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Video: el momento en que una nave de la NASA impacta contra un asteroide

La misión, denominada «DART», se trató de un ensayo de defensa planetaria a futuro. Ahora, los científicos deberán analizar mediante telescopios si el cohete pudo desviar la roca de su curso original.

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FOTO: Se concretó la primera defensa planetaria de la historia

La nave espacial enviada por la NASA para desviar la trayectoria de un asteroide impactó hoy contra su objetivo, como parte de una prueba inédita de «defensa planetaria» que debería permitir proteger mejor a la Tierra de una eventual colisión devastadora con un objeto cósmico.

La nave, más pequeña que un automóvil, se estrelló a más de 20.000 kilómetros por hora contra el asteroide Dimorphos, al que alcanzó a la hora prevista, las 23H14 GMT (20.14 hora argentina), informó la agencia AFP.

En la transmisión en vivo se podían distinguir claramente las rocas en la superficie gris del asteroide situado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra.

«Nos embarcamos en una nueva era, en la que tenemos potencialmente la capacidad de protegernos de un impacto de asteroide peligroso», declaró Lori Glaze, directora de ciencias planetarias de la NASA.

Serán necesarios varios días o quizá semanas para que los científicos puedan confirmar que la trayectoria del asteroide realmente cambió, y lo harán gracias a telescopios en la Tierra que observarán el cambio de brillo cuando el pequeño asteroide pase delante o detrás del grande.

El astrónomo Jorge Coghlan había explicado: «Es una prueba por si en un futuro un asteroide mayor pone en peligro a la Tierra. Es tan importante como la llegada del hombre a la Luna o como cuando se enviaron robots a otros planetas».

Coghlan afirmó que es una prueba en la que no se van a usar explosivos. «Es de acción-reacción. Es el impacto del choque de la nave de dos metros contra el asteroide de 10 metros de diámetro a 100 mil kilómetros por hora», relató. » Un módulo impacta y el otro filma. Será impresionante», se entusiasmó.

La nave no es más grande que un automóvil y el asteroide tiene unos 160 metros de diámetro, es decir la mitad de la altura de la Torre Eiffel.

Según se explicó, no se trata de destruir el asteroide sino de empujarlo ligeramente con una técnica que se llama impacto cinético.

La misión de 330 millones de dólares es la culminación de más de ocho años de trabajo de un equipo de científicos en Estados Unidos.

Dimorphos es, en realidad, el satélite de un asteroide más grande denominado Didymos (de 780 metros de diámetro), que cumple su órbita en 11 horas y 55 minutos.

El objetivo fue reducir la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos en unos diez minutos, de acuerdo a lo indicado por la NASA.

Este cambio se puede medir con telescopios desde la Tierra, observando la variación de brillo cuando el asteroide pequeño pasa por delante del grande.

El objetivo puede parecer modesto, pero esta prueba fue crucial para el futuro ya que se trata de comprender mejor cómo reaccionará Dimorphos, representativo de una población de asteroides bastante comunes, cuya composición exacta no se conoce.

Para alcanzar un objetivo tan pequeño, la nave se dirigió de forma autónoma durante las últimas cuatro horas, como un misil autoguiado.

Su cámara, llamada DRACO, tomó el último momento todas las imágenes del asteroide, cuya forma (redonda, oblonga, etc.) aún se desconoce. Lo hizo a un ritmo de un cuadro por segundo, visible en vivo en la Tierra con un retraso de solo unos 45 segundos.

«Comenzará como un pequeño punto de luz y, finalmente, se ampliará y llenará todo el campo visual», dijo Nancy Chabot, del Laboratorio de Física Aplicada (APL) de la Universidad Johns Hopkins, donde se encuentra el centro de control.

«Estas imágenes seguirán llegando, hasta que dejen de hacerlo», agregó, refiriéndose al momento de la explosión.

Tres minutos después, un satélite del tamaño de una caja de zapatos, llamado LICIACube y lanzado por DART hace unos días, pasará a unos 55 kilómetros del asteroide para capturar imágenes de la colisión, que serán enviadas a la Tierra en las próximas semanas y meses.

El evento también será observado por los telescopios espaciales Hubble y James Webb, que deberían poder detectar una brillante nube de polvo.

Luego, la sonda europea HERA, que despegará en 2024, observará de cerca a Dimorphos en 2026 para evaluar las consecuencias del impacto y calcular, por primera vez, la masa del asteroide.

Muy pocos de los asteroides conocidos se consideran potencialmente peligrosos, y ninguno lo será en los próximos 100 años, pero «les aseguro que si esperan lo suficiente, habrá uno», dijo el científico jefe de la NASA, Thomas Zurbuchen.

Se catalogaron cerca de 30.000 asteroides de todos los tamaños en las inmediaciones de la Tierra (se les llama objetos cercanos a la Tierra, es decir que su órbita cruza la órbita terrestre) y cada año se encuentran unos 3.000 nuevos.

Los científicos aseguran que los asteroides de un kilómetro o más han sido avistados casi todos, pero estiman que solo conocen alrededor del 40 por ciento de los asteroides que miden 140 metros o más, capaces de devastar una región entera.

Fuente: Cadena 3

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Un dron argentino ya lleva personas a bordo y puede despegar sin pista: cómo funciona

Un grupo de jóvenes estudiantes y profesionales argentinos desarrolló el Atol Mamba, una aeronave eléctrica monoplaza que ya realizó vuelos tripulados y puede alcanzar los 70 km/h.

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Foto: Atol Mamba, el dron argentino eléctrico de un solo asiento

Un grupo de jóvenes argentinos vinculados a distintas ramas de la ingeniería trabaja en el desarrollo de una aeronave que busca llevar la movilidad eléctrica al aire.

Se trata del Atol Mamba, un vehículo eléctrico de un solo asiento que puede despegar y aterrizar verticalmente, sin necesidad de utilizar una pista.

El prototipo ya realizó varios vuelos tripulados y actualmente sus desarrolladores trabajan en nuevas mejoras con la intención de aumentar su producción y explorar posibles aplicaciones.

Ocho motores para despegar verticalmente

El Mamba cuenta con ocho motores eléctricos, distribuidos en pares coaxiales: dos hélices ubicadas sobre un mismo eje.

Esta configuración permite generar el empuje necesario para elevar el vehículo directamente desde el lugar donde se encuentra.

La aeronave puede alcanzar una velocidad máxima cercana a los 70 kilómetros por hora y tiene un peso aproximado de 115 kilos con las baterías incluidas.

El piloto cuenta además con asistencia electrónica para mantener la estabilidad durante el vuelo. Una computadora procesa información proporcionada por sensores que registran, entre otros parámetros, la posición, inclinación, altura y funcionamiento del sistema de propulsión.

Qué pasa si falla un motor

Uno de los aspectos destacados del diseño está relacionado con la alimentación de los motores.

Cada propulsor cuenta con un sistema de alimentación independiente. De esta manera, ante una eventual falla, los demás motores pueden continuar funcionando para ayudar a mantener el control y permitir un descenso.

El prototipo también incorpora arnés de cuatro puntos, sensores redundantes, una celda de protección para la cabina y un paracaídas pensado para reducir la velocidad de descenso ante una emergencia.

La asistencia electrónica contribuye a estabilizar el vehículo, aunque sus desarrolladores remarcan que su utilización requiere la capacitación correspondiente.

De un proyecto adolescente a una empresa

El proyecto comenzó cuando varios de sus integrantes todavía estaban en la escuela secundaria. Con el paso del tiempo, el grupo llegó a la universidad y sumó estudiantes y profesionales de distintas especialidades.

Participaron jóvenes vinculados con ingeniería mecánica, electrónica, industrial y aeroespacial, además de profesores y profesionales que acompañaron el desarrollo.

El proyecto tomó mayor impulso luego de una competencia relacionada con la NASA, donde algunos de sus integrantes conocieron proyectos de aeronaves eléctricas tripuladas.

A partir de entonces, el desafío pasó de estudiar tecnologías existentes a desarrollar y construir un vehículo propio.

Durante 2026, el equipo avanzó en el desarrollo del prototipo y creó Atol Tech S.A.

El desafío: conseguir más autonomía

El Mamba todavía se encuentra en etapa experimental y sus desarrolladores analizan posibles usos, entre ellos actividades recreativas, competencias deportivas y operaciones de rescate.

Uno de los principales desafíos de este tipo de aeronaves es la autonomía.

Las primeras pruebas permitieron vuelos de aproximadamente 20 minutos, mientras que el objetivo actual es alcanzar entre 25 y 30 minutos por carga.

Para lograrlo, el proyecto apunta a utilizar baterías de litio que puedan reemplazarse en menos de dos minutos.

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De Sunchales al mapa tecnológico: Factor Humano cerró un acuerdo que conecta a la ciudad con España, Paraguay y Argentina

Una empresa nacida en Sunchales formó parte de una misión que reunió a empresas e inversores tecnológicos de distintos países y terminó sellando un convenio de cooperación con la Vicegobernación de Corrientes.

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Foto: Tania Maurino, fundadora y directora de Factor Humano, durante las actividades de la misión tecnológica que vinculó a empresas y organismos de Argentina, Paraguay y España.

Factor Humano, consultora de gestión de personas fundada y dirigida por Tania Maurino, llevó el nombre de Sunchales a una misión que conectó a empresas y organismos de España, Paraguay y Argentina, en el marco de la Ruta Federal TechBridge. La participación incluyó reuniones con gobiernos, empresas e inversores tecnológicos y culminó con la firma de un convenio de cooperación con la Vicegobernación de Corrientes.

La actividad reunió a representantes de distintos sectores y recorrió diferentes puntos del país, con encuentros en Puerto Iguazú, Asunción, Corrientes y Mendoza, además de reuniones con organismos y autoridades vinculadas al desarrollo tecnológico y empresarial.

En ese marco, Factor Humano suscribió un convenio de cooperación con la Vicegobernación de la Provincia de Corrientes, en un encuentro realizado en esa ciudad junto al vicegobernador Pedro Braillard Poccard.

El acuerdo abre la posibilidad de avanzar en proyectos conjuntos entre Factor Humano y la provincia, vinculando la experiencia de la consultora en gestión de personas y desarrollo organizacional con iniciativas destinadas al ámbito tecnológico y empresarial.

Durante la misión también se concretaron encuentros con representantes del Gobierno de Misiones, el Ministerio de Industria y Comercio de Paraguay, el Senado de Corrientes y la Gobernación de Mendoza, entre otros organismos.

Para Tania Maurino, fundadora y directora de Factor Humano, la experiencia representa una oportunidad para demostrar que desde una ciudad del interior también es posible trabajar con gobiernos y empresas de distintos lugares y participar de proyectos de alcance internacional.

“La tecnología avanza rápido, pero las organizaciones cambian al ritmo de las personas que las habitan”, señaló Maurino, quien destacó la posibilidad de poner al talento en el centro de la transformación.

Durante la gira, además, Factor Humano presentó su propuesta ante el Gobierno de Misiones en Puerto Iguazú y participó de rondas de negocios con empresas y autoridades de Paraguay, Corrientes y Mendoza.

La consultora, fundada hace más de 13 años por Tania Maurino, actualmente cuenta con un equipo de 30 profesionales, tiene sede en Estados Unidos y trabaja con clientes de distintos países.

De esta manera, una empresa nacida en Sunchales vuelve a proyectar el nombre de la ciudad fuera de la región, esta vez a través de una iniciativa que reúne tecnología, gestión de personas, negocios y cooperación entre distintas provincias y países.

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Sancor Seguros lanzó un desafío para universitarios con $10 millones en premios

La convocatoria está dirigida a estudiantes de todo el país, que deberán formar equipos de tres integrantes y desarrollar soluciones tecnológicas para uno de los desafíos propuestos. Hay tiempo para inscribirse hasta el 6 de octubre.

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Foto: Estudiantes universitarios podrán competir por $10 millones

Sancor Seguros abrió la convocatoria al Coopathon Universitario 2026, una propuesta destinada a estudiantes universitarios y de instituciones de educación superior de todo el país que busca impulsar soluciones tecnológicas aplicadas a problemas concretos.

Pueden participar alumnos regulares de carreras de pregrado y grado, de cualquier disciplina, siempre que conformen equipos de tres integrantes.

La inscripción permanecerá abierta hasta el 6 de octubre y el concurso contempla $10 millones en premios.

Tres desafíos para desarrollar soluciones

Los participantes deberán elegir uno de los tres desafíos planteados por la organización y trabajar en una propuesta que aporte una solución innovadora.

Uno de ellos es “Datos e IA para decidir mejor”, que propone encontrar herramientas para integrar información que actualmente se encuentra dispersa y utilizarla para anticipar fallas, gestionar situaciones de crisis y mejorar la toma de decisiones.

Entre los ejemplos mencionados aparecen datos vinculados con consumo de agua, cortes de internet, facturación, reclamos y diagnósticos técnicos, que actualmente pueden encontrarse separados en distintos sistemas.

La iniciativa busca que los estudiantes puedan transformar ese tipo de información en soluciones concretas, utilizando tecnología, innovación y trabajo colaborativo.

La convocatoria representa una oportunidad para que jóvenes de distintas carreras puedan llevar sus conocimientos a un proyecto real y competir por los $10 millones destinados a premios.

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