Economía
Musimundo cerró sucursales en varias provincias y despidió a decenas de trabajadores
La cadena de electrodomésticos Musimundo atraviesa una nueva etapa de reducción de operaciones, con cierres de locales y despidos en distintas provincias.
La situación alcanzó a sucursales de Misiones, Chaco, Corrientes y Formosa, en medio de un escenario financiero complejo para la empresa.
Cierres y despidos en Misiones
En Posadas, Misiones, Musimundo cerró sus dos sucursales y 23 trabajadores fueron desvinculados, según informó MisionesOnline.
Los empleados aseguran que la comunicación se realizó verbalmente durante la tarde del sábado y que el lunes se encontraron con los locales cerrados.
Además, denunciaron que todavía no habían recibido los telegramas de despido y que la empresa les adeudaba el sueldo correspondiente a agosto.
Entre los trabajadores afectados hay personas con una extensa trayectoria dentro de la compañía. Algunos cuentan con hasta 30 años de antigüedad.
Una empleada que trabaja desde hace 16 años en una de las sucursales describió la situación como “realmente muy angustiante” y “desesperante”.
La promesa de continuidad que recibieron los empleados
Uno de los puntos que generó mayor malestar entre los trabajadores fue que, pocos días antes del cierre, se les había comunicado que continuarían trabajando para una nueva empresa.
Según relataron empleados, el gerente regional de Carsa había visitado las sucursales el martes anterior y les había informado que serían transferidos a otra compañía, conservando sus puestos de trabajo y la antigüedad.
Sin embargo, cuatro días después recibieron la comunicación de que quedaban desvinculados.
La situación en Chaco
La crisis también provocó el cierre de cuatro sucursales de Musimundo en Chaco, con alrededor de 30 trabajadores afectados.
La medida alcanzó a dos locales de Resistencia y a las sucursales de Barranqueras y Fontana.
A diferencia de lo ocurrido inicialmente en Posadas, durante este lunes comenzaron a llegar los telegramas que formalizan las desvinculaciones.
Los trabajadores señalaron que hasta pocas horas antes del cierre no habían recibido una confirmación oficial y que la posibilidad de clausura circulaba principalmente como rumor interno.
Locales abiertos para el pago de cuotas
Aunque los establecimientos dejaron de funcionar comercialmente, algunos permanecieron abiertos con una actividad limitada.
La atención quedó restringida a clientes que todavía tienen cuotas pendientes de pago, mientras que ya no se realizan nuevas ventas de electrodomésticos.
La situación tiene especial impacto en Chaco debido a que Carsa S.A., empresa que opera parte de la cadena Musimundo, tiene origen en esa provincia.
La compañía atraviesa desde hace meses dificultades financieras, en un contexto de reestructuración y concurso preventivo.
La reducción de operaciones se extiende a otras provincias
Los cierres registrados en Chaco y Misiones se suman a situaciones similares informadas durante los últimos días en Corrientes y Formosa.
En Corrientes, trabajadores también señalaron que fueron informados sobre los cierres prácticamente al finalizar la jornada del sábado, mientras aguardaban las notificaciones formales.
El proceso de reducción de operaciones se produce en un contexto en el que la empresa ya había registrado problemas de abastecimiento, menor disponibilidad de productos y dificultades para sostener su operatoria habitual, en paralelo con la caída del consumo.
Por el momento, los trabajadores afectados esperan definiciones sobre el pago de los salarios adeudados y las indemnizaciones correspondientes.
Con información de Perfil
Economía
El consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en más de dos décadas: qué eligen los argentinos
El consumo de carne vacuna volvió a retroceder y alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas.
Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), en julio el consumo por habitante fue de 46,3 kilos anuales, casi 5 kilos menos que un año atrás.
El cambio también se refleja en las carnicerías, donde los comerciantes advierten que las familias compran menos cantidad, buscan cortes más económicos y recurren cada vez más al pollo, el cerdo, la carne picada y el huevo.
El consumo de carne alcanzó un mínimo histórico
El último informe de Ciccra ubicó en 46,3 kilos anuales por habitante el consumo de carne vacuna en julio, tomando como referencia el promedio móvil de los últimos doce meses.
La cifra representa una caída de 4,8 kilos por persona respecto del mismo período del año anterior, equivalente a un retroceso interanual del 9,4%.
El dato adquiere mayor relevancia al compararlo con años anteriores: se trata del nivel más bajo de consumo registrado en más de dos décadas.
La situación se explica por distintos factores. Además del cambio en los hábitos de los consumidores asociado a la pérdida de poder adquisitivo, influyen la menor disponibilidad de hacienda para faena, las características del ciclo ganadero y una mayor participación de las exportaciones.
Menos carne en el mercado interno
Entre enero y julio, el mercado interno recibió alrededor de 1,2 millones de toneladas de carne vacuna equivalente res con hueso, un 12% menos que durante el mismo período del año anterior.
En paralelo, la faena bovina acumuló una caída cercana al 9,8%, mientras que las exportaciones registraron un crecimiento interanual del 8,8%.
En las carnicerías también se nota el cambio
La transformación del consumo se observa con claridad en los comercios dedicados a la venta de carne.
En carnicerías y autoservicios de Posadas, los comerciantes consultados señalaron que los clientes continúan comprando carne, pero en menores cantidades y priorizando el precio.
Amalia Benítez, de Estación de Carnes, explicó que desde su experiencia comercial observa una modificación sostenida en los hábitos de compra. Aclaró que se trata de la realidad de su propio comercio y que no puede extrapolarla al conjunto de Posadas, Misiones o el país.
Según relató, la caída del consumo comenzó hace aproximadamente dos años y se profundizó desde el año pasado. Por el momento, afirmó que no observa señales de una recuperación sostenida.
Uno de los cambios más visibles aparece en la frecuencia y cantidad de las compras: las familias concurren más veces al comercio, pero llevan menos productos en cada oportunidad para distribuir mejor el presupuesto.
Benítez definió este comportamiento como una “compra racional”, en la que el consumidor analiza qué necesita y decide dónde destinar el dinero disponible.
Cerdo, pollo y otros alimentos ganan espacio
El cambio también se refleja en los platos tradicionales. Preparaciones como el asado, el bife o las milanesas de carne vacuna dejaron de ser una presencia automática en algunas familias y comenzaron a espaciarse o ser reemplazadas por alternativas más económicas.
Entre las opciones aparecen guisos, pastas, estofados y preparaciones con cerdo o pollo.
Benítez señaló especialmente el crecimiento del consumo de cerdo y también mencionó al búfalo como una alternativa que viene ganando espacio por sus características y precio.
Según explicó, cortes como la costilla de cerdo y la paleta o pernil comenzaron a utilizarse con mayor frecuencia, incluso para ocasiones especiales.
Los cortes más caros pierden demanda
Agustín Verón, del autoservicio Los Amigos, también observó cambios importantes entre sus clientes. El comercio trabaja principalmente con un público de cercanía y cuenta con una presencia importante de estudiantes.
De acuerdo con su experiencia, las carnes de mayor valor son las que más perdieron salida, mientras que aumentó la búsqueda de opciones económicas.
Como ejemplo, recordó que anteriormente una media res podía venderse prácticamente durante una jornada, mientras que actualmente puede permanecer tres o cuatro días hasta completar su venta.
“La gente consume más milanesa de cerdo, consume más milanesa de pollo, consume otros cortes porque no le alcanza”, explicó Verón.
La carne picada aparece entre las alternativas más accesibles, junto con cortes como la aguja y las costillas de menor precio. En cambio, la pulpa y los cortes de mayor calidad tienen una demanda más limitada.
La situación también se observa entre estudiantes, algunos de los cuales llegan a los comercios con presupuestos muy acotados y compran pequeñas cantidades para resolver una comida.
Comprar menos para que alcance el presupuesto
Los comerciantes coinciden en que la carne vacuna no desapareció de la mesa, pero sí cambió la manera en que se consume.
Una compra puede consistir en carne picada en lugar de un corte de pulpa, una costilla económica en lugar de un asado de mayor valor o directamente una comida elaborada con cerdo o pollo.
El huevo también aparece como una alternativa para sostener el consumo de proteínas con un menor gasto.
Los precios mencionados en los comercios
Según los valores proporcionados por Estación de Carnes, el kilo de asado vacuno se comercializa a $13.999 para un corte congelado y $18.300 en otra presentación.
En tanto, la paleta y el pernil de cerdo se ofrecen a $5.100 el kilo, con promociones desde $4.590 por kilo llevando dos kilos.
En el caso del búfalo, la pulpa tiene un valor informado de $14.000 el kilo, mientras que cortes con hueso como aguja y paleta se ubican en torno a $9.900 el kilo.
El escenario muestra cómo la pérdida de poder adquisitivo está modificando los hábitos de compra y llevando a muchas familias a priorizar cantidad, precio y rendimiento al momento de elegir qué llevar a la mesa.
Con información de El Territorio
Economía
Inflación de agosto: consultoras estiman una fuerte baja y anticipan un dato de entre 1,5% y 1,7%
Las principales consultoras privadas proyectan una desaceleración de la inflación durante agosto, luego del 2,1% registrado en julio. El dato oficial del INDEC se conocerá el 10 de septiembre.
Las consultoras anticipan una menor inflación
A pocas horas del cierre de agosto, distintas consultoras económicas comenzaron a completar sus estimaciones sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y coinciden en anticipar una baja significativa respecto del mes anterior.
Las proyecciones privadas ubican la inflación de agosto entre el 1,5% y el 1,7%, aunque existen estimaciones que llegan hasta el 1,9%.
Si los cálculos se confirman cuando el INDEC publique el dato oficial el próximo 10 de septiembre, agosto tendría el registro mensual más bajo en más de un año, en niveles similares a los observados entre mayo y junio de 2025.
Alimentos, uno de los factores detrás de la desaceleración
Uno de los principales motivos de la moderación estaría relacionado con el comportamiento de alimentos y bebidas.
Durante la cuarta semana de agosto, mediciones de consultoras como LCG registraron una variación prácticamente nula en los productos de la canasta alimentaria. El promedio mensual del rubro se ubicó así en torno al 1,4%.
A esto se sumó la reversión de algunos factores estacionales que habían presionado sobre los precios durante julio, especialmente en sectores vinculados al turismo, hoteles y transporte.
“Buena parte de esta diferencia tiene que ver con las cuestiones estacionales que impulsaron la inflación en julio”, explicó María Castiglioni, directora de C&T.
Cuánto proyecta cada consultora
Las estimaciones privadas presentan algunas diferencias, aunque todas reflejan una tendencia de desaceleración:
- Libertad & Progreso: 1,4%.
- Eco Go: 1,6%.
- C&T Asesores Económicos: 1,6%.
- Analytica: 1,7%.
- Hyperion: 1,9%.
La proyección de Hyperion es la más elevada entre las mencionadas y mantiene una postura más cautelosa debido al comportamiento de los alimentos durante parte del mes.
En tanto, estas estimaciones se encuentran por debajo del 1,8% previsto para agosto en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
Qué esperan para los próximos meses
Las proyecciones del REM contemplan que la inflación podría mantenerse alrededor del 1,8% en septiembre y descender al 1,7% en octubre.
Para todo 2026, el relevamiento proyecta una inflación acumulada cercana al 29,8%.
De todos modos, el número definitivo para agosto dependerá del informe que publique el INDEC el 10 de septiembre.
Con información de iProfesional
Economía
Salario mínimo en Argentina: cuánto es en agosto y por qué fracasó la negociación
El salario mínimo vigente es de $376.600, pero sindicatos y empresarios no lograron acordar una nueva actualización. La CGT y las dos CTA rechazaron la propuesta empresarial y se retiraron antes del plenario. Ahora el Gobierno deberá definir el nuevo monto.
La negociación por el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) volvió a terminar sin acuerdo entre trabajadores, empresarios y el Gobierno.
Actualmente, el salario mínimo se ubica en $376.600, luego de una suba del 1,13% respecto de julio. El incremento quedó por debajo de la inflación mensual del 2,1%.
La reunión del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil se realizó este viernes de manera virtual, pese al pedido de los sindicatos para que fuera presencial.
La CGT y las dos CTA abandonaron la negociación antes del plenario al considerar insuficiente la propuesta presentada por las cámaras empresariales. Sin consenso, el Poder Ejecutivo volverá a quedar habilitado para establecer el nuevo salario mínimo.
Cuánto reclamaron los sindicatos
Durante la comisión técnica, las tres centrales obreras presentaron una propuesta para llevar el salario mínimo a $911.000 desde julio y elevarlo hasta $993.000 en diciembre.
El planteo tomó como referencia una canasta básica familiar estimada en $1.564.716.
Los dirigentes sindicales reconocieron que una actualización hasta esos valores difícilmente sería aceptada por el Gobierno.
Jorge Sola, cotitular de la CGT y dirigente del gremio del Seguro, cuestionó la oferta empresarial y la consideró insuficiente.
Cristian Jerónimo, también cotitular de la central obrera y referente del sindicato de empleados del vidrio, anticipó que los gremios no acompañarían la propuesta ni participarían del plenario.
Además, las centrales sindicales reclamaron la reactivación de las comisiones de Formación Profesional, Empleo y Productividad, al considerar que esos espacios son necesarios para discutir de manera integral la situación laboral.
Qué aumento propusieron los empresarios
Las cámaras empresariales plantearon una actualización considerablemente menor.
La propuesta contempla un aumento del 1,8% en septiembre y luego incrementos mensuales del 1,7% desde octubre hasta abril de 2027.
De aplicarse ese esquema, el salario mínimo llegaría a $468.000 en abril de 2027.
La distancia entre ese monto y el reclamo sindical generó el rechazo de las organizaciones gremiales y terminó provocando la ruptura de la negociación.
Entre las entidades empresariales representadas en el Consejo se encuentran la Unión Industrial Argentina (UIA), cámaras de Comercio y Construcción, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, la Asociación de Bancos Argentinos, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y representantes de los sectores hotelero, gastronómico y agrario.
Cómo se define el salario mínimo
El Consejo del Salario está integrado por representantes del Estado, los trabajadores y los empleadores.
Primero, cada sector presenta sus propuestas en una comisión técnica. Si se alcanza un consenso, el acuerdo debe ser ratificado posteriormente durante una sesión plenaria.
Cuando no existe acuerdo, el monto puede definirse mediante una votación. Si tampoco se alcanza una mayoría, la Secretaría de Trabajo queda habilitada para establecer el incremento mediante una resolución.
Ese mecanismo ya fue utilizado en la actualización anterior, cuando el Gobierno fijó aumentos escalonados que llevaron el salario mínimo de $334.800 a los actuales $376.600.
El salario mínimo perdió poder adquisitivo
La nueva disputa ocurre mientras el salario mínimo atraviesa un fuerte deterioro de su poder de compra.
Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA y el Conicet, el poder adquisitivo del SMVM cayó 0,8% en términos reales durante julio y acumuló 13 meses consecutivos de retroceso.
Desde noviembre de 2023, la pérdida real alcanza el 40,5%.
El mismo informe señala que el poder adquisitivo del salario mínimo perdió 67% frente al máximo histórico registrado en septiembre de 2011.
En términos reales, el piso salarial actual representa aproximadamente un tercio de aquel valor y se encuentra incluso por debajo del nivel registrado en 2001.
El Gobierno analiza un salario mínimo garantizado de $1.070.000
En paralelo a la discusión del SMVM, la Secretaría de Trabajo impulsa un salario mínimo garantizado de $1.070.000 para agosto en determinados convenios colectivos.
Este mecanismo es diferente del Salario Mínimo, Vital y Móvil y no lo reemplaza.
La propuesta establece que, si un trabajador cumple una jornada completa de ocho horas y su remuneración total, incluidos adicionales y premios, no alcanza ese monto, la empresa debería cubrir la diferencia.
El esquema comenzó a plantearse en actividades con ingresos bajos, entre ellas Maestranza, Construcción y Sanidad, y no reemplazaría las negociaciones paritarias.
Con la salida de las centrales sindicales de la negociación, la definición del nuevo salario mínimo nacional quedará ahora en manos del Gobierno.
Con información de Cadena 3
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