Judicial
132 llamadas en una noche: Periodista rafaelina sufrió un angustiante acoso y el hecho llegó a la Justicia
El caso se ventiló en una audiencia imputativa realizada este sábado. Es un hombre con serios problemas psíquicos: llegó a llamarla 132 veces en una misma noche, inventando una delirante historia que nunca existió.
Uh hombre oriundo de San Jorge, Rubén V., de 59 años de edad, debió comparecer en la mañana de este sábado en una audiencia imputativa que presidió el juez Nicolás Stegmayer, para responder por la comisión del delito de «amenazas». Si bien la tipificación del caso corresponde a un delito menor que generalmente no llega a tratarse en audiencias públicas, las particularidades que reviste el caso llevaron a que la fiscal Favia Burella resolviera pedir su tratamiento de esa forma.
La víctima del caso es la periodista rafaelina Carina Ortiz, quien además de ejercer su profesión participando en distintos programas de LT 28 Radio Rafaela, también es la presidenta del Círculo de la Prensa de Rafaela y se desempeña como corresponsal local del canal 5 Regiones, de la provincia de Santa Fe.
La propia Carina contó en la audiencia y luego ante RAFAELA NOTICIAS las particulares circunstancias que le tocó vivir. Conviene mencionar que Carina está casada y tiene una hija de 12 años (su esposo estuvo presente en la audiencia), por lo que indirectamente su núcleo familiar también se vio envuelto en una oscura trama generada por los delirios del imputado, un hombre que claramente requiere un tratamiento psiquiátrico al que, según su familia, siempre se negó a realizar.
Todo comenzó en el mes de diciembre, cuando el hombre -que vive en San Jorge y según su familia nunca salió de esa ciudad en los últimos 30 años- se comunicó con la radio donde trabaja Carina con la intención de hablar con ella. Ahora se sabe que el hombre la conoció a través la pantalla televisiva, ya que algunos de los programas en los que participa Carina se replican en distintos puntos de la provincia. La periodista lo atendió, el hombre se declaró admirador de su trabajo y le pidió alguna información relacionada con cuestiones de trámites, como suele ocurrir con muchos oyentes y televidentes que a veces piden comunicarse privadamente con los periodistas de los medios regionales.
No hubo nuevos contactos, porque Carina no le suministró su teléfono particular y desde la radio tampoco se lo suministraron al hombre de San Jorge. Sin embargo, finalmente el sujeto pudo -ya avanzado el mes de enero- averiguar el teléfono celular de la periodista y el 19 de enero comenzó una pesadilla que la colega rafaelina debió vivir hasta el pasado miércoles, cuando el hombre fue finalmente detenido tras una pesquisa para averiguar su identidad.
El acosador comenzó a comunicarse con llamados, mensajes de whatsapp y de texto, así como audios. Tan intenso fue el acoso que en una sola noche, entre las 23 y las 7 de la mañana, Carina recibió 132 alertas de comunicación por parte de al menos 4 teléfonos celulares que utilizaba el acosador.
El sujeto inventó, en su delirio -con rasgos de psicosis paranoica, según describió un perito que también ofreció su testimonio presencial en la audiencia de este sábado-, una historia romántica en que la mujer rafaelina, a la que le declaraba su amor llamándola «bebé», supuestamente le contaba vivencias personales. En ese relato completamente disparatado que se había formado en la mente del hombre, se interponían figuras masculinas -por ejemplo, el esposo de Carina- que lo «obligaban» a actuar: «Si se hace el matón me voy a poner loco», le decía en uno de los mensajes, en alusión al esposo de la mujer, que a todo esto no contestaba ningún mensaje y le había bloqueado los teléfonos a medida que iban apareciendo nuevas formas de comunicación, incluidos celulares con característica de Rafaela.
Rubén V. participó de la audiencia y dio claros indicios de sus problemas psíquicos. En todo momento pretendió hablar con la víctima y el juez Stegmayer tuvo que intervenir repetidamente, y no siempre con éxito, para silencionarlo, ordenarle que no hable si no se le daba la palabra y finalmente tuvo que hacerlo salir de la sala con acompañamiento policial para que Ortiz pudiera explayarse con claridad a la hora de testimoniar en su rol de víctima.
Lo que se resolvió
La abogada defensora, del servicio de defensa penal oficial, Dra. Georgina Alassia, planteó la inumputabilidad de su representado, y lógicamente abogó por su libertad absoluta. Sin embargo, tuvo un traspié cuando convocó al estrado a los hermanos del limputado. La hermana dijo que directamente no podía hacerse cargo del hombre, porque «nunca quiso someterse a tratamiento». Y el otro hermano, tras pedir disculpas a la víctima en nombre de su familia, también coincidió en ello, aunque aclaró que el hombre «nunca fue violento con las mujeres. Al contrario, ha recibido palizas por defender a mujeres a las que cree en situación de peligro».
Finalmente, y ante las dificultades con que se encuentra la Justicia para ordenar medidas que brinden seguridad a las víctimas -en este caso a la periodista acosada, que hizo saber su preocupación por ese tema así como por el hecho de que hace varios días que no puede trabajar porque nunca podía saber si el hombre que la hostigaba (que le describía la vestimenta que utilizaba en ese momento) estaba viéndola por la televisión o en realidad la estaba siguiendo personalmente-, Stegmayer resolvió medidas alternativas a la prisión preventiva: el sujeto tiene prohibido comunicarse de ninguna manera ni con Ortiz ni con su entorno familiar y laboral; así como tampoco puede venir a Rafaela.
En suma, a nadie le quedaron dudas que el hombre imputado está fuera de sus cabales, pero se plantea la necesidad de que el Estado cuente con herramientas como para que este tipo de situaciones se atiendan de manera adecuada, no sólo por la salud mental de los que padecen los problemas, sino para atender a la seguridad de las víctimas de quienes sufren las consecuencias de esos desequilibrios.
Fuente: Rafaela Noticias
Judicial
Ataliva: lo condenaron por dos robos, pero lo absolvieron del homicidio de Mario Ricarte
La Justicia de Rafaela impuso una pena de cuatro años y seis meses de prisión a Axel Micael Churquina por dos robos cometidos en Moisés Ville. En cambio, consideró que no había pruebas suficientes para responsabilizarlo por el asesinato ocurrido en Ataliva en mayo de 2024.
Una sentencia de los Tribunales de Rafaela resolvió de manera diferente las tres acusaciones que pesaban sobre Axel Micael Churquina: lo condenó por dos robos cometidos en Moisés Ville y lo absolvió del homicidio de Mario César Ricarte, ocurrido en Ataliva.
La resolución fue dictada el 26 de octubre de 2026 por la jueza Águeda Ramona Salteño. El acusado recibió una pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva por los delitos contra la propiedad.
En relación con el homicidio, la magistrada entendió que las pruebas presentadas durante el juicio no alcanzaban para demostrar su responsabilidad penal.
Los dos robos en Moisés Ville
Los hechos por los que Churquina fue condenado ocurrieron durante mayo de 2024 y tuvieron como escenarios una vivienda particular y un comercio de Moisés Ville.
En ambos casos, según se acreditó durante el debate, los ingresos a las propiedades se produjeron mediante el escalamiento de estructuras. De esos lugares fueron sustraídos distintos elementos, mercaderías y dinero.
A partir del análisis de testimonios, registros de cámaras de seguridad y otros elementos incorporados al proceso, la jueza consideró probada la participación del acusado en los dos episodios.
Por esos delitos fue declarado autor penalmente responsable de dos robos calificados por escalamiento, cometidos en concurso real.
El homicidio de Mario Ricarte en Ataliva
La acusación más grave estaba vinculada con la muerte de Mario César Ricarte, de 45 años, quien fue encontrado sin vida dentro de su vivienda de Ataliva a fines de mayo de 2024.
La víctima había sufrido una herida de arma blanca en el cuello que le provocó una hemorragia fatal.
Durante el juicio, la Fiscalía presentó distintos indicios para sostener que Churquina había participado en el crimen. Entre otros elementos, se analizaron registros de cámaras, testimonios y los movimientos del acusado en la localidad.
Sin embargo, la defensa cuestionó la solidez de esas pruebas y sostuvo que no permitían establecer de manera concluyente quién había cometido el homicidio.
Por qué fue absuelto
Al evaluar la acusación, la jueza consideró que los elementos reunidos no alcanzaban para demostrar que Churquina hubiera sido el autor del asesinato.
Si bien existían indicios que permitían ubicarlo en Ataliva y reconstruir parte de sus movimientos, eso no resultaba suficiente para atribuirle la muerte de Ricarte.
También se analizaron las imágenes de seguridad, los testimonios, la posibilidad de que otras personas hubieran ingresado a la vivienda y la falta de un vínculo científico concluyente entre el acusado y el arma blanca relacionada con el caso.
Ante esas dudas, la magistrada aplicó el principio de la duda razonable y resolvió absolverlo de la acusación de homicidio doloso simple.
La Fiscalía había solicitado 17 años de prisión
Durante sus alegatos, el fiscal Martín Castellano había solicitado una condena de 17 años de prisión efectiva por los tres hechos que integraban la acusación.
Por su parte, la defensora Victoria Romano pidió la absolución de su representado y cuestionó distintos aspectos de la investigación.
Finalmente, la jueza diferenció las responsabilidades: consideró acreditados los dos robos, pero entendió que no había certeza suficiente para condenarlo por el homicidio.
La condena y la absolución
La sentencia estableció una pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva por los dos robos calificados por escalamiento cometidos en Moisés Ville.
Al mismo tiempo, Churquina fue absuelto por el homicidio de Mario César Ricarte, debido a que las pruebas presentadas no permitieron demostrar su responsabilidad penal.
De esta manera, el tribunal resolvió las tres acusaciones dentro de un mismo juicio: condena por los delitos contra la propiedad y absolución por el crimen ocurrido en Ataliva.
Fuente: Rafaela Informa.
Judicial
Estafas por más de $99 millones: prisión preventiva para un hombre acusado de engañar a dos productores rurales
El investigado tiene 64 años y está acusado de realizar operaciones con cheques electrónicos sin fondos para comprar ganado a productores de Curupaytí y Moisés Ville. La Justicia dispuso 60 días de arresto domiciliario y una fianza superior a los $100 millones.
Un hombre de 64 años, identificado por sus iniciales WHR, quedó en prisión preventiva en el marco de una investigación por dos presuntas estafas contra productores agropecuarios del departamento San Cristóbal. El perjuicio económico denunciado supera los 99 millones de pesos.
La medida fue dispuesta por la jueza Cecilia Álamo, a partir de un pedido del fiscal Mauricio Gabriel Spinosa, durante una audiencia realizada en los tribunales de San Cristóbal.
La magistrada estableció que el imputado cumpla la prisión preventiva bajo la modalidad de arresto domiciliario durante 60 días. También deberá constituir una fianza superior a los 100 millones de pesos, según lo acordado entre las partes y con la conformidad de las víctimas.
Las operaciones investigadas
De acuerdo con la acusación fiscal, los hechos ocurrieron el 4 de septiembre de 2026. El hombre habría utilizado una falsa apariencia de solvencia económica para concretar las operaciones comerciales y obtener la entrega de animales a cambio de cheques electrónicos que, según la investigación, sabía que no podrían cobrarse.
En el primer caso, un productor de Curupaytí le entregó 12 novillitos y 8 vaquillas de raza Brangus. La operación fue valuada en $26.914.035 y se documentó mediante cinco cheques electrónicos de pago diferido.
La segunda operación involucró a un productor de Moisés Ville, quien vendió 50 novillitos Brangus por un total de $72.457.060. El pago también se habría realizado con cheques electrónicos que no podían hacerse efectivos.
Un perjuicio superior a los $99 millones
La suma de ambas operaciones alcanza los $99.371.095, monto que representa el perjuicio económico atribuido al investigado.
La causa continúa bajo investigación y el hombre permanece imputado por los hechos denunciados. La prisión preventiva es una medida cautelar y no implica una condena.
Fuente: Radio Belgrano Suardi.
Judicial
Rafaela: detuvieron a otro sospechoso por la presunta extorsión con una falsa requisa policial
La investigación sumó un nuevo detenido: un efectivo de la Policía de Santa Fe que trabajaba en los Tribunales de Rafaela. Ya estaba detenido un empleado judicial, quien este lunes recibió prisión preventiva por 30 días.
La Fiscalía intenta identificar a una mujer que también habría participado de la maniobra para exigirle a una familia que asumiera una deuda de hasta 35.000 dólares.
La investigación por la presunta extorsión a una familia de Rafaela mediante una falsa requisa policial sumó un nuevo avance. Este lunes 2 de noviembre fue detenido un efectivo de la Policía de Santa Fe que cumplía funciones en los Tribunales de la ciudad.
El procedimiento fue ordenado por la fiscal Fabiana Bertero y realizado por personal de Asuntos Internos, luego de que los investigadores analizaran registros de cámaras de seguridad que permitieron identificar a uno de los sospechosos.
El caso ya tenía a un empleado de la Oficina de Gestión Judicial detenido desde la semana pasada. Además, la Justicia le dictó este lunes prisión preventiva por 30 días.
Una falsa requisa para reclamar una deuda de hasta 35.000 dólares
El episodio que dio origen a la causa ocurrió el 15 de octubre, cerca de las 19, en una vivienda de barrio Jardín.
Según la denuncia, un hombre y una mujer llegaron al domicilio vestidos con ropa oscura y se presentaron como policías que debían realizar una requisa por orden judicial. La mujer llevaba una carpeta con documentación que aparentaba respaldar el procedimiento.
Sin embargo, no había ningún móvil policial en el lugar y tampoco se entregó una copia de la supuesta orden.
De acuerdo con la reconstrucción de los investigadores, posteriormente llegó a la vivienda el empleado judicial que terminó detenido. Allí habría indicado a quienes se presentaban como policías que se retiraran, porque no se realizaría ningún procedimiento.
El reclamo económico y las presuntas amenazas
Una vez que los otros dos visitantes se retiraron, el empleado judicial habría planteado una cuestión económica vinculada con una deuda que mantenían su hija y la pareja de ella.
Según la hipótesis investigativa, buscaba que los padres asumieran esa obligación mediante la firma de un reconocimiento de deuda y un plan de pagos.
La suma involucrada se ubicaría entre 30.000 y 35.000 dólares. También se investigan presuntas amenazas relacionadas con posibles detenciones y deportaciones que habrían sido utilizadas para presionar a la familia.
La Fiscalía intenta determinar si la supuesta presencia policial fue organizada para generar temor y facilitar el reclamo de dinero.
Las cámaras permitieron identificar al policía
El análisis de las imágenes de cámaras de seguridad de la zona fue clave para avanzar sobre uno de los hombres que habría participado de la falsa requisa.
Con esa información, la fiscal Bertero ordenó un allanamiento que se concretó durante la mañana de este lunes y terminó con la detención del efectivo policial, quien se desempeñaba en los Tribunales de Rafaela.
En paralelo, los investigadores buscan identificar a la mujer que habría acompañado al policía durante la visita y que, según la denuncia, fue quien exhibió la documentación que simulaba ser una orden judicial.
El empleado judicial recibió prisión preventiva
En otra instancia de la causa, este lunes se realizó una audiencia en los Tribunales de Rafaela y el juez José Luis Estévez dispuso 30 días de prisión preventiva para el empleado judicial investigado.
Además, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe ordenó abrir un sumario administrativo y dispuso su suspensión inmediata en el puesto de trabajo.
La investigación continúa bajo la dirección de la fiscal Fabiana Bertero, que deberá establecer qué participación tuvo cada uno de los sospechosos y si existió una planificación previa.
Por el momento, la causa se investiga como una presunta tentativa de extorsión y la responsabilidad penal de las personas involucradas deberá determinarse en el proceso judicial.
Con información de Rafaela informa
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