Economía
Qué es el estrés económico que afecta a casi la mitad de los hogares argentinos
La estabilidad económica es percibida como estancamiento en cada vez más hogares en los que los aumentos de gastos fijos superan a la mejora de los ingresos.
Pese a una leve baja en los niveles oficiales de pobreza e indigencia, el malestar económico en la Argentina sigue siendo generalizado: el 47% de los hogares del país percibe que sus ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas, incluso entre quienes tienen empleo formal. Así lo reveló un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), que puso el foco en un fenómeno creciente: el estrés económico auto percibido.
El documento, titulado “Estrés económico y movilidad social en la Argentina urbana (2010-2024)”, subraya que la presión sobre los ingresos familiares persiste más allá de los indicadores tradicionales de pobreza por ingresos. El informe destaca que incluso en contextos de desaceleración inflacionaria, la combinación de aumentos en tarifas, servicios y el estancamiento del salario real genera un clima de angustia económica transversal a casi toda la pirámide social.
La investigación del ODSA confirma que el estrés económico se agudizó desde 2015 y que, a partir de 2022, afectó con más fuerza a los sectores medios bajos, tradicionalmente más estables. “La frontera de la angustia por llegar a fin de mes se ha corrido. Ya no es un problema exclusivo de los sectores históricamente vulnerables”, sostiene el informe dirigido por el sociólogo Agustín Salvia.
Entre 2022 y 2024, el deterioro en el estrato medio bajo fue particularmente pronunciado. Allí, la proporción de hogares con insuficiencia de ingresos autopercibida se disparó, marcando un quiebre en la movilidad social ascendente. Incluso los estratos medios altos registraron un leve pero constante crecimiento del indicador, lo que revela la expansión del fenómeno más allá de la pobreza estructural.
El análisis también advierte que los hogares con niños y niñas presentan niveles más altos de estrés económico. “La presencia de menores en el hogar implica mayores necesidades y expone con más crudeza los efectos de cualquier shock económico”, indica el documento. Y si bien la brecha entre hogares con y sin niños se mantuvo relativamente constante, los primeros mostraron una reacción más sensible ante crisis recientes.
Otro hallazgo clave del estudio es la fuerte correlación entre el estrés económico y las carencias no monetarias: alimentación, salud, vivienda, educación. La percepción de insuficiencia de ingresos se vuelve mucho más aguda en aquellos hogares que ya enfrentan alguna de estas privaciones. Según la UCA, la brecha entre quienes tienen y no tienen carencias se amplió notablemente en los últimos años.
El estudio del ODSA plantea que el estrés económico no reemplaza a la medición de la pobreza, pero que sí la complementa de manera imprescindible. A diferencia de los indicadores tradicionales, que se basan en canastas definidas, el estrés económico toma en cuenta la percepción subjetiva de los hogares, sus expectativas, trayectorias y referencias culturales.
Así, la UCA propone un enfoque integral para analizar el deterioro del bienestar. “La autopercepción permite visibilizar situaciones de malestar económico que los criterios normativos no captan del todo”, concluye el documento.
Un país en tensión. Datos clave del informe:
El 47% de los hogares urbanos argentinos atraviesa estrés económico.
En los sectores bajos y medio bajos, el indicador alcanza hasta el 80% en los peores momentos.
Entre 2022 y 2024, los sectores medios bajos experimentaron un deterioro marcado.
La presencia de niños/as en el hogar incrementa significativamente el riesgo de estrés económico.
El nexo con carencias no monetarias se fortalece año tras año, reflejando un impacto estructural más profundo.
Incluso hogares con empleo registrado deben sumar ingresos adicionales para cubrir gastos básicos.
La conclusión es clara: aunque las estadísticas oficiales muestren señales de alivio, la economía del día a día sigue golpeando con fuerza a una sociedad que se siente cada vez más al borde del colapso. Y esa percepción, medida desde la experiencia cotidiana, hoy constituye un indicador tan potente como los números duros.
Fuente: Contexto Tucumán
Economía
Morosidad en Argentina: crecen los créditos impagos y explican qué pueden hacer los deudores
La morosidad de las familias se mantiene elevada pese a una leve mejora en junio. Especialistas advierten que las tasas, los impuestos y la desaceleración de la inflación dificultan el cumplimiento de las cuotas y plantean alternativas para aliviar la carga mensual.
La morosidad crediticia de las familias argentinas continúa en niveles elevados, aunque el último registro del Banco Central mostró una leve disminución después de 19 meses consecutivos de aumentos.
Los datos de la Central de Deudores correspondientes a junio ubicaron la irregularidad del crédito al sector privado no financiero en 7,6%, frente al 7,7% registrado en mayo.
Entre las familias, la mora alcanzó el 12,7%, mientras que en las empresas se ubicó en el 3,5%.
La situación es todavía más marcada en el financiamiento otorgado por fintech y prestamistas no bancarios, donde la irregularidad llega al 33%. Sin embargo, el 91% del financiamiento continúa concentrado en la banca tradicional.
Tasas e impuestos: el costo que dificulta pagar las cuotas
El analista financiero y especialista en riesgo crediticio Saúl Musicante explicó que el costo de los préstamos puede resultar difícil de afrontar cuando los ingresos evolucionan cerca del ritmo de la inflación.
A ese escenario se suma la carga tributaria. Según el especialista, IVA, Ingresos Brutos y gravámenes municipales pueden representar entre el 30% y el 40% del costo de un préstamo.
Para trabajadores asalariados y monotributistas, esos impuestos representan un costo definitivo y terminan incrementando el peso de una tasa que ya puede ser elevada.
Por qué la desaceleración de la inflación cambió el escenario
Durante los períodos de inflación elevada, algunas familias asumían créditos o realizaban compras en cuotas con la expectativa de que la suba de precios redujera progresivamente el peso real de las obligaciones.
Con la desaceleración de la inflación, esa estrategia dejó de producir el mismo efecto y las cuotas pueden representar una carga mayor sobre los ingresos.
Musicante consideró que una alternativa para quienes tienen dificultades consiste en reducir las tasas y extender los plazos.
“Los bancos podrían hacer una mezcla de baja de tasas y alargamiento de plazos”, señaló.
Como contrapartida, las entidades podrían solicitar mayores garantías, como un garante o respaldo patrimonial.
Refinanciar para reducir la carga mensual
El especialista mencionó como referencia una línea del Banco Nación, con plazos de hasta 10 años y condiciones ajustadas por UVA más 12 puntos para quienes cobran sus haberes en la entidad y más 14 puntos para el resto.
La extensión del plazo permitiría reducir el monto de las cuotas mensuales y facilitar el reordenamiento de deudas asumidas bajo condiciones más costosas.
Sin embargo, quienes ya se encuentran en situación irregular enfrentan una dificultad adicional: esa condición puede impedirles acceder a un nuevo préstamo para cancelar o refinanciar la deuda anterior.
La morosidad es mayor fuera del sistema bancario
Musicante explicó que el índice de morosidad surge de comparar los préstamos irregulares con el total de créditos otorgados.
Por eso, el indicador puede aumentar tanto por un crecimiento de los incumplimientos como por una reducción en la cantidad de nuevos préstamos.
En el caso de fintech, comercios de electrodomésticos y empresas financiadas mediante fideicomisos, el especialista consideró que en algunos casos pudo haber fallado la evaluación del riesgo crediticio.
Aun así, las tasas elevadas cobradas por estas compañías les permitieron absorber parte de las pérdidas y, hasta el momento, no se registraron eventos crediticios relevantes entre esos actores.
Caputo habló de refinanciaciones
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró esta semana que algunos bancos comenzaron a refinanciar deudas morosas a tres años, con tasas de entre el 20% y el 25%.
Según explicó, una mayoría de los clientes alcanzados por esos acuerdos retomó los pagos.
La mejora, sin embargo, no se reflejaría inmediatamente en las estadísticas, ya que el paso de una categoría de morosidad a una situación regular puede demorar entre seis y 12 meses.
Caputo también descartó utilizar fondos públicos para compensar a los bancos por préstamos incobrables.
¿La morosidad pone en riesgo al sistema financiero?
Pese al aumento de los incumplimientos, Musicante consideró que la situación no representa por ahora una amenaza para la estabilidad del sistema financiero.
El especialista explicó que los bancos cuentan con un elevado nivel de previsiones, es decir, fondos reservados para afrontar posibles incumplimientos.
Según su análisis, buena parte de las pérdidas ya habría sido reconocida en los balances de las entidades, por lo que la morosidad no debería comprometer la salud financiera del sistema.
Con información de Cadena 3
Economía
Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.000 millones en julio para no ser pobre
Según el INDEC, la Canasta Básica Total aumentó 2,2% durante julio y acumuló una suba interanual del 36,1%. Para el mismo hogar, la Canasta Básica Alimentaria llegó a $708.016, el monto que marca el límite de la indigencia.
Cuánto necesitó una familia para superar la línea de pobreza
Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.716 durante julio para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y superar la línea de pobreza, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El cálculo corresponde a un hogar compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años.
La CBT registró un aumento del 2,2% respecto de junio y acumuló una suba del 36,1% en los últimos doce meses.
El dato se conoció luego de que el INDEC informara que la inflación de julio fue del 2,1%, con una variación interanual del 33,8%.
$708.016 para no caer en la indigencia
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), utilizada para establecer el umbral de indigencia, también aumentó durante julio.
Para el mismo hogar de cuatro integrantes, el costo llegó a $708.016.
La CBA tuvo una suba mensual del 2,6% y un incremento interanual del 37,4%. En los primeros siete meses de 2026 acumuló un aumento del 20,1%.
De esta manera, los hogares que durante julio no alcanzaron ese ingreso quedaron por debajo de la línea de indigencia establecida por el organismo estadístico.
Cuánto necesitó cada tipo de hogar
El informe oficial también detalló los valores correspondientes a distintas composiciones familiares.
Para una familia de tres integrantes, la Canasta Básica Total fue de $1.245.696.
En el caso de un hogar de cuatro integrantes, el monto alcanzó los $1.564.716, mientras que una familia de cinco integrantes necesitó $1.645.737 para superar la línea de pobreza.
Para un adulto equivalente, la línea de pobreza quedó establecida en $506.381.
En tanto, el valor de la Canasta Básica Alimentaria para un adulto equivalente fue de $229.131.
Qué diferencia hay entre la CBA y la CBT
La Canasta Básica Alimentaria contempla los alimentos y las cantidades necesarias para cubrir los requerimientos nutricionales de referencia establecidos por el INDEC.
La Canasta Básica Total, además de los alimentos, incorpora otros bienes y servicios considerados necesarios para el funcionamiento habitual de un hogar.
Por este motivo, la CBA determina el umbral de indigencia, mientras que la CBT establece la línea de pobreza.
Los nuevos valores reflejan el impacto que continúa teniendo la evolución de los precios sobre los ingresos de los hogares argentinos. Durante julio, el Índice de Precios al Consumidor registró una suba del 2,1%, mientras que ambas canastas aumentaron por encima de ese porcentaje.
Con información de Uno de Santa Fe
Economía
Motos: en julio se patentaron más de 71.000 unidades y estos fueron los modelos más vendidos
El mercado de motovehículos volvió a crecer en Argentina durante julio de 2026, con las motos de baja cilindrada nuevamente como protagonistas. La Honda Wave 110S se mantuvo al frente del ranking.
El mercado de motos en Argentina continúa mostrando una fuerte recuperación. Durante julio de 2026 se patentaron 71.217 motovehículos, un 3,4% más que en junio y un 30,4% por encima de julio de 2025, según los datos de la División Motovehículos de ACARA.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los modelos de baja cilindrada, muy utilizados para la movilidad urbana.
Honda Wave 110S, nuevamente al frente
La Honda Wave 110S volvió a ser la moto más patentada del país durante julio, con 8.300 unidades registradas.
El segundo lugar fue para la Keller KN110-8, con 6.288 patentamientos, mientras que la Gilera Smash quedó tercera con 6.251 unidades.
El ranking de las motos más vendidas en julio quedó conformado de la siguiente manera:
- Honda Wave 110S: 8.300
- Keller KN110-8: 6.288
- Gilera Smash: 6.251
- Motomel B110: 4.763
- Corven Energy 110: 3.901
- Mondial LD 110 Max: 2.957
- Zanella ZB 110: 1.510
- Motomel S2 150: 1.478
- Honda GLH 150: 1.444
- Honda XR150L: 1.169
Los datos muestran nuevamente el predominio de las motos de 110 y 150 centímetros cúbicos, que concentran buena parte de la demanda del mercado argentino.
Más de 500.000 motos patentadas en lo que va del año
El crecimiento también se observa en el acumulado de 2026.
Entre enero y julio se patentaron 511.986 motovehículos, un 41,9% más que durante el mismo período de 2025.
La Honda Wave 110S también encabeza el ranking anual, con 50.695 unidades, seguida por la Keller KN110-8, con 46.021, y la Gilera Smash, con 45.083.
Más atrás aparecen:
- Motomel B110: 33.971
- Corven Energy 110: 29.456
Honda lidera entre las marcas
En cuanto a fabricantes, Honda fue la marca más patentada durante julio, con 15.209 unidades. En el acumulado anual alcanza 98.130 registros.
El ranking de marcas continúa con:
- Gilera: 8.590 en julio y 62.862 en el año.
- Motomel: 8.186 en julio y 61.623 en el año.
- Keller: 7.341 en julio y 53.516 en el año.
- Corven: 6.348 en julio y 46.206 en el año.
Con el ritmo actual de patentamientos, el mercado de motos podría acercarse o incluso superar las 800.000 unidades durante 2026.
Con información de Radio
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