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Cuánto cuesta veranear en Camboriú?

Muchos argentinos están haciendo cuentas para viajar al país vecino, pero con el cambio siempre está la duda del costo. Se hizo el relevamiento de precios en el balneario más popular de Brasil.

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En la localidad brasileña de Balneario Camboriú, se realizó un relevamiento de precios de los principales productos que consumen los argentinos en vacaciones y habló con un especialista del rubro inmobiliario.

Orlando en la playa de Camboriú.

Teniendo en cuenta el cambio actual, un real equivale a entre 90 y 100 pesos argentinos y un dólar es igual a entre 4.90 y 5.10 reales.

Considerando este valor de cambio, Orlando consultó los costos de algunos productos y servicios infaltables en vacaciones.

La playa colmada de turistas de toda Argentina.

Un choclo en la playa cuesta 10 reales, unos $ 900 argentinos. El alquiler de una sombrilla, dependiendo el tamaño, tiene un valor de entre 30 y 40 reales, que serían de $ 2700 a $ 3600.

Un churro en la playa o en la calle vale 10 reales ($ 900) y un bufet tenedor libre 30 reales, un aproximado de $2700.

En bebidas, una caipirinha cuesta 38 reales, lo mismo que el bufet. Un batido cuesta 20 reales ($ 1800), un jugo 10 o 15 reales -de $ 900 a $ 1300-.

La lata de gaseosa, 5 reales (unos $540) y una gaseosa de un litro puede costar alrededor de 10 reales ($ 900).

Horacio Vega, un especialista inmobiliario muy reconocido en la ciudad, consideró: “Es una temporada atípica, hace años no veo tantos turistas argentinos”.

Horacio Vega, hace 37 años que trabaja el rubro inmobiliario en Camboriú.

“Hasta el 22 de febrero tengo todo alquilado, en 37 años que llevo trabajando en el sector nunca cambié tantos dólares como este año, los argentinos parecen suizos”, comparó.

El costo de un departamento varía según la cantidad de ambientes: uno de cuatro puede valer unos $ 1200 reales, que serían $108.000. En menor tamaño pueden conseguirse de 780, 650 o 450 reales.

Fuente: Cadena 3.

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Dos años de guerra: Rusia avanza y le deja pocas cartas a Ucrania

Con Putin fortalecido y la moral alta, el viento sopla a favor de Moscú; la ayuda occidental se estanca y complica a un Ejército ucraniano agotado, pero los expertos creen que todavía tiene chances

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PARÍS.- La guerra en Ucrania entra hoy en su tercer año. El 24 de febrero de 2022, los occidentales habían manifestado un apoyo inmediato, firme y absoluto al país agredido. Dos años después, el viento parece soplar a favor de Moscú.

En el terreno, los soldados rusos progresan y el Ejército ucraniano constata amargamente que no posee las armas ni las municiones necesarias para resistir. En los países aliados, las reservas de armas se agotan y el presidente Joe Biden no consigue desbloquear los 60.000 millones de ayuda prometida a Kiev. En Moscú, después de haber silenciado toda oposición, Vladimir Putin se apresta a ser reelegido el mes que viene para un nuevo mandato de seis años.

En esas condiciones, las opiniones públicas sacan una conclusión lógica: solo un europeo de cada diez cree en la victoria de Volodimir Zelensky. Ante ese cuadro desolador, ¿es posible un cambio de situación? ¿Es necesario abrir negociaciones antes de una derrota ucraniana? ¿O, como muchos insisten, semejante iniciativa equivaldría a recompensar al agresor, abriéndole el camino para otras exigencias?

Tras dos años de conflicto sin interrupción, los soldados ucranianos están agotados. “Estamos todos muy cansados. Moralmente, físicamente ya no podemos más. Desde hace dos años, no conseguimos ver el final del túnel”, confesaba en enero por televisión un soldado desplegado cerca de Kupiansk (en el noreste ucraniano), una de las zonas donde los rusos lanzan ataques permanentes desde hace un mes. Según afirmó, durante el primer año soportaron gracias “a la adrenalina”.

A fines de 2022, la moral de las tropas fue dopada con el éxito de las ofensivas de Kharkiv (noreste) y Kherson (sur). Por el contrario, 2023 y el comienzo de este año provocaron una sucesión de decepciones. La ciudad de Bakhmut cayó en mayo tras meses de sangrientos combates, después fracasó la ofensiva estival de Kiev, mientras las operaciones solo permitieron recuperar algunos pueblos al precio de importantes pérdidas.

Las unidades ucranianas se estrellaron contra las sólidas defensas rusas. Hoy, confrontada a los asaltos del Kremlin, Kiev intenta organizar sus propias defensas a lo largo del frente. Una tarea titánica, porque la línea de frente se extiende sobre unos 1000 kilómetros y está sometida al fuego enemigo permanentemente, en particular al este.

Las pérdidas del Ejército ucraniano son secretas, pero, según Estados Unidos, ascenderían a unos 70.000 muertos y 120.000 heridos. Las mismas fuentes estiman en 120.000 los soldados rusos muertos desde que comenzó la guerra.

Las pérdidas rusas serían diez veces superiores a las que el país registró en diez años de guerra en Afganistán y más numerosas que todas las padecidas por el país desde 1945. Pero Alexei Raksha, exdemógrafo de Rosstat, afirma que esas cifras siguen siendo “insignificantes a escala de un país de 145 millones de habitantes, donde cada año mueren 1,8 millones de personas”, y que el principal efecto sobre la demografía será en términos migratorios, además de una reducción de la natalidad, debido a la muerte de los hombres jóvenes.

Voluntarios

Por su parte, Kiev tiene serias dificultades para enrolar voluntarios, aun cuando sea urgente reemplazar a los caídos en combate, mientras los veteranos comienzan a reivindicar un derecho a la desmovilización. En pleno debate, el Ejército ucraniano pedía 500.000 movilizados suplementarios. Zelensky rechazó la idea.

Un proyecto de ley cuyo fin es ampliar la movilización es actualmente examinado en el Parlamento. El texto prevé reducir la edad de la movilización de 27 a 25 años e introducir órdenes virtuales de reclutamiento, pero también limitar a 36 meses el servicio militar en tiempo de guerra. El jefe del Estado insiste en instalar un “sistema de rotación eficaz” de las tropas disponibles, asegurando que, sobre “casi un millón de hombres” ya enrolados, solo “una minoría” está actualmente desplegada en el frente.

Rusia, mientras tanto, país infinitamente más poblado —145 millones de habitantes contra 43 millones de ucranianos—, más rico y autoritario, parece capaz de mantener sus filas gracias a una sabia mezcla de propaganda patriótica, coerción e incitaciones financieras.

En el terreno, la ciudad obrera de Avdiivka —donde aún residen 900 civiles de los 30.000 de antes de la guerra— se convirtió recientemente en el nuevo símbolo de la resistencia ucraniana. Desde octubre pasado, las fuerzas rusas la atacaron y bombardearon masivamente, destruyéndola hasta los cimientos. El 17 de febrero, cuando el cerco se cerraba, las fuerzas ucranianas se retiraron. “Una decisión justa”, para Zelensky, “que permitió salvar la mayor cantidad de vidas posibles”.

Desde entonces, Kiev asegura que los rusos prosiguen su ofensiva en la zona. Las tropas de Moscú también continúan sus bombardeos casi cotidianos en las zonas alejadas de los combates. Por el momento, Rusia controla el 17% del territorio ucraniano lejos, es verdad, del 25% que había obtenido en el momento más importante de su avance, en marzo de 2022.

La única buena noticia de los últimos meses llegó del mar Negro. Ucrania puede enorgullecerse de haber hecho retroceder a la poderosa flota rusa gracias, sobre todo, a sus misiles y drones marítimos, que le permitió abrir un corredor crucial para la exportación de sus cereales. Aun siendo preciosos, esos éxitos son insuficientes para cambiar el curso de la guerra.

Situación incierta

Pero Ucrania necesita armas. Y en ese terreno la situación es incierta, debido a las divergencias internas norteamericanas en plena campaña electoral. Desde hace meses, 60.000 millones de dólares de asistencia a Kiev siguen bloqueados por el líder republicano de la Cámara de Representantes.

Conscientes del peligro que representaría para Europa un triunfo de Rusia, los europeos acordaron recientemente a Ucrania una ayuda de 50.000 millones de euros en los próximos cuatro años. La semana pasada, Zelensky firmó además dos acuerdos de seguridad, con Berlín y con París, destinados a garantizar a su país un apoyo duradero en su lucha contra las fuerzas rusas.

Pero los 27 países de la Unión Europea (UE) están atrasados en la entrega de obuses de artillería. El problema es que, sin ayuda, con una industria militar balbuceante y bombardeada, Ucrania no podrá replicar al potencial militar de una Rusia cuya economía está exclusivamente centrada en el esfuerzo de guerra. Kiev carece también de armas de largo alcance.

Ucrania podrá por el contrario contar este año con los aviones de combate norteamericanos F-16 reclamados durante meses y que los occidentales terminaron por darle. Este nuevo armamento debería permitirle frenar los asaltos rusos y lanzar ofensivas. Kiev también debe multiplicar su producción de drones, un arma convertida en indispensable. Para soportar el esfuerzo de guerra, Kiev también reclama a sus aliados medios de defensa aérea. En noviembre, Zelensky señalaba que los rusos “controlan el cielo y nosotros no podemos avanzar”.

“En 2024, la prioridad es echar a Rusia del cielo pues quien controla el espacio aéreo determinará cuándo y cómo terminará la guerra”, repite el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba.

A pesar de todo, una victoria ucraniana sigue siendo posible, según expertos militares. Al ritmo con que los rusos consumen su material en el frente, sus arsenales de la era soviética deberían perder su vida útil a partir de la primavera boreal de 2025, mientras que la capacidad de producción de las usinas de armamento rusas sigue siendo insuficiente para alimentar un conflicto de alta intensidad.

Según cálculos del Royal United Services Institute, Moscú necesita cerca de seis millones de obuses (4 millones de calibre 152mm y 1,6 millones calibre 122mm) por año para alimentar sus tropas en Ucrania, mientras que su producción global “no debería superar los tres millones”. Aun cuando Corea del Norte y —tal vez— China podrían ayudar, no bastará para asegurar la superioridad de Rusia.

La principal incógnita reside en la capacidad occidental de seguir apoyando a Ucrania el tiempo que sea necesario. Sin las armas de sus aliados, Kiev no podrá resistir a la aplanadora enemiga. En dos años de conflicto, los apoyos de Ucrania —Estados Unidos y la UE principalmente— libraron unos 100.000 millones de euros de ayuda militar. La suma es importante, pero no es desmesurada si se la compara con el presupuesto anual estadounidense de defensa, que debería superar los 817.000 millones de euros en 2024.

Para el coronel Michel Goya, historiador militar, “los ucranianos deben aguantar hasta mediados de 2025, cuando las capacidades de producción de armas occidentales hayan montado en potencia. Recién entonces podrán pensar en nuevas ofensivas. Nunca antes”.

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Tragedia en México: Accidente en Playa del Carmen: cinco argentinos muertos y otros dos internados

Iban en una camioneta, que chocó de frente con otra que trasladaba a turistas. Ocurrió en la ruta que une ese balneario de la Riviera Maya con Tulum, a la altura del hotel Palladium. Además, hay un mexicano fallecido.

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Foto: Así quedaron los vehículos involucrados en el accidente fatal.

Cinco personas de nacionalidad argentina murieron y otras dos resultaron heridas, una de ellas de gravedad, como consecuencia de un accidente ocurrido este domingo cerca del balneario de Playa del Carmen, en México.

El siniestro, en el que también murió una sexta persona de nacionalidad mexicana, se produjo alrededor de las 13, hora local, en la carretera Puerto Aventuras-Tulum, en el estado de Quintana Roo.

El hecho sucedió a la altura del Hotel Palladium, cuando chocaron una van turística y una camioneta, en la que se trasladaban siete argentinos.

Por el momento, no se han difundido las identidades de las víctimas, aunque trascendió que se trataría de cinco hombres y una mujer.

Según indicó el Consulado Argentino en México, uno de los heridos presentaba heridas leves, mientras que el otro fue intervenido quirúrgicamente.

De acuerdo a lo relatado por testigos, algunos de los fallecidos tenían remeras de color verde, por lo que se cree que se dirigían a ver un partido de futbol.

La Fiscalía de Quintana Roo informó que el siniestro se produjo cuando el conductor de la camioneta particular, donde viajaban los turistas argentinos, perdió el control debido al pavimento mojado, subió al cantero, invadió el carril contrario y terminó chocando con la van que también llevaba a turistas.

Al lugar arribaron ambulancias, cuerpos de emergencia, así como efectivos de Protección Civil, policías estatales, municipales y oficiales de la División de Caminos, para resguardar la zona y atender la emergencia.

El conductor de la van sufrió heridas y fue trasladado en helicóptero junto con otra persona a un hospital de la localidad de Tulum.

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El Ejército israelí rescató a dos rehenes argentinos de Hamás: cómo fue el reencuentro con las familias

Fernando Marman, de 60 años, y Louis Har, de 70 fueron liberados en un asalto de las fuerzas especiales de Israel en la localidad palestina de Rafah

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El Ejército israelí rescató a dos rehenes argentinos de Hamás: cómo fue el reencuentro con las familias

Dos rehenes israelíes de nacionalidad argentina que habían sido secuestrados por el grupo islamista palestino Hamás en los ataques del 7 de octubre pasado fueron liberados por las fuerzas de seguridad israelíes en Rafah, frontera con Egipto y último objetivo de la ofensiva del Ejército en la Franja de Gaza. Se trata de Fernando Marman, de 60 años, y Norberto Har, de 70, quienes ya se reencontraron con sus familias.

Según informó EFE, Marman y Har, cuñados entre ellos y ambos secuestrados junto con otros familiares en el kibutz Nir Yitzhak, fueron liberados durante la madrugada de este lunes, entre intensos bombardeos. Estaban cautivos en un edificio en el corazón de Rafah, donde viven unos 1,4 millones de desplazados en el extremo meridional de la Franja de Gaza.

“Ambos se encuentran en buen estado de salud y han sido transferidos al hospital Sheba para su examen médico”, indicó un comunicado conjunto del Ejército, la Policía y los servicios de inteligencia del Shin Bet, las tres fuerzas implicadas en la operación.

El reencuentro con su familia fue de “muchas lágrimas, abrazos y pocas palabras”, según contó Idan Bejerano, yerno de Har, de acuerdo a lo recogido por la agencia nacional Télam.

“Hacia las tres de la madrugada recibimos una llamada de las autoridades israelíes comunicándonos que Fernando y Luis están en nuestras manos, que por favor fuéramos a verlos al hospital. Quedamos conmocionados. No lo esperábamos. Pero nos subimos al auto y vinimos”, contó.

La Presidencia argentina, a través de la cuenta en X de la oficina del presidente Javier Milei, felicitó a las fuerzas de seguridad israelíes “por haber culminado con éxito el rescate”.

En tanto, también esa red social, el presidente de Israel, Isaac Herzog, saludó “a todos los que trajeron a Fernando y Luis a casa en una atrevida operación de rescate”, y prometió: “Continuaremos actuando por todos los medios para devolver a todos los secuestrados a sus hogares”.

Además de Marman y Har, hasta ahora Israel logró rescatar con vida a otro rehén y recuperar 11 cuerpos de secuestrados muertos en cautiverio; 110 han sido liberados por Hamás, 105 de ellos como parte del único acuerdo de tregua alcanzado en noviembre.

Quedan dentro de la Franja 130 rehenes secuestrados el 7 de octubre, de los que se estima que una treintena estarían muertos; además de cuatro cautivos que Hamás retenía desde hace años en el enclave, que incluyen dos soldados muertos.

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