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Con un sello robado y una firma falsa trataron de robar diez ampollas de fentanilo de un sanatorio en Santiago del Estero

Los investigadores creen que el sello de la médica que presentó la denuncia fue tomado días atrás para preparar el pedido, y devuelto sin que ella advirtiera la maniobra.

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Foto: Ilustrativa

La Fiscalía de La Banda investiga un intento de sustracción de 10 ampollas de Fentanilo, detectado en el área de Terapia Intensiva de un centro de salud local, mediante la falsificación de la firma de una médica. El episodio, ocurrido el sábado 16 de agosto, derivó en la apertura de una causa por falsificación y posible desvío de estupefacientes, con el fiscal Hugo Herrera y personal de Delitos Económicos al frente de la pesquisa.

El hecho se descubrió cuando un camillero presentó un formulario con el sello y supuesta firma de una profesional médica, solicitando el opioide para la guardia central. Una enfermera, antes de entregar el pedido, consultó a la médica vía WhatsApp y obtuvo la confirmación de que se trataba de una falsificación. El sello era auténtico, pero la firma y el escrito no.

Las irregularidades encendieron las alertas: los protocolos establecen que la solicitud de Fentanilo debe ser realizada exclusivamente entre médicos y los jefes de Terapia, no por personal de camillería. Además, resulta inusual que se pidan 10 ampollas juntas, ya que su uso se limita a pacientes graves, principalmente intubados.

La investigación preliminar apunta a que el sello de la médica fue sustraído en días previos, utilizado para la maniobra fraudulenta y luego devuelto a su consultorio. La profesional presentó la denuncia en la Seccional 14 y la Justicia ordenó la declaración del camillero, además de solicitar las cámaras de seguridad del hospital para reconstruir sus movimientos y determinar si actuó solo o bajo órdenes.

El Fentanilo, aprobado como analgésico y anestésico por la FDA, es 100 veces más potente que la morfina y 50 más que la heroína, lo que lo convierte en una sustancia de altísimo riesgo si es mal utilizada. Su dosificación mínima puede provocar una sobredosis fatal, razón por la cual su distribución está estrictamente controlada.

La causa busca establecer si se trató de un intento aislado o parte de una red de desvío de fármacos. Por ahora, la clave será determinar quién estuvo detrás del camillero y cómo se obtuvo acceso al sello médico, pieza central de la maniobra.

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