuestrados.
Por otro lado, hay sospechas de que podrían estar vinculados a otras organizaciones de mayor envergadura, en centros urbanos más grandes que Villa María, de quienes serían una suerte de proveedores.
Asimismo, hay quienes se plantean como interrogante si la droga secuestrada en procedimientos guiados por la jefa de los investigadores, no terminaba en parte desviada hacia esta organización que formaban su pareja y otro hombre.
Por ahora, todas preguntas que buscan respuesta, en una investigación que tendría algunas novedades más por entregar en las próximas semanas.
Fuente: La Voz
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Violento asalto a un matrimonio en Córdoba: detuvieron a la consuegra, acusada de entregar información a los ladrones
Un matrimonio de adultos mayores fue golpeado y despojado de sus ahorros durante un asalto ocurrido en julio.
La investigación llevó a la detención de una mujer de 44 años, señalada por la Justicia como presunta responsable de aportar datos que habrían permitido concretar el robo.
Golpeados y despojados de sus ahorros
El violento episodio ocurrió durante la madrugada del 24 de julio, en una vivienda ubicada sobre calle Olleros al 2900, en barrio San Salvador, al oeste de la ciudad de Córdoba.
Carlos, de 79 años, y Victoria, de 80, se encontraban durmiendo cuando dos delincuentes ingresaron al domicilio luego de forzar una ventana ubicada en la parte trasera de la propiedad, lindante con un cañadón.
Los asaltantes despertaron a la pareja a golpes de puño y patadas. Además, uno de ellos amenazó al hombre con un arma blanca de fabricación casera mientras exigía que entregaran el dinero que tenían guardado.
Las víctimas finalmente entregaron sus ahorros, pero los delincuentes continuaron golpeándolas antes de escapar.
El botín estuvo compuesto por 6.500 dólares, 2.500 euros y 2,5 millones de pesos.
Tras el ataque, Victoria resumió el impacto que tuvo el hecho más allá de las pérdidas económicas: “Nos robaron la tranquilidad”.
Los investigadores sospecharon que había información previa
Desde el comienzo de la investigación, los investigadores consideraron que los delincuentes podían contar con información precisa sobre la existencia del dinero en la vivienda.
La hipótesis tomó fuerza cuando fueron identificados los presuntos autores materiales. Según los investigadores, ambos tenían severos problemas de adicción y se encontraban en una situación de extrema vulnerabilidad social, por lo que comenzó a tomar fuerza la posibilidad de que una tercera persona hubiera participado en la planificación.
La causa está encabezada por el fiscal Horacio Vázquez, del Distrito 4.
El análisis de cámaras de seguridad y distintos testimonios permitió identificar a Miguel Cabrera, de 35 años, quien fue detenido mientras caminaba por la vía pública y quedó señalado como uno de los presuntos autores del asalto.
La investigación llegó hasta la consuegra
A partir de esa detención, la Brigada de Investigaciones profundizó el análisis de los vínculos del sospechoso y llegó hasta Analía Palacios, de 44 años, madre de la novia de uno de los tres hijos del matrimonio.
Según la hipótesis fiscal, Palacios habría conocido durante una reunión familiar que sus consuegros tenían ahorros destinados a realizar un viaje.
Los investigadores todavía intentan determinar si la mujer escuchó esa información de manera casual o si algún integrante de la familia se la comentó.
De acuerdo con la investigación, posteriormente habría contactado a dos consumidores de pasta base que frecuentaban una villa cercana, lugar al que ella también concurriría para adquirir estupefacientes.
La principal hipótesis sostiene que ambos hombres habrían sido inducidos a cometer el robo. Los investigadores consideran además que podrían haber actuado bajo los efectos de las drogas, lo que podría explicar el nivel de violencia utilizado durante el asalto.
La sorpresa del matrimonio
Antes de que se conociera la detención de Palacios, Carlos había descartado públicamente que la información sobre sus ahorros hubiera salido del entorno familiar.
El jubilado había explicado que varias personas conocían que todos los años reunía dinero para viajar durante octubre o noviembre, meses en los que los costos turísticos eran más bajos.
Sin embargo, la detención de la consuegra sorprendió al matrimonio.
Según fuentes vinculadas a la causa, Carlos y Victoria aseguraron ante los investigadores que prácticamente no tenían relación con la mujer: “La vimos una sola vez en la puerta de la casa de mi hijo y nunca más tuvimos relación”.
La investigación continúa
Analía Palacios permanece detenida y todavía no prestó declaración.
Mientras tanto, los investigadores continúan trabajando para localizar al segundo sospechoso del asalto y determinar con precisión cómo se planificó el robo y qué participación tuvo cada una de las personas involucradas.
La causa continúa bajo investigación de la Justicia provincial de Córdoba.
Con información de Contexto
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Una policía baleó a un motochorro durante un intento de robo en una estación de servicio
Una agente de la Policía Bonaerense que se encontraba de franco fue atacada a tiros mientras cargaba combustible en una estación de servicio de González Catán. Respondió con su arma reglamentaria e hirió a uno de los presuntos delincuentes.
El ataque ocurrió durante la madrugada
El hecho ocurrió cerca de las 5:20 de este viernes, en una estación de servicio YPF ubicada en Ruta 21 y Calderón de la Barca, en González Catán.
Según el parte policial, la agente se encontraba cargando combustible cuando observó a dos motochorros que intentaban asaltar a una persona.
En ese momento, uno de los sospechosos le disparó. La mujer, que estaba de franco, respondió con su arma reglamentaria.
Uno de los sospechosos quedó herido
Como consecuencia del intercambio de disparos, uno de los presuntos delincuentes recibió un balazo y cayó herido en el lugar.
Junto al hombre, la Policía encontró un arma de fuego, que posteriormente fue secuestrada.
La oficial, en tanto, resultó ilesa.
El segundo sospechoso logró escapar del lugar y permanece prófugo, por lo que es buscado por la Policía.
Con información de TN
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Córdoba: detuvieron a dos policías federales acusados de asaltar a una familia durante un falso allanamiento
Dos agentes de la Policía Federal quedaron detenidos y la Justicia intenta identificar a otros dos sospechosos.
Según la denuncia, habrían ingresado a una vivienda de barrio Pueyrredón en un móvil oficial y robado dinero y objetos de valor.
Un supuesto allanamiento que nunca había sido autorizado
La Justicia Federal de Córdoba investiga a cuatro personas que habrían utilizado una camioneta identificada como perteneciente a la Policía Federal Argentina para ingresar a una vivienda y cometer un robo.
El hecho ocurrió el sábado por la mañana en una vivienda de calle Cochabamba, en barrio Pueyrredón, de la capital cordobesa.
Según la denuncia, hasta el domicilio llegó una Toyota Hilux ploteada con el logo de la Policía Federal. De ella descendieron cuatro personas encapuchadas, tres de ellas con uniformes oficiales.
Cuando la dueña de la casa abrió la puerta, le manifestaron que se trataba de un allanamiento. Uno de los hombres permaneció junto a la mujer y sus hijos pequeños, mientras los otros tres comenzaron a revisar distintos sectores de la vivienda.
Denunció el robo de $32 millones
El dueño de la vivienda, que se dedica a la compra y venta de vehículos y también tiene una verdulería, aseguró posteriormente que los hombres se llevaron $32 millones, joyas y otros objetos de valor.
De acuerdo con su declaración, el dinero correspondía a la venta de una Volkswagen Amarok realizada cinco días antes.
Los sospechosos también habrían provocado daños en una pared mientras buscaban una supuesta caja fuerte que finalmente no encontraron.
Antes de retirarse, además, se llevaron el dispositivo DVR que almacenaba las imágenes de las cámaras de seguridad de la vivienda.
La familia comenzó a sospechar que había sido víctima de un falso allanamiento cuando el hombre regresó a su casa y comprobó que no habían dejado ninguna constancia del procedimiento.
La investigación llegó hasta la Policía Federal
La familia realizó consultas en la comisaría 6ª de barrio General Paz y posteriormente se presentó en distintas dependencias de la Policía Federal. En todos los casos les informaron que no existía ningún allanamiento autorizado en ese domicilio.
Finalmente, acudieron a los Tribunales Federales y realizaron la denuncia ante la Fiscalía Federal a cargo de Maximiliano Hairabedian, que comenzó a investigar el caso como un posible falso allanamiento.
La situación tomó un giro clave cuando los investigadores analizaron cámaras de seguridad de la zona y detectaron una Toyota Hilux con identificación de la Policía Federal circulando por las inmediaciones de la vivienda durante la mañana del sábado.
La camioneta oficial quedó bajo sospecha
Los investigadores concurrieron a la base de la Policía Federal y encontraron una camioneta asignada a la brigada de Investigaciones que coincidía con el vehículo observado en las cámaras.
El registro del libro de guardia indicaba que la camioneta no había sido utilizada ese sábado. Sin embargo, los investigadores detectaron que el último kilometraje asentado presuntamente había sido adulterado.
Además, la revisión del sistema de GPS incorporado al vehículo aportó nuevos elementos a la investigación.
Con estas evidencias, el fiscal Hairabedian solicitó al juez Alejandro Sánchez Freytes la detención de dos policías federales, mientras continúa la investigación para identificar a otras dos personas que habrían participado del hecho.
Un dato también llamó la atención de los investigadores: los dos agentes detenidos habían cambiado sus teléfonos celulares y sus líneas el martes posterior al operativo realizado en la base policial.
La investigación continúa para determinar la responsabilidad de cada uno de los involucrados.
Con información de Cadena 3
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