Economía
Electrodomésticos: bajan precios, se disparan la ventas y aparecen créditos más baratos
Difícil de creer pero veraz: cuáles son los productos que en la actualidad valen menos que hace un año y cuál es el costo de las cuotas.
La freidora de aire Atma -una de las más populares del mercado- que hace un año costaba $190.000 ahora se la consigue por $129.000. Una rebaja nominal del 32,1%; nada menos.
Pero no es el único caso. Hay más ejemplos. Las pavas eléctricas también hoy cuestan menos que un año atrás. Incluso menos que en noviembre de 2023, antes de la asunción de Javier Milei.
Por citar un caso emblemático, la empresa de electrodomésticos Liliana ya rebajó sus precios entre dos y tres veces en lo que va del año. En el mercado se consiguen pavas eléctricas a partir de los 19.000 pesos.
En la línea blanca sucede algo parecido: una heladera que hace un año se exponía a $650.000 ahora se consigue a $550.000. También, una reducción nominal en 12 meses del 15 por ciento. Lo propio sucede en el mercado de los lavarropas. Ahí también hoy las máquinas más vendidas valen menos que hace un año. En el rubro de los televisores, recién ahora aparecen las rebajas, en torno a un 10%. Pero, a diferencia de los ejemplos anteriores, los televisores registraron alzas bien por encima del índice de precios.
De acuerdo con empresarios del sector, esta primera parte del año cerró con un crecimiento en las ventas del 60% en unidades en relación con el mismo período del año pasado. ¿Qué está sucediendo? ¿Hay un virus especial que afecta a los electrodomésticos? Seguro que no; hay cuestiones determinantes que están sucediendo en ese mercado.
Un sector «especial»
En el sector de los electrodomésticos están conviviendo varios fenómenos en simultáneo.
La rebaja de los precios obedece a varios factores. Por un lado, una ola importadora, que recaló en el rubro «aprovechando» que, en dólares, los productos son costosos y más caros que en países de la región.
Esa mayor competencia fue clave para la reducción de márgenes, por parte de empresas que habían exacerbado los precios durante los últimos años del gobierno anterior.
Allá por 2021 y hasta 2023 fueron años en los que la incertidumbre en este rubro fue total: no había precios certeros de reposición de los productos. No se sabía si habría insumos para fabricar ni dólares para importar las piezas o productos para vender.
Cuotas y tasas
A diferencia de otros rubros -como el de los productos de consumo masivo- cuyas ventas están pinchadas, en el caso de los bienes durables y semidurables, el escenario es bien positivo.
Los consumidores se atreven a tomar un crédito y pagar cuotas pero les cuesta soltar la billetera y pagar en el momento, al contado.
También es cierto que había un consumo reprimido de este tipo de productos, que la gente valora y se atreve a comprar si hay financiamiento y precios más acordes con la realidad de sus ingresos.
En contraste, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reporta caídas en rubros como calzado y marroquinería (-0,5%), textil e indumentaria (-1,8%), farmacia (-1,5%), perfumería (-5,2%) y ferretería, materiales eléctricos y de construcción (-2,6%).
Chau «Cuota Simple», hola cuotas bajas
A diferencia de otros momentos, donde todo el consumo dependía de un plan oficial (Ahora 12 o Cuota Simple), ahora comenzaron a verse acuerdos entre privados para lanzar productos financieros atractivos para los consumidores.
El Gobierno decidió terminar con el plan «Cuota Simple» porque no está dispuesto a subsidiar tasas de interés a bancos y comerciantes.
Esos acuerdos -firmados entre las empresas comerciantes y las financieras como Payway- permitirán que las cuotas para comprar los electrodomésticos tengan un costo financiero total cercano al 60% anual.
A lo sumo un 70%, que luce elevado en relación a la inflación esperada por el mercado (30% para este año) pero que resulta aproximadamente la mitad de lo que existía hasta ahora en los planes que no fueran subsidiados por el Estado.
Fuente: iProfesional
Economía
La recaudación subió 3,7% en términos reales, pero el IVA volvió a mostrar una caída
La recaudación tributaria nacional alcanzó los $21,3 billones en septiembre y registró una mejora real interanual, aunque el comportamiento de los distintos impuestos mostró diferencias importantes.
La recaudación tributaria nacional alcanzó los $21,3 billones durante septiembre de 2026, según informó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
El resultado representó una suba real del 3,7% interanual, considerando una inflación estimada del 1,9% para septiembre. Sin embargo, los datos también reflejaron un comportamiento desigual entre los distintos componentes de los ingresos fiscales.
Uno de los principales impulsores del resultado fue el Impuesto a las Ganancias, que aportó $4,7 billones y registró un incremento nominal del 63,3% interanual.
De acuerdo con ARCA, parte de esta variación estuvo relacionada con modificaciones en el calendario de vencimientos. Mientras que durante 2025 determinados pagos se habían concentrado en junio y agosto, en 2026 el cronograma se modificó a partir de la implementación de la Ley de Inocencia Fiscal.
En julio impactó el saldo correspondiente a las declaraciones juradas de personas humanas, mientras que en septiembre ingresó el primer anticipo correspondiente al período fiscal 2026.
El IVA continúa en terreno negativo
A pesar del crecimiento de la recaudación total, el IVA volvió a mostrar una caída al descontar el efecto de la inflación.
El tributo alcanzó una recaudación neta de $6,9 billones, con un incremento nominal del 26,1% interanual.
Ese porcentaje quedó por debajo de la inflación interanual, por lo que el IVA acumuló 11 meses consecutivos de contracción en términos reales.
El comportamiento refleja las diferencias entre los distintos sectores de la economía: mientras algunos impuestos vinculados con los ingresos y el comercio exterior mostraron mejoras, la recaudación asociada al consumo interno continúa evidenciando un escenario más débil.
Con información de Cadena 3
Economía
El FMI le marca un desafío al Gobierno: que el crecimiento llegue al empleo y a más sectores
El organismo continúa negociando con la Argentina la tercera revisión del acuerdo, que podría habilitar un nuevo desembolso de unos US$900 millones.
Su vocera, Julie Kozack, señaló que ahora el objetivo es que la expansión económica alcance a más actividades y también a los trabajadores.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) puso el foco en uno de los desafíos que enfrenta la economía argentina: que el crecimiento no quede concentrado en determinadas actividades y pueda traducirse también en más oportunidades para otros sectores y en generación de empleo.
Mientras continúan las conversaciones con el Gobierno por la tercera revisión del acuerdo, el organismo analiza si Argentina está en condiciones de acceder a un nuevo desembolso de alrededor de US$900 millones.
La vocera del FMI, Julie Kozack, explicó que las conversaciones con el equipo económico encabezado por Luis Caputo abarcan tanto los aspectos técnicos del programa como cuestiones vinculadas con la recuperación de la actividad.
El pedido del FMI
Durante una conferencia de prensa, Kozack remarcó que existe coincidencia entre el organismo y el Gobierno argentino respecto de la necesidad de fortalecer la economía y ampliar los beneficios del crecimiento.
Según explicó, la expansión registrada hasta ahora tuvo un fuerte impulso de sectores como la energía, la minería y la actividad agropecuaria, pero el organismo considera necesario que ese crecimiento alcance también a otras áreas.
El objetivo planteado por el FMI incluye además que la recuperación tenga un impacto más visible sobre los trabajadores y el empleo.
La posición expresada por Kozack se suma a los planteos que el organismo viene realizando sobre la necesidad de profundizar reformas y mejorar las condiciones para la creación de puestos de trabajo.
Continúan las negociaciones
Una misión del FMI encabezada por Joyce Wong estuvo recientemente en Buenos Aires para avanzar con la revisión del programa.
La tercera revisión será clave para determinar si se cumplen las condiciones que permitan avanzar hacia un nuevo desembolso. La Argentina mantiene vigente un acuerdo de 48 meses con el organismo, cuyo segundo examen fue aprobado por el Directorio Ejecutivo en mayo de 2026.
El FMI mantiene, además, una proyección de crecimiento de 3,5% para Argentina durante 2026, según su actualización de julio.
La discusión que ahora continúa entre ambas partes tiene así un punto central: cómo lograr que el crecimiento económico se extienda más allá de los sectores que actualmente muestran mayor dinamismo y tenga un impacto mayor sobre el empleo y los ingresos de los trabajadores.
Con información de TN
Economía
¿Cuánto tiene que ganar una familia para ser de clase media en Argentina? El nuevo piso de ingresos
Una estimación sobre los ingresos de los hogares argentinos muestra cuánto se necesita para ingresar a los distintos sectores de la pirámide social y revela dónde comienza la clase media.
El ingreso que marca el comienzo de la clase media
¿Cuánto tiene que ganar una familia argentina para ser considerada de clase media? Una estimación de la Consultora W, correspondiente al segundo trimestre de 2026, ubicó en $2,5 millones mensuales netos el ingreso mínimo de un hogar para ingresar al segmento de clase media baja.
El relevamiento fue elaborado a partir de datos del INDEC, la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), salarios y proyecciones sectoriales, y analiza el ingreso total del hogar, no el sueldo individual de una persona.
La clase media baja, identificada como segmento C3, representa aproximadamente el 26% de los hogares. Dentro de ese grupo, el ingreso promedio alcanza los $3 millones mensuales.
¿Y cuánto se necesita para la clase media alta?
El siguiente escalón es la clase media alta (C2). Para ingresar a este segmento, el hogar debería superar los $4,5 millones mensuales netos, mientras que el ingreso promedio de las familias ubicadas allí ronda los $6,5 millones.
Este sector representa aproximadamente el 17% de los hogares argentinos.
Así queda la pirámide social
Según la estimación de Consultora W para el segundo trimestre de 2026:
- Clase alta (ABC1): desde $9 millones mensuales; promedio de $14 millones. Representa el 5%.
- Clase media alta (C2): desde $4,5 millones; promedio de $6,5 millones. Representa el 17%.
- Clase media baja (C3): desde $2,5 millones; promedio de $3 millones. Representa el 26%.
- Clase baja no pobre (D1): desde $1,5 millones; promedio de $2,2 millones. Representa el 30%.
- Clase baja en situación de pobreza (D2/E): por debajo de $1,5 millones; promedio estimado de $1 millón. Representa el 22%.
En conjunto, el 52% de los hogares queda dentro de los dos segmentos de menores ingresos, mientras que el resto se distribuye entre los sectores de clase media y alta.
Un dato importante: no se trata solamente del sueldo
La clasificación toma en cuenta los ingresos totales del hogar, por lo que no significa que una persona individual deba cobrar esos montos.
Además, la situación económica de cada familia puede variar considerablemente según la cantidad de integrantes, el alquiler, la cobertura de salud, los gastos educativos y otros costos mensuales.
Por eso, los valores funcionan como una fotografía económica del segundo trimestre de 2026 y pueden modificarse con la evolución de los precios y los ingresos.
Importante: estos valores corresponden a una estimación de la Consultora W. No existe una cifra única oficial del INDEC que determine por sí sola cuánto debe ganar un hogar para ser considerado de clase media.
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